• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
El cardenal Gerhard Müller FAZ
El Papa Francisco es muy popular, y eso es bueno. Pero las personas ya no participan en los sacramentos

(Jesús Bastante).- Asegura no estar al frente de los 'enemigos' del Papa, pero le advierte de un cisma "de una parte del mundo católico, desorientado y decepcionado". El cardenal Gerhard Müller, otrora prefecto de Doctrina de la Fe, denuncia que "existe un riesgo de separación que podría provocar un cisma". Él, por su parte, asegura que "me quedaré con Bergoglio, pero los que lo reclaman deben ser escuchados".

"Hay un frente de grupos tradicionalistas, y también entre los progresistas, a quienes les gustaría verme a la cabeza de un movimiento contra el Papa, pero yo nunca lo haré. He servido amorosamente a la Iglesia durante 40 años, creo en la unidad de la Iglesia y no permito que nadie explote mis experiencias negativas de los últimos meses", insiste Müller, en una entrevista con Il Corriere della Sera, donde no obstante exige a las autoridades vaticanas "escuchar a aquellos que tienen preguntas serias (o dubias), no ignorarlos o, lo que es peor, humillarlos".

Refiriéndose a los cardenales de las 'dubia' o a los firmantes de la 'Correctio Filialis' "deben ser escuchados". "La única forma de salir de esta situación es un diálogo claro y directo", afirma Müller, quien no observa una Iglesia más dividida que en la época de Benedicto XVI. "Pero la veo más débil", admite.

 

 

Durante la entrevista, el purpurado alemán habla de una conversación con Francisco en la que el Papa "me confió que algunos le habían dicho de forma anónima que yo era su enemigo, pero sin explicar en qué punto". Müller dice que algunos miembros del "círculo mágico" del Papa deberían "visitar a un psiquiatra en lugar de infundir inquietud en el Papa", ya que "un cardenal como yo está por naturaleza al lado del Santo Padre".

Para Müller, resulta "una exageración absoluta" decir que algunos grupos conservadores estén conspirando contra Francisco", aunque sí admite las "tensiones profundas" entre "minorías agresivas", del lado extremista, por un lado, y progresista, por el otro.

"Analicemos los problemas. Los sacerdotes son escasos y dan más respuestas organizacionales, políticas y diplomáticas que teológicas y espirituales. La Iglesia no es un partido político con sus luchas por el poder", añade el prefecto. "El Papa Francisco es muy popular, y eso es bueno. Pero las personas ya no participan en los sacramentos. Y su popularidad entre los no católicos que lo citan con entusiasmo, desafortunadamente, no cambia sus creencias falsas (...). Debemos tener cuidado de no confundir la gran popularidad de Francisco, que también es un gran activo para el mundo católico, con una reactivación de la fe: aunque todos apoyamos al Papa en su misión ".

Müller concluye la entrevista afirmando que, en estos cinco años de pontificado, el Papa ha cerrado la fase del "hospital de campaña", que fue "una gran idea del Papa", pero "quizás ahora es necesario ir más allá del hospital de campaña y terminar la guerra contra el bien natural y sobrenatural de los hombres de hoy que lo hicieron necesario".