Eduardo Lallana postula a Casaldáliga al premio Bartolomé de las Casas
La rama profética de Pedro pone el dedo en la llaga del sistema neoliberal capitalista
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(Jesús Bastante).- Eduardo Lallana, psicoterapeuta, es el responsable de la ONG Tierra sin Males. Es amigo y compañero de fatigas de un excelente obispo y mejor persona, gran amigo de esta casa, a quien todos admiramos: don Pedro Casaldáliga, que es candidato -y favorito- al premio "Bartolomé de las Casas".
Eduardo opina que la figura de Pedro "queda arrinconada" hoy en día debido al "momento eclesial, político y social" que vivimos, que "tiende a la derecha y a la involución".
"Pedro pone el dedo en la llaga del sistema neoliberal capitalista", lo que supone que sea "más incómodo que la Madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer", opina Eduardo. Quien concluye, sin embargo, esperanzado: "Las causas de Pedro no se van a perder".
- Acabas de llegar de Soria, donde vives. ¿Es totalmente diferente a Madrid?
- Es otro mundo. Aquello es mucho más tranquilo, más sereno. Tenemos calidad de vida pero falta desarrollo. Yo creo que habría que compensar un poquito. Ni 4 o 5 millones como en Madrid, ni 90.000 personas que somos en Soria. Todos los jóvenes tienen que salir fuera porque no hay trabajo.
- ¿Estuviste hace poco con Pedro Casaldáliga?
- Este julio pasado. Le encontré débil. Va a cumplir 83 años, ha tenido 8 malarias, parkinson... Está debilucho de salud, pero con el espíritu y la fuerza y el agua y la energía y la esperanza de siempre.
- ¿Qué se siente al estar cerca de un personaje como Casaldáliga?
R- Yo me siento emocionado. Pedro es un hombre especial. Dice Forcano hoy que figuras como ésta sólo aparecen cada 300 años. Y es verdad. Es difícil hablar de él, pero, por destacar algo de Pedro: su ternura.
Recuerdo la primera vez que le vimos. Llegamos en un avioncillo de pocas plazas mi mujer, una religiosa y un par de personas más. Nos vino a recoger con un coche pequeño. Pedro es más pequeñito que yo de estatura física (muy grande, en cambio, en espíritu), así que se empeñó en que tenía que meterse detrás con las dos mujeres y el maletón encima, y yo en el lado del conductor. Yo me resistía, lógicamente. Aquello me resultaba totalmente extraño. Pero otra característica de Pedro es que tiene en un gran sentido del humor, y me dijo: "¡Yo soy el obispo!".
Es un místico con humor. Un profeta. Para entenderle hay que ver cómo vive. Su fuerza la saca de profundos ratos de oración. En sus versos dice "respiro a Dios, huelo a Dios en el campo (...)". Es una maravillosa persona. Un humilde pastor.
Recuerdo otra anécdota: estaba yo en su computadora leyendo una carta de un obispo que nos apoyaba en un proyecto. En la carta salía el escudo del obispo. Pedro estaba detrás de mÍ y me dijo: "¿Obispos con escudo y todo?".
- Acabáis de optar con la ONG Tierra sin Males a uno de los premios latinoamericanos más importantes: el premio Bartolomé de las Casas.
- Sí, vi el anuncio unos días antes de que terminara el plazo y pensé que Pedro es el candidato ideal. Lo preparamos desde Tierra sin Males. Institucionalmente lo hemos preparado nosotros, pero tenemos apoyos: Benjamín Forcano, Nicolás Castellanos, con el que también trabajamos; Miguel d'Escoto, que fue presidente de la Asamblea de Naciones Unidas; Pascual Maragall... Y esperamos también vuestro apoyo. Porque Pedro es el Bartolomé de las casas de hoy. Un hombre que se ha jugado la vida por defender a los indígenas, su derecho a la tierra, a una vida digna.
- ¿Qué queda de la Iglesia de Pedro Casaldáliga?
- Es comprometida la pregunta... bueno, yo creo que quedamos muchos. Allí quedan restos, pero el espíritu de Pedro está por el mundo. Su equipo de allí se está mermando, con el propio declive físico de Pedro. Algunos de sus colaboradores más íntimos, como Félix Valenzuela, unos agustinos que le apoyaban... poco a poco van quedando atrás. Eso se va desmantelando. Pero, insisto: yo creo que las causas de Pedro no se van a perder. Porque su espíritu es el del Evangelio, el Espíritu Santo, que seguirá vivo a través de sus libros y de algunas personas que hemos tenido el privilegio de conocerle.
- ¿Es Pedro un personaje desperdiciado, desconocido en nuestras fronteras? ¿Falta superar un escalón? ¿Podría contribuir el premio a que llegue a mayor número de personas?
- Yo creo que sí. Los grandes problemas y los grandes interrogantes que aquí tenemos (la crisis financiera, alimentaria, ecológica, social... la crisis de valores, la de la Iglesia, la desesperanza...) Pedro los responde muy claramente.
Pero hay factores que hacen que no se le conozca lo suficiente aquí. El primero es él mismo, contradictoriamente, porque él no quiere ningún protagonismo. Cuando cumplió 80 años le dedicamos un libro, y él decía que no quería ningún homenaje. "Mis causas valen más que mi vida", dice siempre. Así que por ahí enfocamos el tema: la causa indígena, la de los negros, la mujer, la tierra...
Recuerdo cuando nos encontramos en Brasilia con unos periodistas que habían hecho una película a Helder Cámera. Querían hacer una sobre Pedro, y él la rechazó. Es un hombre profundamente humilde.
