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Vaticano
No a la pena de muerte
La pena de muerte es una medida inhumana que humilla, de cualquier modo sea perseguida, la dignidad personal. Y es en sí misma contraria al Evangelio porque se decide voluntariamente suprimir una vida humana que es siempre sagrada

(Jesús Bastante/Agencias).- "La pena de muerte es inadmisible". El Papa Francisco quiere cambiar el Catecismo de la Iglesia católica que, en su punto 2267, no excluye su uso "para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas". Ayer, Bergoglio dio un paso más, anunciando que este asunto "debería encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un espacio más adecuado y coherente".

En un discurso que pronunció en ocasión del XXV aniversario de la firma, por parte de san Juan Pablo II, de la Constitución Apostólica "Fidei Depositum", el Papa afirmó que "debemos afirmar con fuerza que la pena de muerte es una medida inhumana que humilla, de cualquier modo sea perseguida, la dignidad personal. Y es en sí misma contraria al Evangelio porque se decide voluntariamente suprimir una vida humana que es siempre sagrada ante los ojos del Creador y de la que sólo Dios en una última análisis es verdadero juez y garante".

"Esta problemática no puede ser reducida a un mero recuerdo de enseñanza histórica sin hacer emerger no solo el progreso en la doctrina y obra de los últimos pontífices, sino también en la cambiante consciencia del pueblo cristiano, que rechaza una actitud concordante ante una pena que socava en gran medida la dignidad humana", recalcó Bergoglio, qien insistió en que "a ninguno le puede ser quitada no solo la vida, tampoco la misma posibilidad de un rescate moral y existencial que vuelva a favor de la comunidad".

 

 

El pontífice aprovechó para reconocer que también "en el Estado Pontificio", en alguna ocasión, "se ha hecho recurso a este extremo y deshumano remedio, descuidando que debe primar la misericordia sobre la justicia". "Asumamos las responsabilidades del pasado y reconozcamos que esos medios eran dictados por una mentalidad más legalista que cristiana", admitió.

Esto fue en parte a que "la preocupación por conservar íntegros los poderes y las riquezas materiales habían llevado a sobrestimar el valor de la ley, impidiendo ir en profundidad en la comprensión del Evangelio".

A este respecto, señaló que "la defensa de la dignidad de la vida humana desde el primer instante de la concepción hasta la muerte natural siempre ha encontrado en la enseñanza de la Iglesia su voz coherente y autorizada".

 

Qué dice el Catecismo

"La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas", indica el párrafo 2267, que agrega que "si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana".