• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
Alexandre Awi Mello, en Madrid RD
Conozco a un obispo que me dijo algo que me llegó mucho: 'Es fácil admirar al Papa, pero es difícil imitarlo'. Es un gran desafío. Muchos, incluso en la sociedad civil, lo admiran, pero otra cosa es imitarlo. Es un reto gigante

(Jesús Bastante).- "Todo esto es nuevo para mí", confiesa Alexandre Awi Mello. El sacerdote brasileño (1971), de la congregación de Schoenstatt, acaba de comenzar su trabajo como número dos de Kevin Farrel en el nuevo Dicasterio de Laicos, Familia y Vida, uno de los primeros frutos de la reforma emprendida por Francisco.

En esta entrevista, analiza para RD los retos de presente y futuro, al tiempo que se muestra convencido de que el Papado actual va hacia adelante. "Francisco es un desafío permanente y una bendición para toda la Iglesia".

 

¿Cuáles son los planes o líneas de trabajo del nuevo dicasterio?

Todo está muy al principio. Tenemos una línea maestra que es el Estatuto que nos han dado el Papa y el Consejo de los 9 cardenales. Debo decir que lo que se hacía en el Consejo de Laicos, o de la Familia, se va seguir haciendo, pero ahora juntos. Además, sumamos el desafío de crear una pastoral relativa a la vida, puesto que la parte académica va a seguir a cargo de la Academia para la Vida.

Todavía no tenemos totalmente claras las metas, aunque sí creo que todo lo que se haga, se va a hacer entre todos. Es parte de nuestro estilo, un estilo de trabajo muy participado, en conjunto. Pero es temprano para decirlo, nuestro equipo aún no está completo.

 

Sin lugar a dudas, hablar de laicos, familia y vida es tocar el 'corpus' de la relación más directa entre la Iglesia y la sociedad. ¿Eso redundará en un mayor participación y corresponsabilidad de los laicos o las mujeres en la vida de la Iglesia?

Estamos construyendo algo que va en continuidad con lo que se hacía siempre. Siempre hemos acompañado a los movimientos, a la mujer, a los jóvenes, y todo eso se va a seguir haciendo. Sí vamos a acentuar la cuestión de la subsidiariedad respecto a las conferencias episcopales, porque nuestra tarea no es la de dictar normas o reglas...

 

 

No sois un 'superministerio'...

Efectivamente, eso está en la reforma del Papa Francisco. Estamos para ayudar, para apoyar a las conferencias episcopales en temas de movimientos, o de formación de laicos. No vamos a decir qué es lo que los laicos tienen que hacer, sino ayudar en el intercambio de distintas experiencias que ya existen en la Iglesia. Hay mucha riqueza. Yo vengo de Brasil, donde durante 16 años estuve acompañando la experiencia de laicos y jóvenes. De hecho, en Brasil 2018 será el Año del Laicado. Queremos ver este Dicasterio como un punto de enlace entre las distintas iniciativas en la Iglesia, poder trabajar en red, generando intercambios.

Pero el equipo está incompleto. Intuimos hacia dónde vamos, pero vamos a necesitar un tiempo para definir las metas, próximos proyectos. Hay una preocupación, del cardenal y del Dicasterio, para apoyar a todos los laicos, a los que están en distintos movimientos, pero también llegar a todos los ámbitos de la Iglesia.

 

Hace unos meses, como ejemplo, desde España se presento un proyecto al Dicasterio desde la Acción Católica, que busca aglutinar, sin cooptar, la presencia de laicos en parroquias. ¿Cómo se ha valorado?

Esta es una cosa que está en el corazón del Papa y del cardenal Farrel, proyectos que permitan facilitar el intercambio, más que decir qué es lo que los laicos tienen que hacer. Lo que está cambiando, fundamentalmente, es el acento.


