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Vaticano
El Papa, con los Escolapios en Roma
. Salir de la herencia que nos dejó la Ilustración, que educar es llenar la cabeza de conceptos, ¿no es cierto?, y cuanto más se sepa acá [indica la cabeza], mejor es la educación

(Aica).- El Santo Padre recibió el viernes 10 de noviembre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (Escolapios). En un clima familiar, el pontífice improvisó su discurso, dedicando especial atención al tema del año jubilar: "Educar, Anunciar, Transformar" y se centró especialmente en los desafíos de la educación.

Francisco invitó a los Escolapios a trabajar especialmente para que los niños y jóvenes puedan estar siempre abiertos a la sabiduría de los ancianos, con el fin de que sean "jóvenes con raíces".

El Santo Padre recibió el viernes 10 de noviembre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (Escolapios), que celebran en estos días en Roma el Consejo de Superiores Mayores bajo el lema: "Invitados a un nuevo Pentecostés de los escolapios".

En la audiencia con el Papa participaron todos los miembros del Consejo de Superiores Mayores, los escolapios de las casas generales de Roma y la casa de formación de Italia, la comunidad de la Casa General de las Madres Escolapias, el Consejo General de la Fraternidad, y todos los trabajadores de la Curia General que se encargan de las diversas tareas de la casa, así como algunos de los invitados al Consejo.

En un clima familiar, el pontífice comenzó agradeciendo el saludo del padre General, y a continuación improvisó su discurso, dedicando especial atención del tema del año jubilar: "Educar, Anunciar, Transformar". Se centró especialmente en los desafíos de la educación, resaltando la importancia de la educación en la vida de la sociedad, tender hacia una educación integral que atienda "al saber, los valores y los sentimientos", e invitando a la Orden a trabajar especialmente para que los niños y jóvenes puedan estar siempre abiertos a la sabiduría de los ancianos, con el fin de que sean "jóvenes con raíces".

Terminó la audiencia con una oración a María y con la bendición del Papa para todos los participantes y el conjunto de las Escuelas Pías.


Discurso del Santo Padre

Buenos días, y muchas gracias, Padre General, por sus palabras.

Ustedes se imaginarán que después de haberles mandado este documento no voy a echar un discurso... Así que le pregunté al Padre en qué hablaba, si en castellano o en italiano, y me dijo: "Casi todos entienden castellano".

Gracias por venir así, gracias por traer la familia... -las Montales, que las tenía atrás, en el Colegio El Salvador, y las conozco bien- la familia. Eso es lindo, una congregación religiosa tiene una familia que rodea, gente que trabaja, laicos, todos. La familia es un signo de fecundidad y humanidad. Gracias por venir así.

Tres cosas, tres palabras yo les ponía en el mensaje que las retomo ahora para decir dos o tres palabras y saludarlos. Educar, anunciar y transformar.

Me detengo en la primera: educar. Educar en este momento es muy serio. Es un desafío grande, porque el pacto educativo en general está roto. El pacto educativo -ahora, yo estoy muy influenciado de mi Patria, pero veo que en todos lados se ve más o menos lo mismo-: escuela, familia y los jóvenes, está roto. Entonces, hay que reconstruir ese pacto educativo de la manera que haya que reconstruirlo, pero es clave en eso. Y educar reconstruyendo el pacto educativo, lo cual incluye la familia, necesariamente, hoy día en la educación no puede estar ausente la familia, la familia como venga.

Pero realmente hay familias destruidas, familias que... bueno, pero en el chico se puede recomponer muchas cosas, muchas cosas. Entonces tratar de rehabilitar el pacto educativo, y tratar que los docentes -en muchos países son los más mal pagados, en muchos países- en ese trabajo, también ayudar al reconocimiento del docente que da su vida. Hay docentes que tienen que trabajar dos turnos para poder tener un sueldo digno. Ese docente cómo, cuando llegue a su casa, va a tener tiempo de preparar clases, de pensar, y todo eso. El diálogo entre la familia y el docente, la familia, la escuela y el chico, ese diálogo triple. Además, el chico que sea activo en la educación. Bueno, eso es para reconstruir el pacto educativo y es una misión muy seria que tienen que tener ustedes en esto: rehacerlo.

