• Director: José Manuel Vidal
Solidaridad
El belén tecnológico del ICAI Comillas
La reproducción ha sido lo más realista posible, incluyendo no solo el tipo de prefabricados en los que habitan, sino también escenas de la vida cotidiana de un campo

(Comillas).- La Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE ha querido celebrar la Navidad de un modo especial este año. Allí se ha montado un Belén, pero no cualquier Belén, sino uno que tiene que ver con la misión educativa y la sensibilidad de esta Escuela, y que ayuda a acercar la realidad de este complejo mundo en el que vivimos a nuestros alumnos y profesores y a interpelarles sobre lo mucho que podemos hacer para ayudar a otras personas.

La consecuencia de esta reflexión ha sido la ambientación del Belén en un campo de refugiados. Si Jesús nació en un pesebre porque no había sitio en la posada (Lc 2,7), y solo vinieron a verle unos pastores que dormían al raso (Lc 2,16) o unos magos venidos de Oriente (Mt 2,11), hoy probablemente volvería a nacer en uno de esos lugares donde los seres humanos son rechazados o solo les interesan a unos pocos cooperantes o religiosos que quieren mejorar sus condiciones de vida. Un campo de refugiados refleja, por tanto, uno de los lugares en los que probablemente nacería Jesús, si hoy volviera la Virgen María a dar a luz.

Por tanto, se ha reproducido una sección de un campo de refugiados real, en este caso Dollo Ado en Etiopía, donde viven varias decenas de miles de refugiados somalíes desde finales del siglo XX.

La reproducción ha sido lo más realista posible, incluyendo no solo el tipo de prefabricados en los que habitan, sino también escenas de la vida cotidiana de un campo de refugiados: el reparto de alimentos, el pozo de agua, la realización de las comidas, el partido de fútbol, el consejo de ancianos y el trabajo de las organizaciones humanitarias, entre las que destacan el ACNUR, la Cruz y la Media Luna rojas, y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS en inglés).

Otras dos escenas especialmente cuidadas son la escuela y el taller para aprender a coser a máquina: prácticamente las únicas actividades o espacios que quieren ofrecer una posibilidad de futuro a niños y adultos. Finalmente, también hay alguna otra escena curiosa que dejamos a los visitantes para que descubran.

También se ha querido mostrar el (escaso) equipamiento energético de un campo de refugiados: ya que no hay ni alumbrado público, ni las casas tienen electricidad, salvo el dispensario médico o aquellas de las organizaciones humanitarias. De este modo, se interpela a alumnos y profesores para que se cuestionen cómo mejorar las condiciones de vida de estas personas.

Todos los seres humanos (más de dos centenares) y casi todo el atrezo ha sido elaborado a mano, con mucho entusiasmo y dedicación, por un grupo de 40 profesores, trabajadores y alumnos de la Universidad, en su mayoría de la Escuela de Ingeniería. Algunas piezas como las del Misterio y muchas mujeres, destacan por la singular belleza y colorido de sus vestidos.

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