Bernard Fellay
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X cuenta con 551 sacerdotes, 239 seminaristas, varios centenares de religiosos y alrededor de 100 mil seguidores
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(Jesús Bastante/Agencias).- Los lefebvrianos dicen "no" a su reingreso en la Iglesia católica en plenitud. Y lo hacen reclamándose vencedores frente a la Santa Sede, que habría aceptado "todas nuestras demandas desde el punto de vista organizativo", aunque se conservarían "distancias desde el punto de vista doctrinal". Así lo reveló ayer el máximo responsable de la Fraternidad San Pío X, Bernard Fellay, durante una homilía en el seminario estadounidense de Santo Tomás de Aquino.
"Hemos dicho claramente que si nos aceptan tal y como somos, sin cambios, sin obligarnos a aceptar estas cosas, estamos listos. Pero si quieren hacernos aceptar estas cosas, entonces estamos obligados a decir que no", recalcó el obispo ante los suyos.
Fellay aduce razones de "tradición" y "coherencia" para rehusar un encuentro total con la Santa Sede, puesto que se resisten a aceptar "los puntos controvertidos" del Concilio Vaticano II respecto al ecumenismo y a la libertad religiosa.
En opinión del líder de los lefebvrianos, estos aspectos "deben ser interpretados siguiendo la doctrina perpetua de la Iglesia". Para Fellay, en ésta y otras cuestiones el Vaticano II es "algo ambiguo", y coloca frente a él la doctrina del Catecismo de la Iglesia católica, "que son exactamente los puntos que no rechazamos del Concilio".
La respuesta de la fraternidad ya se encuentra en la Comisión Ecclesia Dei, que se encuentra analizándola antes de dar una respuesta pública. Según recalcó en su homilía el líder de los lefebvrianos, el silencio vaticano debe interpretarse como "que están indecisos".
La historia de los lefebvrianos comienza cuando en el año 1969 el obispo francés Marcel Lefebvre fundó la Fraternidad sacerdotal San Pío X. Se trata de una asociación tradicionalista de sacerdotes que pone en duda que sea obligatorio aceptar algunos puntos del Concilio Vaticano II, especialmente la reforma litúrgica y el ecumenismo.
Según varios analistas, el principal problema no es que los lefebvrianos no acepten la aplicación del Concilio Vaticano II, sino que no aceptan el Concilio mismo ni el Magisterio posterior. En concreto, rechazan el diálogo con las demás religiones y la colegialidad de los obispos.
Las relaciones de este grupo con Roma siempre han sido difíciles, pero empeoraron dramáticamente en junio de 1988, cuando Lefebvre ordenó cuatro obispos sin el permiso de Juan Pablo II.
El encargado de mediar fue el entonces cardenal Joseph Ratzinger, quien se reunió con Lefebvre pero no consiguió hacerle entrar en razón.
La ordenación de obispos sin el permiso del Papa provocó automáticamente causo la excomunión de Lefebvre y de sus nuevos obispos y por lo tanto, un cisma en la Iglesia católica.
Para buscar la reconciliación, Juan Pablo II instituyó la comisión 'Ecclesia Dei' que a lo largo de los años consiguió que algunos seguidores de Lefebvre volvieran a la unidad con Roma.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X cuenta con 551 sacerdotes, 239 seminaristas, varios centenares de religiosos y alrededor de 100 mil seguidores.
Desde el principio de su pontificado, Benedicto XVI ha intentado acabar con el cisma. En el verano de 2005 aceptó encontrarse con su superior, Bernard Fellay.
Y cuando los lefebvrianos solicitaron que se levantase la excomunión, el Papa lo hizo, aunque formalmente siguen sin pertenecer a la Iglesia católica.
Desde octubre de 2009 hasta abril de 2011, una comisión de expertos del Vaticano y de los lefebvrianos se ha reunido en 8 ocasiones para acercar posiciones. En paralelo, los lefebvrianos han hecho provocadoras declaraciones públicas contra altos cargos del Vaticano.