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Otras Confesiones
El Papa se abraza con el imán de Al-Azhar
Los actos de violencia "profanan la santidad de los lugares de culto y destruyen vidas inocentes amenazando la estabilidad y la seguridad de las personas"

Sunismo y catolicismo siguen estrechando lazos. El Papa Francisco y el Gran imam de Al Azhar, Ahmed Al-Tayeb protagonizaron este martes en el Vaticano su tercer encuentro oficial, confirmando una vez más la buena relación que existe actualmente entre la Santa Sede y la principal institución suní.

Su último encuentro tuvo lugar el pasado mes de abril, cuando Francisco visitaba en Egipto a la maxima autoridad académica de esta rama del islam.

Posteriormente, Al-Tayeb participó en un coloquio organizado por la comunidad católica de San Egidio donde prometió una más estrecha colaboración en la lucha contra el terrorismo."Frente a un cáncer que tiene metástasis en todas las zonas del mundo" tal y como lo definió, Al-Tayeb propuso su ayuda y "una mayor contribución para una colaboración permanente con el objetivo de buscar soluciones.

El Gran imam de al Azhar también recalcó que el islam "está en guerra contra sí mismo" y recordó que son los propios musulmanes quienes son las principales víctimas del terrorismo y "quienes pagan el más alto tributo".

 

 

Las relaciones entre católicos y suníes se deterioraron seriamente en 2011, después de que el Papa Benedicto VXI condenara el ataque terrorista que tuvo lugar en Alejandría contra cristianos coptos. Las autoridades islámicas del país tacharon esas palabras de injerencia. Seis años después, las aguas parecen volver a su cauce.

Antes, y tras conocerse la matanza en una iglesia de Texas, la Universidad de Al-Azhar expresaba en un comunicado sus condolencias a las víctimas de la masacre. Al Azhar ha condenado el acto criminal, expresando sus condolencias al gobierno y al pueblo de los Estados Unidos de América, empezando por las familias de las víctimas. En la declaración emitida por el centro académico y teológico sunita también se invoca al Todopoderoso para que conceda una pronta sanación a los heridos.

Los actos de violencia "profanan la santidad de los lugares de culto y destruyen vidas inocentes amenazando la estabilidad y la seguridad de las personas". Y el derramamiento de sangre inocente, independientemente de la raza y la religión de las víctimas, "está prohibido por todas las religiones".

(RD/Agencias)