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Opinión
Cibeles, abarrotada de mujeres en el 8-M Agencias
Sería una grave irresponsabilidad desoír las justas reclamaciones de centenares de miles de mujeres en las calles de toda España

(Miguel Ángel Mesa Bouzas).- Seguimos viviendo una profunda crisis, en nuestro país y en el mundo, tanto en el mundo de la economía, fruto del afán de lucro ilimitado de los más poderosos del Norte capitalista: los cambios profundos a nivel mundial en el aspecto tecnológico, con lo que conlleva de precariedad en el trabajo, en especial para los jóvenes; la transformación de los valores a escala planetaria; el cambio climático que nos afecta cada día con más intensidad, especialmente a los países empobrecidos del Sur, sin que los países más desarrollados se comprometan a un cambio radical de producción, solidaridad y consumo; el absoluto descrédito de la clase política; de las instituciones religiosas, etc.

Pero cuando peor parece que están las cosas, como pasó con la pequeña revolución del 15M de 2011, siguen apareciendo nuevos brotes que nos ayudan a recobrar la esperanza. Se podrían aportar cientos de noticias que se dan en todo el mundo, que no aparecen en los medios de comunicación, pero voy a referirme a dos casos en concreto de nuestra vida nacional.

En primer lugar a un grupo social, los jubilados que, normalmente, no aparecen en los mass-media pero que, fruto de la humillante subida que les ha hecho el Ministerio de Hacienda (el 0,25%, entre 1 y 2 euros para 2018), se han empezado por primera vez a movilizar, con miles de pensionistas en las calles a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional. Un colectivo del que todos los gobiernos han querido apoderarse con distintas medidas, para asegurarse su voto incondicional.

Pero esta burla les ha tocado la fibra más íntima; se han organizado y están poniendo contra las cuerdas al gobierno que preside Rajoy. Han dejado imágenes de lucha y dignidad para el recuerdo, pero no tienen pinta de parar. Algunos de los grupos que los convocan son los famosos "yayoflautas", cuyo origen está en el famoso 15M.

Y, en segundo lugar, con un crecimiento en auge están los colectivos feministas. El año pasado ya notamos, quienes participamos a las distintas convocatorias de los mismos, un importante repunte en las personas que asistían a las distintas manifestaciones, con una presencia muy representativa de muchachas jóvenes. Y también un importante incremento de asistencia de varones implicados en un nuevo tipo de masculinidad, en consonancia con los planteamientos igualitarios y feministas.

Este año ha coincidido con la huelga feminista a nivel mundial, a la que han dado su apoyo 177 países, para visibilizar el grito de las mujeres (y de los hombres aliados con sus luchas) en contra de la desigualdad en todos los órdenes de la vida social y económica, el maltrato físico, psicológico, el feminicidio a escala mundial con miles de muertes, la discriminación por cuestiones de raza, clase social, identidad sexual, religión... y tantas otras exclusiones que padecen las mujeres en nuestro mundo.

En España ha sido un auténtico éxito, con unos 5 millones de trabajadoras que han parado y con la asistencia de cientos de miles a las convocatorias realizadas en los barrios y en las ciudades de todo el Estado. Muchos dirigentes políticos han tenido que desdecirse de unas declaraciones anteriores, diciendo que era una convocatoria partidista, elitista y política, para llegar a decir, al día siguiente del 8 de Marzo, que sería una grave irresponsabilidad desoír las justas reclamaciones de centenares de miles de mujeres en las calles de toda España.

Estoy de acuerdo. Ahora solo falta voluntad política para poner en práctica las medidas necesarias. Y determinación de las ciudadanas y ciudadanas para exigir su cumplimiento en el caso, por desgracia más que probable, de que no se no se lleven a su cumplimiento.

Son solo dos casos de participación popular que nos animan a seguir confiando en que las cosas pueden cambiar, con el esfuerzo de todos. Dos ejemplos muy hermosos de esperanza activa.

Es una preciosa anticipación de una nueva primavera.

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