Religión Digital

El jesuita Hans Zollner

RD entrevista a uno de los miembros de la Comisión Antiabusos de la Santa Sede

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Hans Zollner, sj.: "El Papa no puede haber sido más tajante en su condena de los pederastas"

"Francisco ha comparado el abuso a menores con el sacrilegio de la Eucaristía, con una misa negra"

Cameron Doody, 24 de enero de 2017 a las 10:25
La protección de menores tiene que ser una prioridad en los planes pastorales, en la formación de seminaristas y sacerdotes, y en la contratación de personas dentro y fuera de la Iglesia
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Abusos en la Iglesia

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No a los abusos de menores

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Francisco, con las víctimas de abusos

Con Bergoglio, la lucha contra la pederastia clerical se convierte en una prioridad absoluta/>

Con Bergoglio, la lucha contra la pederastia clerical se convierte en una prioridad absoluta

  • Abusos en la Iglesia
  • No a los abusos de menores
  • Francisco, con las víctimas de abusos
  • Con Bergoglio, la lucha contra la pederastia clerical se convierte en una prioridad absoluta

(Cameron Doody).- "El Papa no puede haber sido más tajante en su condena de los pederastas". Hans Zollner, sj., miembro de la Comisión Antiabusos del Vaticano y uno de los mayores expertos del mundo en este campo, habla para RD de la lucha contra la pederastia en la Iglesia, que algunos, como el periodista Emiliano Fittipldi, han puesto en duda. Y es que, como asegura Zollner, la "tolerancia cero" ante los abusos se ha endurecido desde que Francisco accedió a la cátedra de Pedro.

Empecemos con un tema de máxima actualidad: la acusación de Emiliano Fittipaldi en su nuevo libro Lujuria de que el Papa Francisco "no ha hecho casi nada para evitar los abusos a menores en la Iglesia". ¿Es una acusación justa?

No, porque no toma en cuenta la larga lista de cambios personales, institucionales y sistémicos que se han hecho desde la elección del Papa Francisco. En una de sus primeras declaraciones como Papa, él habló de la lacra del abuso sexual de menores a manos de los sacerdotes. Francisco ha dado ánimos a todos los que trabajamos en este campo, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Fue el primer Papa en invitar a víctimas al Vaticano y reunirse allí con ellos. Estuve presente como intérprete, y puedo decir que se conmovió por los testimonios de las víctimas, que fue extremadamente empático con ellos, y -y eso lo sé por las propias víctimas-, que les brindó mucho apoyo. Aquel encuentro cambió la vida de esas personas.

A nivel institucional, el paso más importante de Francisco ha sido el establecimiento de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. Es la primera vez que se logra reunir a expertos de todo el mundo en la cuestión de los abusos y su prevención. En los últimos dos años, el Santo Padre ha escrito dos cartas a todos los obispos, en las que les pide que indiquen personas en sus diócesis que puedan trabajar con la Comisión, además de repetir clara y firmamente las declaraciones que ya realizó sobre la necesidad de transparencia a la hora de investigar las acusaciones y juzgar a los abusadores.

En este libro, algunas aseveraciones acerca de la Comisión son descaradamente erróneas (Fittipaldi se refiere a tres o cuatro sesiones plenarias, pero de hecho nos hemos reunido ocho veces en plenaria y muchas otras veces más en grupos de trabajo); parece indicar que el libro refleja la situación a finales de 2014, y no toma en cuenta el inmenso número de conferencias, talleres, publicaciones e iniciativas educativas en la protección de menores impulsados por los miembros de la Comisión y por muchas personas más. Por ejemplo, en otoño, los miembros de la Comisión participaron por primera vez en la formación de nuevos obispos de todo el mundo. Un buen número de conferencias episcopales han pedido que miembros de la Comisión se impliquen en talleres que respondan a sus necesidades particulares. En un futuro próximo habrá talleres para una conferencia episcopal regional en Italia, para la Conferencia Episcopal de Colombia, para la Federación de Conferencias Episcopales de Asia, y para la Conferencia Episcopal del Pacífico.

Hay mucho camino por recorrer, pero lo que ha ido sucediendo en los últimos cinco años ha puesto en la agenda de la Iglesia global la cuestión de las respuestas, las intervenciones y la protección de menores. Con la publicación del Motu Proprio Como una madre amorosa, el Papa dejó claro que quiere que los obispos y los superiores religiosos asuman su corresponsabilidad.

