• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Parolin: "En China no existen dos Iglesias, sino dos comunidades de fieles llamadas hacia la unidad"
A psar de las críticas, en particular del cardenal Zen Ze-kiun, que nunca ha deseado una solución negociada con las autoridades de Pekín

(Francesco Gagliano, corresponsal de RD en el Vaticano).-  La entrevista del cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin al portal italiano Vatican Insider marca una nueva e importante etapa en las relaciones entre la Santa sede y la Republica Popular de China. La demostración llega pocas horas despues, cuando la prensa internacional habla de Acuerdo cercano a la firma e incluso se dan algunos detalles.

Siguendo la via ya indicada por el papa Benedicto XVI, que invitò a los católicos chinos con una carta pública en el año 2007, a reflexionar sobre el hecho que la solución al delicado problema de las relaciones Iglesia-Estado no se podía lograr estando en constante conflicto con las autoridades civiles.

Se trata de una idea fuertemente compartida por Papa Francisco que desde el 2013 ha hecho todo lo posible para aplicarla y seguramente aquí está tambien una parte importante del "segreto" de las negociaciones, que han llevado a lo que podría ser un cambio radical, a los 70 años de la fundación de la llamada Iglesia Patriótica.

El cardenal Parolin en la entrevista que citamos sostiene algunos conceptos centrales para comprender la dinámica de estos hechos recientes. Para el cardenal Secretario de Estado es absolutamente necesario distinguir entre las cuestiones puramente políticas y las otras, diferentes, de naturaleza pastoral. Éstas son las palabras texuales del purpurado de l Curia:

"La esperanza es poder llegar un día, cuando sea la voluntad del Señor, a no hablar más de obispos ‘legítimos' e ‘ilegímos', ‘clandestinos' y ‘oficiales' en la iglesia china, sino más bien a encontrarse como hermanos, aprendiendo nuevamente el lenguaje de la colaboración y de la comunión".

Las controversias y enfrentamiento de estos decenios, a menudo muy amplifiados por los medios internacionales, han contrapuesto una presunta Iglesia legítima (guiada por los obispos fieles al Partido comunista y nombrados por esta organización) con una presunta Iglesia subterránea o clandestina, guida por obispos fieles al Vaticano, en comunión con el Papa.

Este debate ha monpolizado durante muchos años la cuesión china en la Iglesia Católica y a veces otras cuestiones eclesiales importantes han perdido valor e imprtancia. Y en todo esta compleja y larga historia obviamente no faltan los sufrimientos de los católicos chinos, no faltan el martirio y el don de la vida por motivos de fe. El cardenal Parolin recuerda y subraya todo esto en su entrevista, atribuyéndole una relevancia especial.

El cardenal Secretario de Estado hace una observaciòn muy importante, casi un axioma, que podríamos considerar come el elemto que está permitiendo el cambio de rumbo despues de tantos decenios. El purpurado dice que en China no existen dos iglesias católicas sino más bien dos comunidades actualmente sepradas y divididas pero que tienen que caminar hacia la unidad y la reconciliació.

Ahora, después de muchos años en que hechos históricos y políticos, con desarrollos y lecturas diferentes entre Pekín y el Vaticano, ha llegado el momento de superar los antagonismos, abrir el paso si es posible a las lecturas consensuadas y, sobre todo, consolidar todo aquello que sirve a la unidad, a la colaboración y al recíproco reconocimiento en el respeto de las respectivas autonomías y naturalezas.

Son muchos y complicados los problemas que no encontrarán solución inmediata. El cardenal Parolin lo sabe, lo ha dicho y ha dado pistas para el futuro. Al respeto ha indicado otro principio fundamental: que los católicos chinos pueden senirse plenamente catílicos y al mismo tiempo auténticos ciudadanos chinos.

Por tanto, pocas horas antes de la publicación de numerosas indiscreciones de prensa que anticipan la existencia de un borrador del Acuerdo, el cardenal Pietro Parolin subraya y confirma con fuerza y autoridad que Papa Francisco ha decidido ya y que la via escogida no cambia a pesar de algunas críticas, en particular del cardenal Zen Ze-kiun, que, en verdad, nunca ha deseado una solución negociada con las autoridades de Pekín. La suya ha sido siempre una posición absolutamente contraria, de conflicto permanente.

La Sala stampa vaticana en días pasado ha lamentado que posiciones de este tipo existan en el seno de la Iglesia, mientras confirmaba que nada cambia. Los próximos días seran decisivos para comprender mejor lo que está sucediendo en las relaciones Vaticano-China, algo que no será indiferente para el resto del mundo.