• Director: José Manuel Vidal
Solidaridad
Vicente Ramón
'La vida Misma' quiere desmontar mitos, incitar a la acción y reducir la estigmatización social de las personas in hogar

(José M. Vidal).- "A nada que nos descuidemos, la vida nos puede llevar a vivir en la calle". Un camino que, a veces, es de ida y vuelta. Porque, del infierno de la calle también se puede salir. Lo cuenta Vicente Ramón desde su propia experiencia vital, en el lanzamiento de la campaña 'La Vida Misma' que presentó la Orden Hospitalaria e San Juan de Dios en el Caixaforum de Madrid.

Ramón, que el pasado domingo cumplió 60 años, nunca pensó que podría llegar a convertirse en una persona sin hogar. Durante casi 50 años, fue una persona normal, con su casa, su familia y su trabajo de bibliotecario. Pero su vida comenzó a sumergirse en una situación límite, en la que vivió unos cuatro años con graves problemas de salud y de desavenencias familiares.

"No tenía fuerzas para nada. Paseaba por Madrid como un fantasma, sin levantar los ojos del suelo, por miedo a encontrarme con alguna persona conocida, y preguntándome por qué Dios me había abandonado y por qué me habían abandonado incluso mis padres y mis abuelos, mis muertecitos", relata Vicente.

Y su vida entró en caída libre. Le cortaron la luz, después el gas y, por último, una noche, cuando llegó a su casa, no pudo entrar, porque los caseros le habían cambiado la cerradura. Y se fue al raso, donde pronto se convirtió, como él mismo confiesa, "en una cadáver social".

Hasta que un día, decidió salir del infierno y acudir a la residencia Santa María de la Paz de los Hermanos de San Juan de Dios. Y allí comienza a rehacer su vida. "Tener la cabeza ocupada con la lectura fue mi tabla de salvación y comencé a recuperar mis ganas de vivir", confiesa.

Tanto que comenzó a "pedir a Dios que me enseñase el camino del perdón". Para poder liberarse de ese fardo de resentimiento hacia los suyos, los que lo habían herido más. Un milagro que consiguió gracias al consejo del hermano Juan José Ávila, director de la Fundación Juan Ciudad: "Primero tienes que perdonarte a ti mismo".

Siguió el consejo del hermano y comenzó una especie de tobogán vital. Salió del albergue, encontró un trabajo y una habitación compartida, pero su salud comenzó a deteriorarse y tubo que ingresar en el hospital. A la salida volvió de nuevo al albergue y, una vez recuperado, buscó y encontró un trabajo que le permitió "recuperar el control" de su vida.

De regreso a la esperanza, Vicente Ramón asegura que "ha aprendido a perdonar" y que está seguro que la vida le depara "un futuro prometedor, tranquilo, estable y esperanzador". Y da las gracias, emocionado, mientras se siente mecido por una gran ovación de los presentes, quizás como premio a tanta superación y como alivio a una vida de dolor y sufrimiento sanados.

Vicente Ramón es uno de los 13.000 sin hogar que hay en España. Junto a él, aparecen, en los videos de la campaña de la Orden Hospitalaria, Hamida, Teresa y Paco, María o Manuel. Porque, como reza uno de sus eslóganes, "no todas las personas tenemos la misma vida, pero todos somos parte de la misma vida". Y es que la línea que separa la vida normal de la exclusión es muy fina y la puede atravesar cualquiera.

Así lo explicó Juan José Ávila, el director de la Fundación Juan Ciudad, que resumía así los objetivos de la campaña. Primero, reducir la estigmatización que sufren las personas en situación de sin hogar. En segundo lugar, identificar y reconocer datos de esta realidad y de otras situaciones de vulnerabilidad como la pobreza energética o los llamados trabajadores pobres. Y en tercer lugar, "provocar una reflexión que conduzca a la acción, a esos pequeños gestos que no lo son tanto", al tiempo que invitaba también "a pedir a los que tiene poder, que impulsen medidas contra la pobreza".

La experta en servicios sociales, Laura Guijarro, explicó los diferentes perfiles y realidades que se esconden detrás de los datos. "Se estima que hay unos cuatro millones de personas sin hogar en Europa y Finlandia es el único país que consigue reducir, hasta casi erradicar, el número de personas sin hogar", explicó.

Tanto la experta como el hermano de San Juan de Dios invitaron a "pasar a la acción", porque las principales causas de las situaciones de calle son la precariedad laboral y, sobre todo, el "mercado residencial excluyente". Y por eso, "la gente en situación de calle son solo la punta del iceberg de las personas sin vivienda o con viviendas inseguras o inadecuadas".

La Orden de San Juan de Dios, que se dedica a los más pobres desde el siglo XVI, atiende a más de 13.000 personas sin hogar en sus doce centros españoles, en los que les da cobijo, les presta apoyo sanitario y psicosocial, y de acompañamiento integral en su proceso de rehabilitación e integración social.

Asimismo, atiende a más de 45.000 personas, víctimas de la reciente crisis social que seguimos viviendo. Porque, según la Orden religiosa, un 30% de las personas en situación de pobreza tiene un trabajo y un 15% posee estudios superiores. Son los llamados "trabajadores pobres". Además, "casi tres millones de personas viven en España con menos de 342 euros al mes y es que el 6,4% de la población española sufre pobreza severa".

Para paliar esta situación, la campaña cuenta con una serie de herramientas: Una web (www.lavidamisma-sjd.org), un test de prejuicios, un folleto, una agenda de actos y la instalación de la casa de cartón en tamaño real. Porque, como explicó Marita Guerra, "la clave de la campaña no es sólo cambiar la mirada sobre esta realidad dolorosa, sino también participar en el camino que queremos conseguir".