• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Andrés Ortíz Osés
El logos occidental afirma que el mundo es una relacionalidad que se expone en el lenguaje; el tao oriental coafirma que el lenguaje profundo de la realidad es interior y se define como alma del mundo

(Andrés Ortiz-Osés).- Leo en Religión Digital un incisivo artículo del teólogo J. I. González Faus sobre el logos occidental y el tao oriental. El logos dice razón, palabra y sentido; el tao diría espíritu. El logos es visual y objetivador, el tao es más aéreo o deletéreo, aliento vital. El autor propugna convenientemente el encuentro religioso o religador, ecuménico, entre el logos occidental y el tao oriental, entre lo racional y lo espiritual.

Loable encuentro que reúne la ciencia occidental y la conciencia oriental, la técnica instrumental y la intuición, la exterioridad y la interioridad. Se lograría así una síntesis de la objetividad y la subjetividad, de la razón y la percepción. Se podría hablar entonces armónicamente de razón existencial y de intuición racional, así pues de una visión ecuménica que sirva de diálogo entre Oriente y Occidente.

El caso es que el logos occidental y el tao oriental no están tan separados como puede parecer, ya que el logos dice reunión, como tradujo Heidegger, y el tao es asimismo reunión. Tao y logos expresan la reunión o relación de la realidad, su relacionalidad o complicidad, el nexo, junción o juntura de sus partes en el todo o totalidad. En efecto, el tao expone la coligalidad interna del mundo distentido simbólicamente entre el yin femenino y el yang masculino, mientras que el logos expresa la coligación del lenguaje como articulación del mundo en su realidad e idealidad.

En consecuencia, podemos transcribir el logos occidental como la relación o relacionalidad de lo real, tal y como se ofrece en el lenguaje que articula la realidad real e idealmente. Por su parte, podemos transcribir el tao oriental como la relación o relacionalidad interior de lo real a modo de "alma" del mundo, la cual coimplica tanto el ánimo masculino como el ánima femenina. Logos y tao dicen pues relación radical, el primero de la realidad mundana apalabrada en nuestro lenguaje, el segundo de la realidad intramundana apalabrada como alma medial o mediadora (mejor que como espíritu puro).

El logos occidental dice explicación, el tao oriental dice implicación. Pero ambos codicen relación, relación exterior o mundana y relación interior o intramundana respectivamente. Se trata pues de una doble relación o reunión. El logos occidental afirma que el mundo es una relacionalidad que se expone en el lenguaje; el tao oriental coafirma que el lenguaje profundo de la realidad es interior y se define como alma del mundo.

La síntesis final de nuestro recorrido resulta así clara. El sentido occidental de la realidad se expresa en el logos o lenguaje como relación o relato exterior. Pero el lenguaje oriental simboliza el alma interior del mundo como relación o relato anímico o espiritual. Digámoslo sucintamente: el logos es el tao exterior, el tao es el logos interior.