• Director: José Manuel Vidal
Solidaridad
Sor Lucía y Xabier Morlans en San Antón
Jesucristo, si existes, haz que te conozca. Es la primera oración

(José M. Vidal).- Los conventos también quieren sumarse a la ola de los centros religiosos hospitales de campaña. Y el que marca la pauta, también en esto, es el de Sor Lucía Caram de las dominicas de Manresa, porque "los pobres nos obligan a vivir nuestra vocación". Por su parte, el teólogo Xabier Morlans invitó a los hospitales de campaña a plantear explícitamente el tema de Dios. Porque "los pobres merecen que les hablemos de Jesús".

Presenta a los dos ponentes Peio Sánchez, y recuerda que la conferencia se enmarca en el contexto de las jornadas sobre 'Iglesias,hospital de campaña', en la que participó San Francisco en USA, la experiencia de San Victorino-La Capuchina de Bogotá y la de Jesús Sacramentado en Buenos Aires. "Ahora, escucharemos otra experiencia, pero ésta de convento abierto, el de Sor Lucía Caram. Y, a continuación,  Xabier Morlans, profesor e Teología, nos va a ofrecer una reflexión sobre la misión de evangelización de la acogida en las iglesias hospital de campaña".

Toma la palabra Sor Lucía Caram, con su verbo siempre cálido y apasionado. "Estoy muy contenta de estar quí con vosotros, para compartir lo que estamos viviendo en mi comunidad, donde somos cuatro y, quizás por eso, la pobreza de la comunidad se ha convertido en fuente de riqueza".

Y cuenta cómo desde su llegada a Manresa se fueron abriendo primero a oraciones interreligiosas y, después, tras la crisis, a la acogida directa de los más desfavorecidos, "los primros expulsados del sistema, la mayoría emigrantes".

Ante esa situación confiesa Sor Lucía que "lo más fácil era darles una bolsa de alimentos y que se fuesen. Y pusimos en marcha una Fundación para atenderlos lo mejor posible"

Y por eso, se plantearon "seguir acogiendo a la gente y sus heridas se convirtieron en nuestra heridas. Como dice Casaldáliga: 'Mi vida son mis causas'. O la vida del Padre Ángel es la de todos los que pasan por aquí"

Porque, "la Iglesia es una madre y la vida de los preferidos de Jesús es su gran causa. Así, con el tiempo, mi comunidad se fue convirtiendo en un hospital de campaña"

A juicio de la famosa monja de clausura, "esto es una obligación que da sentido a nuestra vida. No hay marcha atrás en el monasterio. Los pobres nos han obligado a vivir nuestra vocación. Son ellos los que nos hacen vivir el Evangelio. Empiezas a leer el Evangelio de otra manera"

Y añade: "Nosotros tenemos un voto de pobreza, pero parece que son otros los que lo cumplen. Los pobres son un lugar teológico, donde Dios se manifiesta plenamente. La vida de los oprimidos es la tierra sagrada ante la que nos tenemos que descalzar. Tenemos que quitar las demasiadas protecciones que tenemos y ser buena noticia para los pobres. El Evangelio o nos lleva a servir o no servimos para nada"

Sor Lucía cree que, a pesar de los pesares, "estamos en un momento prvilegiado, en tiempos difíciles que nos obligan a la santidad. No nos queda otra alternativa que vivir este mandato que da sentido a nuestra vida. Este es el gran reto de la Iglesia: Levantar los ojos y entender que el único camino que nos lleva al cielo es el de la tierra, el del hermano"

Y es que, como dice el Papa a los jóvenes, (al que Sor Lucía llama "el Messi de la Iglesia"): "Sueñen, no renuncien a soñar. El sueño de Jesús es que la casa de su Padre sea la casa de todos, donde todos sus hijos puedan vivir en dignidad"

A continuación intervino el teólogo y consultor del POntificio Consejo para la Nueva Evangelización, Xabier Morlans, que recordó que, en este descubrimiento de los pobres, venimos de lejos, "del Vaticano II y del Pacto de las Catacumbas, que firmaron algunos padres conciliares, liderados por Helder Cámara: dar su vida por los pobres como opción preferencial y renucniaron a su anillo".

El teólogo recuerda "la fuerza icónica de abrir los lugares sagrados para los pobres y evangelziar, a veces, con la presencia, como se hace en San Antón o en Santa Ana"

Eso sí, sin renunciar a hablar de Dios a los más pobres. "Los pobres también merecen que les hablemos de Jesús. Es un reto que tenemos que estamos descubriendo en los hospitales de campaña"

Lo ideal es llegar a la síntesis de palabra y vida. "Vivimos un drama los cristianos. Lutero se quedó la palabra y los cantos. Y los católicos, los sacramentos y las obras de misericordia. El Vaticano II ha sido un gran reencuentro y un gran hermanamiento. Tenemos que articular la fuerza de la Palabra. Este Dios que nos educa con el abrazo, con el amor y con la Palabra"

Y acompañar al menos con la primera oración: "Jesucristo, si existes, haz que te conozca. Es la primera oración"

En el momento de las preguntas intervinieron varias personas presentes, entre ellas Viqui Molins: "Me hebéis hecho llorar de alegría. En mi vejez, el Señor me está dando un regalo enorme. Me encanta cuando nos faltan vocaciones y la mayoría somos mayores. Ésta es nuestra pobreza. Antes no necesitábamos nada. Ahora, todo y, por eso, nos damos a los pobres".

En respuesta a una pregunta, Xabier Morlans, aconsejaba: "Hay que superar la figura del cura superman y el concepto de que la evangelización del barrio depende del cura. No, depende de la comunidad cristiana. La falta de vocaciones está sirviendo para descurbrir la vocación de que todos somos consagrados. Los grandes pensadores nos enseñan que la realidad es plural y la vida humana contrastada. Tenemos la manía de cojugar sólo en un sentido: la oración o la acción. La realidad es poliédrica. Dios es poeta, Dios es Trinidad. Cada cristiano es un apóstol y una madre engendradora. Venimos de siglos de clericalismo y los curas necesitamos una cura de adelgazamiento"