• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Ricardo Blázquez RD
Una nueva oportunidad perdida para que la Iglesia española, al estilo de Francisco, pueda ofrecer una voz a la sociedad de nuestro país, y que ésta sea escuchada

(J. B.).- El presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, es un hombre bueno, convencido de la necesidad de una Iglesia sinodal, que camine en contínuo diálogo y abogue por la corresponsabilidad de todos.

A diferencia de su antecesor, el cardenal Rouco Varela, Blázquez no ejerce una presidencia absolutista. Más bien, el gobierno de la CEE es colegiado, teniendo en el Comité Ejecutivo su máxima expresión. Sin embargo, en dos ocasiones al año, las dos Plenarias, Blázquez cuenta con un altavoz sin parangón: todos los medios de comunicación (radios, televisiones, prensa escrita y digital) están pendientes de sus palabras, que casi siempre tienen alguna connotación sobre la actualidad política y social de nuestro país. En esta ocasión, no fue así.

Fue el de Blázquez un discurso netamente 'eclesial', hacia dentro de la institución. Ninguna referencia a la situación política en Cataluña o el resto del Estado español; a la dramática guerra en Siria; las protestas de los pensionistas; o, por poner un ejemplo, el escándalo del Master de Cifuentes. Pero es que, en esta ocasión, ni siquiera se habló de la clase de Religión (el TC acaba de validar la ley Wert), la campaña de financiación de la Iglesia o la crisis de los refugiados.

Se centró el cardenal de Valladolid en tres temas: los jóvenes (pensando en el Sínodo), la sequía vocacional y la sinodalidad en el seno de la Casa de la Iglesia. Tres cuestiones importantes, a debatir en el interior de la Iglesia, pero que pasarán sin pena ni gloria ante el altavoz de los medios. Una nueva oportunidad perdida para que la Iglesia española, al estilo de Francisco, pueda ofrecer una voz a la sociedad de nuestro país, y que ésta sea escuchada. Cada vez quedarán menos ocasiones para hacerlo, pues la institución está perdiendo credibilidad y presencia en un país cada vez más alejado de lo religioso.

Aún estamos a tiempo, pero don Ricardo: pero cada vez llegamos más tarde. Y se nos escucha menos. También parece un tema a reflexionar, ¿no lo cree?

 

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