El Papa saluda a Rowan Williams
Benedicto XVI llegó a Asís no en su papamóvil, sino en el autobús de las autoridades. Nada más llegar, fue recibido por el ministro general franciscano, José Rodríguez Carballo
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(Jesús Bastante).- Hace frío junto a la Porciúncula. Pocos minutos después de las diez de la mañana, Benedicto XVI, vestido con un abrigo blanco, se apostaba en la puerta de la basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís, para saludar, uno a uno, a los 200 representantes de las principales religiones de la Tierra, que hoy se han congregado en la patria de San Francisco para conversar sobre la paz, 25 años después del histórico encuentro convocado por Juan Pablo II. Un auténtico mosaico de religiones, y un reflejo de la vida del mundo.
Antes de la llegada del Papa, comenzaron a entrar en la basílica de Asís representantes de las religiones asiáticas (sintoístas, sijs, budistas, confucionistas, hindúes...), africanas (yorubas y animistas), del Islam, el Judaísmo y el Cristianismo (anglicanos, católicos, luteranos, orotodoxos, bautistas...). También, ateos. En total, casi 200 líderes religiosos de todo el mundo.
No va a haber un momento de oración común, sino momentos de reflexión de cada tradición religiosa. Por la tarde, sí renovarán su empeño por la paz, en la que intervendrán 14 líderes religiosos de todo el mundo.
A su llegada, todos se sientan en sillas de metacrilato transparentes. Comienza el diálogo entre los presentes, a la espera de la llegada del Papa. Cañizares con Piacenza, Riccardi con Kasper....
Benedicto XVI llegó a Asís no en su papamóvil, sino en el autobús de las autoridades. Nada más llegar, fue recibido por el ministro general franciscano, José Rodríguez Carballo, y los responsables franciscanos de Asís.
Benedicto XVI ejercie de anfitrión a las puertas de la basílica de Santa María de los Ángeles. Los saludos revelan el mosaico de culturas y civilizaciones que componen la familia humana. Tal vez se echan en falta más mujeres en la comitiva, pero al parecer el secundario papel de las mujeres no es exclusivo del catolicismo.
Después, entró en la basílica y se dirigió al altar central, donde se encuentra la Porciúncula, y esperó al inicio de la jornada, entre aplausos y cánticos. Que arrancará con un discurso del cardenal Turkson y un video en memoria del encuentro de 1986 y que, como siempre, les contaremos en RD.