Antes de la publicación del libro de Fittipaldi había críticas de que el Papa no ha sido del todo contundente con su respuesta a la pedofilia. Algunos incluso alegaban que estaba pensando en echar abajo las importantes reformas en esta área introducidas por sus predecesores. ¿Hay algo de verdad en el rumor de que Francisco está pensando transferir de la Congregación para la Doctrina de la Fe la responsabilidad para juzgar a los abusadores clericales?

Hace unos días los vaticanistas bien informados echaron por tierra este rumor.

¿Hay algún intento de desacreditar al Papa Francisco en la cuestión de los abusos por las reformas que ha introducido en otras áreas de la vida de la Iglesia? Sin dar ningún nombre, hay quien dice que la imposición en 2014 de una vida privada "de oración y penitencia" a un cura italiano - anteriormente reducido al estado laical- es una prueba de que el énfasis del Papa en la misericordia y el acompañamiento en la moralidad sexual en general -plasmado, por ejemplo, en Amoris laetitia- está influyendo de forma negativa en la lucha contra la pedofilia. ¿Qué piensa usted?

El Santo Padre no puede haber sido más tajante en sus palabras a la hora de condenar a aquellos que inflijan daño a los más vulnerables. Hizo referencia a las palabras de Jesucristo cuando dijo que los que hacen daño a los más pequeños deben ser arrojados al mar. También ha comparado el abuso sexual de los menores con el sacrilegio de la Eucaristía, con una misa negra.

El Papa acaba de nombrar al cardenal O'Malley para Doctrina de la Fe, creando así un vínculo directo entre el organismo encargado de proponer mejoras a los protocolos de la Iglesia en la protección de menores -la Comisión Pontifícia- y el organismo que asume estas propuestas y las implementa. ¿Es otra señal del afán de Francisco por combatir la pederastia clerical?

Creo que esta designación es muy importante, porque vincula la Pontificia Comisión -en la persona del cardenal O'Malley, con todo su conocimiento y experiencia- con Doctrina de la Fe. También trae directamente al grupo asesor del Papa, al C-9, la perspectiva y competencia canónica de la Congregación.

A finales del año pasado usted anunció la creación de una nueva "Alianza Global" en el Centro para la Protección de Menores (CCP) de la Universidad Gregoriana que busca fortalecer "de abajo arriba" los procedimientos de la Iglesia en la protección de menores, en paralelo con el enfoque tradicional de "arriba abajo". ¿Nos puede contar más acerca de esta iniciativa?

Creemos que hemos de llegar al máximo número de gente posible, a todos los que se han comprometido con la protección de los menores y que reconocen la necesidad y posibilidad de la prevención. En una realidad tan masiva y diversa como la Iglesia católica, queremos que agentes locales (diócesis, universidades, escuelas, etc...) pongan en marcha lo que les han pedido insistentemente Benedicto XVI y Francisco. La creación de la red de la Alianza Global de la CCP está pensada para facilitar el intercambio de las mejores prácticas y para hacer efectivas las medidas ya tomadas. Los primeros pasos han sido muy alentadores, y hemos recibido mucho interés de todos los continentes.

El centro también ha anunciado un congreso para octubre de este año sobre la dignidad de los jóvenes en la era digital, junto con una propuesta al Papa Francisco para que el Sínodo de 2018 trate específicamente de la cuestión de la protección de menores. ¿Qué otras novedades podemos esperar en los próximos meses en este campo?

La protección de menores tiene que ser una prioridad en los planes pastorales, en la formación de seminaristas y sacerdotes, y en la contratación de personas dentro y fuera de la Iglesia. Hace poco un número de instituciones académicas de todo el mundo establecieron centros para la protección de menores similares al nuestro y en colaboración con nosotros. Esto hará que la seguridad de los menores se convierta en una parte fundamental de la formación y educación dentro de los confines de la Iglesia y más allá. Hemos constatado que la formación ya ha empezado a cambiar actitudes y mentalidades, y ciertamente las seguirá cambiando en el futuro.

El Congreso "La Dignidad de los Niños en el Mundo Digital" trata de ofrecer a todas las partes interesadas un plataforma para llegar a propuestas comunes respecto a lo que debe estar en el centro del corazón de cada persona humana: la seguridad de los niños en este mundo.



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