Esa es una razón. Otra la comentaba yo el otro día con una amiga, y es que él es un crítico del sistema. Comparado con grandes figuras como la Madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer, aunque todos se han dedicado por igual a los pobres, yo creo que la rama profética de Pedro pone el dedo en la llaga del sistema neoliberal capitalista. Dice que es genocida, lo denuncia. Es un personaje incómodo, más que otras personas con el mismo valor.
- ¿La diferencia está en que ellos han entrado a trabajar en el sistema y Pedro, en cambio, no ha querido participar en ese juego?
- Sí, ese es el motivo por el que no tiene tanto prestigio. Además de que estamos en un momento eclesial, político y social que tiende a la derecha y a la involución. Figuras como ésta quedan arrinconadas.
Pero, como digo, su espíritu traspasa fronteras. Yo siento como una llama dentro de mí, una urgencia. Porque las personas que le conocemos tenemos que hacer llegar su mensaje.
Queremos publicar sus obras completas, sus versos... tenemos dificultades, porque él a veces no quiere.
- Ligado a pedro, a su forma de entender la vida y a su misión, nació hace unos años Tierra sin Males, la ONG que diriges y coordinas. Cuéntanos qué es.
- Yo suelo decir que Tierra sin Males es hija de Pedro, hija de la ancianidad. El nombre viene de su misa, la Misa de la Tierra sin Males, que a su vez recibía el nombre de la mística guaraní. Del pueblo indígena que sufrió una masacre a manos del pueblo portugués y español.
Uno de sus jefes, tras sufrir numerosas bajas indígenas, subió al monte, miró su ciudad -que añoraba- y dijo: "Es la Tierra sin Males".
En el fondo, es el mito del Reino de Dios; de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa. El mito de una sociedad justa y equilibrada.
Nacimos en el año 99, cuando le visitamos por primera vez. Él nos pidió una ayuda concreta para la pastoral. Y para canalizar ayudas económicas, proyectos de desarrollo para salvar vidas humanas, de niños, nos formamos como institución jurídica, ONG.
Tenemos 3 extraordinarias contrapartes. Una es ANSA, la fundación que desarrolló Pedro, su brazo social. En El Salvador trabajamos con CORDES, que nació con la Teología de la Liberación de Monseñor Romero. Y ahora estamos empezando a trabajar con la Fundación Hombres Nuevos, de Nicolás Castellanos, en Bolivia.
Como ves, tres grandes figuras.
- Y todas tienen que ver con una Iglesia de mártires y de búsqueda de justicia.
- Estamos ahí. Ésa es nuestra orientación.
- Desde Religión Digital hemos promovido y seguimos promoviendo una campaña para la beatificación de Óscar Arnulfo Romero, que parece que cada vez está más cerca. Y una campaña para reivindicar en general ese estilo de ser cristiano, seguidor de Cristo y del Evangelio.
Para llegar al lugar donde vive, Pedro tuvo que vivir una gran aventura. Estuvo en el Mato Grosso, la ciudad menos habitable de Brasil...
- La gente de dinero puede llegar en 4 horas (en avioneta) de Brasilia a Sao Félix de Araguaia. Pero Pedro renunció a viajar en avión. Los pobres no lo hacen. Alguien le dijo: "¿Pero no te das cuenta de cuánto tiempo pierdes viajando en autobús?". A lo que él contestó: "Prefiero perder el tiempo antes que perder al pueblo".
Para llegar de Minas Giráis a Sao Félix, que son 2.500 kilómetros, necesitamos 3 días. 10 horas de autobús, 9 en barco por el río... Está difícil, no hay servicios sanitarios más cerca... Cualquier persona a la que le pase algo, o tiene 400 mil reales para pagarse el avión-taxi, o se muere sin ver el hospital.
- ¿A finales de año hay en Santiago de Compostela un acto por la concesión del premio a Pedro Casaldáliga?
- Sí, el Foro 2010, propiciado por Naciones Unidas, la Alianza de Civilizaciones y otra serie de instituciones. Nos han invitado para representar la Misa de la Tierra sin Males, que aquí en Europa no se conoce. Tenemos ya la traducción en castellano, de Pedro, y el autor musical, que es un argentino que vive en Brasilia, ya nos está haciendo las partituras. Queremos hacer una publicación, un DVD. Y también se va a representar en Soria el día 13 de diciembre, por los 10 años de la ONG.
Además, vamos a hacer una exposición de fotos, Los ojos de los pobres, de Joan Guerrero, un fotógrafo muy solidario que ha trabajado en El País. Envió unas fotos a Pedro y Pedro ha puesto un versito en cada una. Será una exposición preciosa.
- Seguiremos hablando sobre este mundo en el que todos deberíamos tener las mismas oportunidades, glosando la figura de Pedro Casaldáliga, y construyendo, cada uno desde sus potencialidades, ese tipo de sociedad más justa e igualitaria.
Muchas gracias, Eduardo.
- Gracias a vosotros por esta oportunidad.
"Debemos SER solidaridad, y no a penas hacer solidaridad puntual".
(Pedro Casaldáliga)
TITULARES:
- Figuras como Pedro Casaldáliga sólo aparecen cada 300 años
- De Casaldáliga destacaría su ternura
- Pedro es el Bartolomé de las Casas de hoy
- Las causas de Pedro no se van a perder
- Pedro pone el dedo en la llaga del sistema neoliberal capitalista
- Pedro Casaldáliga es más incómodo que la Madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer
- Vivimos un momento eclesial que tiende a la derecha y a la involución