El Dicasterio tiene a dos mujeres como subsecretarias (de Familia y Vida). ¿El papel de la mujer va a quedar reducido a una presencia en cargos de responsabilidad?

El Papa entiende de forma profunda la importancia de valorar lo que es la mujer. No se trata de más o menos funciones, sino de valorar la riqueza femenina en la forma de pensar, de comprender la vida de la Iglesia, el aporte femenino en la Iglesia. Estoy seguro de que ayuda el hecho de que estén en posiciones de responsabilidad dentro de la Curia, pero no es solo eso. No he hecho las cuentas, pero la mitad de nuestro dicasterio está compuesto por mujeres.

 

¿Es relevante que en determinados temas, relacionados con la familia, la vida y sus problemas, haya más personas que tiene una 'experiencia' en primera persona (casados, madres...)?

Yo no contrapondría estas cosas. Hay que escuchar a todas las realidades, y las distintas experiencias. Esa es la postura principal del Papa. Por ejemplo, el próximo Sínodo de los jóvenes, que es un sínodo de obispos, pero quiere escuchar a los jóvenes, y a todo tipo de jóvenes. El rol del Dicasterio es escuchar, y escuchar todas las realidades, y estar abierto a todas ellas. Hay que complementar a todos los actores que acompañar la pastoral familiar, de la vida o los laicos, aunque no sean laicos. Es una mala comparación, porque no estamos hablando de enfermedades, pero un médico no necesita haber pasado por todas las enfermedades para saber curarlas. Lo importante, siempre, es acompañar. Pero en todo caso, es bueno que sean personas con experiencia. Si son laicos, es un plus y ayuda. Es algo que encaja bien con la misión y la tarea. Pero si sólo estuviera una mujer o un laico por el hecho de serlo, pero sin experiencia en el ámbito de trabajo, haría bien poco. No se trata del sexo o si se es laico o cura, se trata de acompañar.

 

¿Qué te ha pedido el Papa?

No recuerdo nada específico que me haya dicho. Creo que él me conoce un poco, y además el Papa no es de andar dándote líneas. Sí me dijo cosas muy prácticas que no tenían mucho que ver con el trabajo, como que debía aprender bien los idiomas, o evitar meterme en chismes. Inmediatamente se vio una sintonía, también con el cardenal Farrel. Estamos en la misma onda, y eso me tranquilizó antes de aceptar la invitación, que me llevó meses.

 

¿Fue un nombramiento, o una invitación?

Fue una invitación con mucho respeto y diálogo. Entiendo que este tipo de servicios han de ser puntuales, para evitar el carrerismo. Me parece muy sabio y sano que sea por tiempo limitado (cinco años). En los 16 años que trabajé con jóvenes nunca tuve una oficina, ni pisé la curia... Creo que hace mucho bien que sepamos que este trabajo es por un tiempo.

 

¿Qué supone para ti, y para la Iglesia, el Papa Francisco?

Creo que el Papa es una invitación permanente a Jesucristo, a aquello que la Iglesia debe ser. Una Iglesia misionera, en salida, no autorreferencial. Y es una encarnación de aquello que él proclama. Es una persona muy coherente con lo que enseña, de mucha humildad, eso me llamó la atención desde el primer momento en que lo conocí. Es una bendición, es un regalo para la Iglesia. El Espíritu está hablando para la Iglesia en este momento. Es un gran regalo que nos desafía muchísimo. Conozco a un obispo que me dijo algo que me llegó mucho: 'Es fácil admirar al Papa, pero es difícil imitarlo'. Es un gran desafío. Muchos, incluso en la sociedad civil, lo admiran, pero otra cosa es imitarlo. Es un reto gigante. A mí, cada día, y para todos los que tratan de tomar en serio eso que dice, te está desafiando a sacar lo mejor de tí mismo, lo más cristiano de tí mismo, porque lo que él propone es muy cristiano, aunque muy difícil de vivir. Es un desafío permanente y una bendición para toda la Iglesia".