• Director: José Manuel Vidal
Solidaridad
Unidad Móvil de Intervención en Duelo, de San Camilo Camilos
La UMI nos ayuda a encontrar la cuerda tras tanto nudo, a la persona que es más que el doliente, quizá también la presencia del Espíritu gimiendo desde los esfuerzo de emerger de las personas que vemos

(Valentín Rodil, psicólogo experto en duelo, responsable de la UMI).- Ante todo, la Unidad Móvil de Escucha en Duelo y Crisis es una buena idea, una forma de salir a los caminos para hacerse presente donde la necesidad de escucha en el sufrimiento se da...

Hace un par de años, se nos pidió hacer un pequeño trabajo reflexivo sobre las pérdidas en el camino de la vida de un grupo de mujeres de una asociación presente en el mundo de la exclusión social.

Nos encontramos con mujeres sin acceso a letras, sin saber leer ni escribir, sin que ninguno de los medios didácticos al uso nos sirviera. En ese momento, se nos ocurrió acudir a la cuerda como metáfora de la vida y trabajar con los nudos que la vida les fue haciendo. Desde ese día, casi cada vez que explicamos la presencia de la UMI en la vida de las personas que sufren lo hacemos acudiendo a estos nudos.

De esta manera, con la misma imagen nos hicimos presentes en una jornada de Humanización de los cuidados intensivos y desde el relato de los nudos, un grupito de personas se acercó a pedir ayuda, a solicitar un espacio de charla compartida y un trabajo con un grupo. Una de ellas lo expresó con las siguientes palabras:


"Mayo 2015, acaba de fallecer una compañera del hospital, por un cáncer. En el trabajo los ánimos están por los suelos. Llevamos un año de desgracias en el equipo, que se suman a las condiciones laborales y esto ya ha sido la puntilla. Hay que decir, que trabajo, vivo en una Unidad de cuidados intensivos de un hospital cualquiera. Veo morir a diario pero cuando murió Isa fue como si lo viera por primera vez.

Extrañas y maravillosas coincidencias de la vida, justo al día siguiente del entierro os conocemos en las Jornadas de Humanización de intensivos. Durante la charla veíamos hacer y deshacer los nudos de la cuerda, cada nudo que soltaban me hacía llorar, algo se empezaba a soltar también dentro de mí. Ahí lo tuvimos claro: teníamos que pedir ayuda. En un descanso os abordamos y en un rato ya estábamos subidos en vuestra caravana recibiendo la ayuda".

 

 

La dinámica de hacer y deshacer los nudos dice bien lo que hacemos desde la Unidad Móvil, la escucha atenta, paciente, profunda, humana y sin juicios favorece que las personas encuentren caminos para salir de embrollos y se sientan capaces de hacerlo.

Hay personas con nudos enrevesados por muchos nudos anteriores pero que sufren en el momento que nos encuentran una muerte traumática de un ser querido, que afrontan el suicidio o que temen sucumbir al vértigo del mismo, personas enfermas o que cuidan con desgaste las contradicciones de cuidados largos, personas inmigrantes con situaciones muy complejas, personas que desde su profesión afrontan mucho sufrimiento. Hay grupos de personas que sufren de repente la misma pérdida.

Nudos que se sueltan en algún grado desde la escucha cercana y sensible de unos voluntarios muy formados en la relación de ayuda incondicional, empática y desde la autenticidad que buscan entender, ayudar a comprender y descubrir caminos para afrontar los enredos vitales.

Una semana corriente en la vida de la UMI puede empezar acudiendo a tratar una familia cuyo hijo pequeño murió de cáncer repentino y no encuentra manera de salir y vive en un barrio lejano de Madrid y a continuación acudir a un lugar de la sierra y hablar con una chica inmigrante con muchos, muchos nudos y nadie con quién compartirlos.

 

 

Puede seguir con una visita a un colegio donde los profesores de un centro necesitan asesoramiento o apoyo para una situación compleja sobrevenida por la muerte de un alumno o un padre de alumno.

A lo mejor otro de los días se acude a apoyar un centro de voluntarios en su tarea de escucha aportando claves formativas.

A veces de forma programada la UMI se va más lejos para llevar la noticia de la sensibilización del acompañamiento del duelo y del sufrimiento.

Una buena forma de ir por los caminos como decíamos al principio, sin duda es una buena idea que alguien, desde la vocación camiliana de cuidar y enseñar a cuidar tuvo y otros tenemos la dicha, la suerte y la oportunidad de vivirlo a diario. Es hermoso acompañar al que sufre si nos despojamos de la necesidad de aconsejarle o enseñarle.

A menudo esta afirmación choca, muchas personas se quedan con la dureza de escuchar duras historias. Para nosotros, la UMI nos ayuda a encontrar la cuerda tras tanto nudo, a la persona que es más que el doliente, quizá también la presencia del Espíritu gimiendo desde los esfuerzo de emerger de las personas que vemos.

La UMI, en suma, es un signo, si se puede decir así, de encarnación... Que es la empatía de Dios con los hombres.

 

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