• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Fernando Chomali y su libro sobre el Papa
No basta con aplaudir al Papa, agradecerle su presencia en medio de nosotros, hay que conocer su visión de lo que acontece en el ámbito social y económico y poner en práctica su enseñanza

(José Manuel Vidal).- Para que la genta conozca en profundidad el pensamiento económico del Papa Francisco. Éste es el objetivo que se marcó el arzobispo de Concepción, Fernando Chomali, al escribir su libro 'Francisco: Economía y sociedad'. Una obra en la que el prelado, en vísperas de la visita papal a Chile, se meta en las entretelas del ideario socio-económico del Papa y echa por tierra las interpretaciones interesadas de su pensamiento. Como la que le tacha de comunista.

¿Cuál es el objetivo de su libro sobre el pensamiento económico del Papa?

El objetivo del libro es dar a conocer el pensamiento de la Iglesia a través de Francisco en el contexto de su visita a Chile, en el ámbito de lo social. No basta con aplaudir al Papa, agradecerle su presencia en medio de nosotros, hay que conocer su visión de lo que acontece en el ámbito social y económico y poner en práctica su enseñanza. Sobre todo porque el crecimiento económico en Chile, si bien es cierto es real, y ha habido una disminución de la pobreza, la desigualdad existe es una herida abierta, fuente de muchos conflictos sociales.

¿Francisco se apunta a alguna escuela socioeconómica o política?

El Papa concibe la sociedad como una gran comunidad donde la preocupación y el cuidado por el otro es el corazón de la vida social. Él percibe la sociedad como una pista atlética donde van quedando muchas personas en el camino, son los descartados, lo que se contradice con la dignidad de todo ser humano. Él propone un orden mundial nuevo centrado en poner los talentos al servicio de los demás, la empresa al servicio de la persona, en la lógica del compartir y no del competir. Lo mueve la lógica de la fraternidad y no la lógica del poder, que termina en contra del más débil.

¿Es un Papa comunista, como dicen algunos de sus adversarios?

Esa crítica viene del mundo anglosajón. Es una caricatura del pensamiento de Francisco. El comunismo es por esencia materialista, lo que es radicalmente opuesto a la visión antropológica de horizonte teológico que anima al Papa. El Papa movido por una visión profundamente espiritual de la historia, en razón del misterio de la encarnación, hace suyo todo dolor y toda miseria humana, porque hiere lo más profundo del corazón de Dios. El Papa apela a la conversión del corazón como fuente de toda esperanza en un mundo mejor, así como en la posibilidad de misericordia. Conceptos de suyo ajenos al comunismo.

Francisco denuncia repetidamente al capitalismo y lo tacha de "sistema que mata".

Como el mismo lo dice, desde su mirada de pastor, le saca una fotografía a la sociedad y percibe que el crecimiento económico, el desarrollo tecnológico, y tantas bondades de la sociedad del siglo 21, no han sido capaces de resolver el drama en que viven millones de hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos del planeta. Y se pregunta si no será el momento de pensar en un nuevo orden internacional, que ponga al centro al hombre en su dimensión corporal y espiritual y todos los hombres. El Papa observa como la párabola de Lázaro y el rico Epulón es actual.

¿Cuál es el sistema económico por el que se decanta el Papa?

Es el sistema que se rige una y exclusivamente por la ley de la oferta y la demanda, que hace el valor máximo de la vida y la empresa el lucro. A ello sumado altos grados de corrupción fruto de un exacerbado interés por el dinero que de medio ha pasado a ser un fin por sí mismo. Es el sistema que considera el trabajo como una mera mercancía que se transa en el mercado y que olvida la primacía de la persona por sobre el trabajo, la familia por sobre el trabajo y el trabajo por sobre el capital. Este sistema relega a un segundo plano al que no produce. Ese es su gran aguijón.

¿Es viable ese sistema?

Este sistema no es viable por si mismo. Requiere de una nueva mirada sobre la sociedad más centrada en la persona. El Papa plantea que debe ser repensado, e invita al diálogo a los expertos, de tal manera que logre mayor inclusión y mayor justicia distributiva. Creo que el Papa ha vuelto a insistir que sobre la propiedad privada, y por cierto, sobre la inteligencia humana que saca adelante los sistemas sociales, grava una hipoteca social. Él percibe que el individualismo en el que estamos inmersos no nos llevará por buen camino. Creo que ello se percibe en muchos ámbitos en Occidente, sobre todo en los cambios demográficos y el drama de la soledad de muchos.

¿Los grandes poderes económico-financieros odian o temen al Papa?

No lo sé. Pero de seguro muchos se han cuestionado. Es lamentable que muchos que pertenecen a esas esferas de poder están involucrados en hechos de corrupción que, sin duda, han causado daño a los más pobres. El Papa cuestiona y apela a la consciencia individual.

Lo hace con firmeza porque sabe que el futuro de la humanidad depende en gran medida del modelo de desarrollo que se adopte y de las respuestas que se den a las preguntas fundamentales de la existencia, como por ejemplo, en lo relativo a la dignidad humana, la igualdad fundamental de todos los seres humanos y la responsabilidad que nos cabe en relación al otro.

A la espera de la visita del Papa, ¿qué le pediría a Francisco que dijese o hiciese en Chile?

El Papa conoce Chile y sin duda que nos dará un mensaje evangélico que nos va a llevar al corazón de todos. Su testimonio habla por sí mismo. Yo le pediría que insista mucho que el todo es más que las partes, como lo ha dicho en varias oportunidades. Los estamentos de la sociedad chilena, que son múltiples y variados, están muy encerrados en sí mismos. Nos falta ampliar la mirada y dialogar. Por cierto que su itinerario ya es un discurso por sí mismo. Ahí está su corazón y es ahí donde debemos estar presente como Iglesia de manera particular.

¿Los casos de pederastia pueden empañar su visita?

Los casos de pederastia han empañado a la Iglesia. Ese es su gran dolor y su herida más profunda. Creo que la visita del Papa ayudará a sanar esas heridas con su firme y claro propósito de terminar con todo abuso al interior de la Iglesia y también fuera de ella.

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