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Vaticano
Militares protegen a los fieles que esperan al Papa Agencias
El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU ha calificado la campaña contra los rohingyá como una "limpieza étnica de manual". Días antes de la llegada del Papa se ha acordado el regreso progresivo de los musulmanes

(J. Bastante/Agencias).- Lo que parecía un día de descanso tras más de once horas de vuel, mucho calor y humedad, se transformó en el primero de los encuentros 'políticos' del Papa en Birmania. Francisco se encontró con el jefe de las Fuerzas Armadas del país, el general Min Aung Hiaing, en una reunión que inicialmente no estaba prevista y que posteriormente se había fijado para el jueves.

Francisco no quiso esperar para el que algunos consideran el encuentro más polémico del Papa. Min Aung Hiaing es, según las agencias internacionales, el máximo responsable de la ofensiva que ha culminado con la huida de 620.000 refugiados de la minoría rohingyá a la vecina Bangladesh.

A la espera de que Bergoglio pueda encontrarse con un pequeño grupo de ellos en su segunda etapa del viaje, el Papa mantuvo una "visita de cortesía" al jefe militar de Myanmar, según relato el jefe de prensa del Vaticano, Greg Burke.

La reunión se celebró en la sede del arzobispado de Rangún y, en la misma, ambos conversaron de "la responsabilidad de las autoridades en esta época de transición del país". El encuentro fue sugerido por el cardenal Bo, el mismo que días antes había pedido al Papa que no pronunciara el término "rohingyá" por el significado que podría tener en el país, y en la situación de la minoría cristiana. Un cardenal Bo al que se vio visiblemente emocionado durante la ceremonia de bienvenida, subiendo al avión papal y arrodillándose para besar el anillo del Pescador.

 

 

Tras concluir la reunión de 15 minutos hubo un intercambio de regalos: el Papa regaló al general la medalla conmemorativa del viaje, mientras que el militar le obsequió con un cuenco ornamental para el arroz y una tradicional arpa birmana.

Francisco se trasladará mañana a la capital, Naipyidó, para reunirse con el presidente del país, Htin Kya, y la jefa de facto del Gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, a quien la comunidad internacional acusa de ignorar la brutal represión de los rohinyás.

Hay que recordar que el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU ha calificado la campaña contra los rohingyá como una "limpieza étnica de manual". Días antes de la llegada del Papa se ha acordado el regreso progresivo de los musulmanes, bajo el amparo de Naciones Unidas.