• Director: José Manuel Vidal
Solidaridad
Los tres curas claretianos que hacen Iglesia en la India AIN
Los lugareños son muy amable, al principio les daba miedo pasar cerca de nuestra casa, pero ya lo hacen, y nos miran con naturalidad y admiración

(Carla Diez de RiveraAyuda a la Iglesia Necesitada).- Tres jóvenes sacerdotes claretianos han respondido con generosidad a la llamada del Obispo de Buxar, Sebastian Kallupura. Él les ha pedido que vayan y se insten en el norte de su diócesis. Generosos y valientes, han dado un gran sí, y se entregan a los más pobres entre los pobres.

Ellos han sido de los pocos en responder a esa llamada. Otros también fueron invitados a ayudar, pero al ver la pobreza y la dureza del lugar nunca volvieron. El P. Kashimir, el P. Michael y el P. Christu son tres de los tan solo dieciséis sacerdotes que hay en toda la diócesis.

Se instalaron hace tres años, en una casa alquilada, de una zona en la que el templo y el sacerdote más cercano están a 60 kilómetros de distancia. Empezaron a visitar cada uno de ellos varios pueblos de la zona, a veinte y treinta kilómetros de su lugar de residencia. Van a visitar a las familias, rezan con ellos y celebran misa. Están dispuestos a ir en cuanto se les llama. También dan clases de inglés a los niños...

El 16 de julio del año pasado, los misioneros claretianos empezaron a vivir en un pequeño presbiterio en medio de la nada. "Hoy comienza un gran obra", al igual que dijera San Antonio María Claret, reunido con cinco jóvenes, el 16 de julio de 1849, cuando inició la vida de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Estos tres jóvenes misioneros claretianos empiezan ahora una gran obra en la diócesis de Buxar.

Desde esa pequeña casa atienden a 36 familias en diez pueblos distintos. No hay católicos alrededor, pero en la zona les han recibido con amabilidad y la gente local les ayuda. Como en un primer momento, cuando desde el templo hindú, edificio más cercano, les hicieron llegar al presbiterio la luz y el agua.

El hecho de que la misa dominical se celebre ahora en su casa es todo un acontecimiento para las personas a las que atienden, que están muy agradecidas. "Antes tenían que recorrer entre cuarenta y sesenta kilómetros para poder asistir a misa los domingos", comenta el padre Kashnir. Pero su actividad no se reduce al domingo, 150 personas acuden a programas de formación para niños y mayores.

"Los lugareños son muy amable, al principio les daba miedo pasar cerca de nuestra casa, pero ya lo hacen, y nos miran con naturalidad y admiración", cuanta el sacerdote Christu. Una delegación de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, que está colaborando con la diócesis de Buxar para sostener el trabajo evangelizador de estos sacerdotes, ha visitado esta casa misionera.

Durante el encuentro, acuden las familias católicas más destacadas de la zona, pero también muchos curiosos se asoman por las ventanas y la puerta del edificio, que permanecen todo el tiempo abiertas.

"Cuando hacemos la oración de la noche, vienen nuestros vecinos", "al ver cómo nos ayudamos, inspiramos a otros a ayudarse", "dónde hay un católico, hay paz", nos dicen sus feligreses. "Necesitamos una iglesia, un templo, inmediatamente", implora uno de ellos. También sueñan con tener un día un colegio, un hospital... paso a paso. Por lo pronto, la iglesia ya la van a construir con el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Cuando la delegación de la fundación regresa a casa del obispo Kallupura, nos acompaña uno de los Padres Claretianos, P. Michael. Va a pasar una semana de retiro allí. El pastor cuida con mimo a sus hijos y les ayuda en todo lo que puede. La Iglesia de España, desde la distancia, les apoya, además de económicamente, con la oración.

La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada se vuelca con estos cristianos de la diócesis de Patna y Buxar, en el estado de Bihar, al noreste de India a través de su campaña "La Iglesia en el norte de India: luz que dignifica a los más pobres". Gracias a la Iglesia, muchas personas del lugar (la mayoría perteneciente a la casta más baja llamada "dalit") han descubierto el significado de la dignidad humana y la igualdad de oportunidades, han encontrado el sentido de sus vidas a través de la Palabra de Dios.