Segundo: una educación completa. Salir de la herencia que nos dejó la Ilustración, que educar es llenar la cabeza de conceptos, ¿no es cierto?, y cuanto más se sepa acá [indica la cabeza], mejor es la educación. Educar es hacer madurar a la persona mediante los tres lenguajes: el lenguaje de las ideas, el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos, y que haya armonía entre los tres, es decir, que nuestros alumnos sientan lo que piensen y hagan lo que piensan y sienten. Esa armonía de la persona, educar a la persona. Yo creo que si no educamos así, perdemos.


Algunos pedagogos lo expresan de otra manera, pero van a lo mismo: educar en contenidos, hábitos y valores, es lo mismo, una educación de ese tipo. Y yo añadiría que -y es clave hoy en día- la juventud hay que educarla en movimiento. La juventud quieta, hoy, no existe, y si no la ponemos nosotros en movimiento, la van a poner en movimiento mil cosas, principalmente los sistemas digitales que corren el riesgo, en esta velocidad líquida y gaseosa de nuestra civilización -y es el tercer punto que quiero tocar- de quitar las raíces a los chicos.

Los chicos hoy vienen sin raíces, no tienen raíces, porque no tienen tiempo de echar raíces, perdón, las tienen pero no las asumen, porque no tienen tiempo de asumirlas, no las dejan crecer, no las dejan consolidar, porque viven continuamente en esta "liquidez" de cultura. Fundamentar las raíces. Jóvenes sin raíces es lo que estamos viendo ahora. ¿Y qué hacemos? Injertos de raíces. Yo siempre veo que es muy importante, me viene mucho a la mente y sobre todo inspirado -y lo digo con sencillez, rezando y todo- en el profeta Joel cuando dice: "Los viejos soñarán y los jóvenes profetizarán".

Hoy los jóvenes necesitan hablar con los viejos: es la única manera que reencuentren sus raíces. Hablar con los padres, sí, eso es fundamental, pero sobre todo, hoy, la necesidad es que encuentren a los viejos, ya los padres son medio de esta sociedad líquida; que encuentren a los viejos. Por favor, traten de fomentar el diálogo entre abuelos y nietos. "No, que los chicos...". No. Experiencias yo he tenido montones y otros que me lo cuentan: Pónganlos en movimiento a los chicos.

Dile: "¿Qué te parece? Vamos a tocar la guitarra en aquel asilo de ancianos". Bueno, que sí, que no... van, y después no quieren salir, porque se da ese fenómeno que los viejos dicen: "No, ¿esta canción, la sabes...?". Y empiezan a hablar, y los chicos quedan encantados y los viejos empiezan a despertar y se dan cuenta que pueden soñar todavía. Por favor, yo les doy esta misión: procuren fomentar -mientras hay tiempo, antes que se nos vayan- el diálogo entre jóvenes y viejos. Busquen las mil maneras, mil maneras de hacerlo, pero siempre en movimiento, porque los jóvenes quietos no funcionan. Este es otro criterio que hay que tener en cuenta en la educación y en todo: los jóvenes quietos están en las enciclopedias; en la realidad, si vos querés que un joven reciba algo tuyo, tenés que tenerlo en movimiento.

Bueno, entonces en esto de educar así se da el anunciar y el transformar, pero me quedo en el educar con las cosas que les dije. Por eso me quedé sentado, porque no leía un discurso; quería ser más espontáneo.

Muchas gracias y ahora los invito a rezar un Ave María a la Virgen, y también a pedir la protección de San Faustino. Me causó gracia cómo le pidió el milagro el papá del chico recién nacido, el chileno: "¡Hacé algo, Peladito!".