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Solidaridad
Presentación del 'Belén Solidario 2017' en San Antón Pedro Blasco
En el centro, los pastores, cada uno con un cartel, una denuncia de "lo mal que estamos tratando al planeta". Así, llegan hasta el niño Jesús la contaminación, la pérdida de la biodiversidad, la escasez de recursos naturales, la falta de agua...

(Jesús Bastante).- "Un clamor contra la destrucción medioambiental". Así definió el presidente de Mensajeros de la Paz el Belén Solidario 2017, que este mediodía se ha presentado en la parroquia "24 horas" de San Antón. Un nacimiento hecho de figuras de cartón recortables, aparentemente muy sencillas, sin colorear, pero que muestran la realidad descarnada del "Belén del cambio climático".

El Belén solidario está situado a los pies de la Virgen, frente a la capilla en la que, aún hoy, se puede contemplar el dedicado en la Navidad de 2015 al niño Jesús Aylan y el drama de los refugiados. En años anteriores, su autor, Ikella Alonso, también ha querido mostrar la situación de los sin techo o los migrantes y la crisis del Ébola, hoy tan olvidada, pero presente. "Es el cuarto belén que se realiza, y como el resto, también queda abierto", señaló Alonso.

Así, cada figurita representa el clamor del pueblo, que son los pastores, "los que tienen que tomar la palabra, salir con las pancartas y decir lo que la mayoría piensa", destacó el artista. "Este planeta es nuestra casa, y si no la cuidamos, nos quedamos sin ella".

 

 

Sobre un cielo que representa el mapa del mundo, surca una estrella que nos permite ver el portal, rodeado por la esperanza de un molino de viento y unas placas solares, el viento y el sol, las renovables, el futuro que viene de la Madre Tierra.

A la izquierda, un bosque quemado, y unos bomberos tratando de sofocar el incendio, en homenaje doliente a la catástrofe en Galicia y Asturias. A la derecha, el Papa Francisco con su 'Laudato Si', y el Donald Trump con el protocolo de París, quién sabe si tal vez en la esperanza de que no lo rompa. Es Navidad, y el niño Dios todo lo puede.

 

 

En el centro, los pastores, cada uno con un cartel, una denuncia de "lo mal que estamos tratando al planeta". Así, por las tierras de Belén llegan hasta el niño Jesús la contaminación, la pérdida de la biodiversidad, la escasez de recursos naturales, la falta de agua...

Para el padre Ángel, este belén quiere ser "una llamada a la solidaridad con los pueblos que han visto arder sus montes y con las personas que han perdido sus casas. Sólo tenemos un planeta, tenemos que cuidarlo". Una oración, y una promesa, también en Navidad, más actuales que nunca.