El carcenal Angelo Becciu.
RD
No sólo se han robado documentos al Papa; se ha violado la conciencia de quien se dirige a él como al Vicario de Cristo
(Giovanni Mari Vian, L'Osservatore).- Amargura y pesar por lo acontecido en los últimos días en el Vaticano, pero también determinación y confianza al afrontar una situación francamente difícil.
Estos son los sentimientos que se perciben en el sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo Angelo Becciu -que por su oficio trabaja cada día en estrecho contacto con el Pontífice- durante una conversación don «L'Osservatore Romano» sobre el tema que centra la atención de muchísimos medios de comunicación en todo el mundo, es decir, el arresto, el pasado 23 de mayo, de Paolo Gabriele, ayudante de cámara de Benedicto XVI, por tener en su poder gran número de documentos reservados pertenecientes al Papa.
¿Qué decir del estado de ánimo de quienes trabajan en la Santa Sede? «En las personas con quienes me he encontrado en estas horas -responde el sustituto-, tras mirarnos a los ojos, ciertamente he leído desconcierto y preocupación, pero también he visto la decisión de continuar el servicio silencioso y fiel al Papa».
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