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Religión Digital

La investigación de la partícula divina llega a su fin.

Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias

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"La partícula de Dios demuestra aún más las maravillas de la Creación"

¿Quién puso allí las leyes de la naturaleza?

Valores Religiosos, 07 de julio de 2012 a las 11:54

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El científico se limita a decir que descubrió las leyes, el creyente ve en ellas el fruto de la acción de Dios
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Artilugio utilizado para la ivestigación de la partícula divina.

  • Artilugio utilizado para la ivestigación de la partícula divina.

(Valores Religiosos).- Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, supo con cierta anticipación que el descubrimiento del "bosón de Higgs" estaba cerca, durante el otoño del año pasado.

En el congreso sobre física subnuclear organizado en la Casina Pío V del Vaticano, algunos de los físicos del CERN habían explicado entonces que el Large Hadron Collider (el mega acelerador de partículas subterráneo de Ginebra) había empezado a captar "indicios" de la misteriosa partícula que han buscado los físicos durante casi 50 años. Sin ella, según las teorías actuales sobre la naturaleza del universo, nada podría tener masa y todo sería un "caldo" de energía pura.

«Cada vez se demuestra que la Creación es algo maravilloso», dice hoy monseñor Sánchez Sorondo a Vatican Insider, al comentar el anuncio del descubrimiento que llegó ayer desde Ginebra.

El hecho de que el bosón de Higgs exista, como habían teorizado algunos físicos en 1964, demuestra que el universo «tiene una estructura fundamental que se descubre». El religioso argentino añade, con un guiño, que «si está allí, alguien la debe de haber puesto».

El bosón de Higgs se ha convertido en la "rockstar" de la física nuclear, sobre todo gracias al "apodo" que en un libro de1993 le dio el premio Nobel de Física Leon M. Lederman: "la partícula de Dios" o "la partícula divina". En realidad, parece ser que el físico pensaba en una "maldita partícula" ("goddamn" en inglés) que se convirtió, gracias al olfato del editor del libro, en lo contrario.

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