• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
Monjas españolas en la audiencia papal
La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida. El aceite, símbolo de la caridad que alimenta y hace creíble la lucha de la fe

(José M. Vidal).- Desde la cátedra de la ventana, el Papa Francisco invita a los fieles a estar preparados para el encuentro con Cristo, como las vírgenes sensatas. Con la lámpara de la fe y el aceita de las buenas obras. En los saludos, recuerda la beatificación ayer, en Madrid, de los 60 mártires vicencianos, a los que califica de "testigos ejemplares de Cristo y del Evangelio".

Algunas frases de la catequesis papal

"Este domingo el Evangelio nos indica la condición para entrar en el Reino del cielo, con la parábola de las diez vírgenes"

"Cinco vírgenes sensatas y cinco necias"

"¿Qué quiere enseñarnos Jesús con esta prábola? Que tenemos que estar preparados para el encuentro con Él"

"Velar no significa sólo no dormir, sino estar preparado"

"Se trata de no esperar al último momento de nuestra vida, para colaborar con la gracia de Dios"

"Un día será el último. Si fuese hoy, ¿cómo estoy preparado o preparada?"

"La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida. El aceite, símbolo de la caridad que alimenta y hace creíble la lucha de la fe"


"Si hacemos el bien, con gestos de amor al prójimo en dificultad, podemos estar tranquilos, esperando la venida del Esposo"

"El sueño de la muerte no nos da miedo, porque tenemos lámparas con el aceite de las buenas obras"

"La fe inspira la caridad y la caridad custodia la fe"

"¡Qué nuestra lámpara resplandezca ya aquí!"


Saludos del Papa tras el ángelus

"Ayer, en Madrid, fueron proclamados beatos 60 márttires vicencianos...sacerdotes, novicios y laicos. Todos fueron asesinados por odio a la fe...durante la guerra civil española. Demos gracias a Dios por el gran don de este testimonio ejemplar de Cristo y del Evangelio".

Un grupo de neocatecumenales, tras reci bir el saludo del Papa, le contesta con el canto del Aleluya, que el Papa escucha, agradecido.

Texto completo de la reflexión del Papa antes del rezo del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este domingo, el Evangelio (cfr., Mt 25,1-13) nos indica la condición para entrar en el Reino de los Cielos. Y lo hace con la parábola de las diez vírgenes: se trata de aquellas doncellas que estaban encargadas de acoger y acompañar al esposo a la ceremonia de bodas, y ya que en aquellos tiempos era costumbre celebrarlas de noche, las jóvenes estaban equipadas con lámparas.

La parábola dice que cinco de estas vírgenes son prudentes y cinco necias: en efecto, las prudentes llevaron consigo el aceite para las lámparas, mientras las necias no lo llevaron. El esposo tarda en llegar y todas se duermen. A medianoche es anunciada la llegada del esposo; entonces las vírgenes necias se dan cuenta que no tienen el aceite para las lámparas, y se lo piden a aquellas prudentes. Pero estas responden que no se lo pueden dar, porque no bastaría para todas. Entonces mientras las necias van en búsqueda del aceite, llega el esposo. Las vírgenes prudentes entran con él en la sala del banquete nupcial y la puerta se cierra. Las cinco necias vuelven demasiado tarde, llaman a la puerta pero la respuesta es: "No las conozco" (v. 12), y se quedan afuera.

¿Qué nos quiere enseñar Jesús con esta parábola? Nos recuerda que debemos estar preparados para encuentro con Él. Muchas veces, en el Evangelio, Jesús exhorta a velar, y lo hace también al final de este relato, dice así: "Estén prevenidos, porque no saben ni el día ni la hora" (v. 13). Pero con esta parábola nos dice que velar no significa solamente no dormir sino estar preparados; en efecto todas la vírgenes se duermen antes que llegue el esposo, pero al despertarse algunas están listas y otras no.

 

Aquí está entonces el significado del ser sabios y prudentes: se trata de no esperar el último momento de nuestra vida para colaborar con la gracia de Dios, sino de hacerlo ya, ahora. Sería hermoso pensar un poco: un día será el último. Si fuera hoy, ¿cómo estoy preparado, preparada? Debo hacer esto y esto... prepararse como si fuera el último día: esto hace bien.

La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta, hace fecunda y creíble la luz de la fe. La condición para estar preparados al encuentro con el Señor no es solamente la fe, sino una vida cristiana rica de amor y de caridad por el prójimo. Si nos dejamos guiar de lo que nos parece más cómodo, por la búsqueda de nuestros intereses, nuestra vida se vuelve estéril, incapaz de dar la vida a los otros, y no acumulamos ninguna reserva de aceite para la lámpara de nuestra fe y ésta - la fe - se apagará al momento de la venida del Señor, o aun antes.

Si en cambio estamos preparados y tratamos de hacer el bien, con gestos de amor, de comunión, de servicio al prójimo en dificultad, podemos quedarnos tranquilos mientras esperamos la venida del esposo: el Señor podrá venir en cualquier momento, y también el sueño de la muerte no nos asusta, porque tenemos la reserva de aceite, acumulada con las obras buenas de cada día. La fe inspira la caridad y la caridad custodia la fe.

Que la Virgen María nos ayude a volver nuestra fe siempre más activa por medio de la caridad; para que nuestra lámpara pueda resplandecer ya aquí, en el camino terreno, y luego para siempre, en la fiesta de bodas en el paraíso.