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Opinión
El obispo emérito de San Sebastián, José María Setién
Descanse en paz, monseñor Setién, y que Dios le premie sus esfuerzos por ser fiel al Evangelio y a la misión que le fue encomendada

(Txenti García).- Ha fallecido monseñor José María Setién, obispo emérito de San Sebastián. Monseñor Setién fue el 4º obispo de esta diócesis nacida en 1950 tras el reparto de las demarcaciones eclesiásticas en el País Vasco separando de la Diócesis de Vitoria los territorios de Bilbao y San Sebastián.

José María Setién Alberro nació en Hernani (Gipuzkoa) en 1928, fue obispo de San Sebastián entre 1979 y el año 2000, cuando fue sustituido por monseñor Juan María Uriarte.

La figura de Setién no dejaba indiferentes ni a sus detractores ni a sus partidarios. Con aciertos y desaciertos creo, sinceramente, que siempre quiso servir a Dios y al pueblo que le había sido encomendado.

Como comunicador cristiano tuve la oportunidad de coincidir en varias ocasiones con monseñor Setién. Por aquellos años mi trabajo servía a Vida Nueva y a Cope, y recuerdo cómo en más de una ocasión, intentando conseguir unas declaraciones sobre algún tema, me dijo: "Si es para Vida Nueva, sí, si es para Cope, no". Nunca pude hacer valer que, al menos en lo que de mi dependiese, la información iba a ser tratada igualmente, independientemente del medio en el que saliese.

Eran otros tiempos y otras circunstancias y creo que Setien alimentó su imagen de obispo nacionalista tanto como otros su imagen de obispos nacionales. ¿Un error? A mi modo de ver sí. La iglesia ha de mostrarse incardinada en el pueblo, pero desde su universalidad (catolicidad).

Y, por otro lado, por aquellos años se lo ponían muy fácil a quienes querían tergiversar un mensaje pastoral y presentarlo como un discurso político de los obispos.

Cualquiera que lea hoy, con ojos limpios, las pastorales conjuntas de aquellos años, podrá ver un discurso nacido a la luz de la Palabra; y la Paz, la Misericordia, el Perdón y la Reconciliación como columnas omnipresentes del discurso. El problema surgía con las declaraciones personales, muchas sacadas de contexto o logradas a contrapelo.

Setién conoció el nacimiento de ETA y ha conocido su final, seguramente esa habrá sido una de las grandes noticias al final de sus días.

Descanse en paz, monseñor Setién, y que Dios le premie sus esfuerzos por ser fiel al Evangelio y a la misión que le fue encomendada. Solo un par de veces pude conversar con él en cercanía, y en la discrepancia me sentí siempre respetado, incluso hasta aquel día que esbozando una media sonrisa y mirándome fijamente me dijo: "¡pesado!".

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