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Vaticano
El Papa Ratzinger y el cardenal Müller
Además, Benedicto XVI elogia el rol que ambos desempeñaron, el de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

(José M. Vidal/Agencias).- "Has defendido las claras tradiciones de la fe, pero en el espíritu del papa Francisco has buscado comprender cómo pueden ser vividas en la actualidad". Se lo dice Benedicto XVI a su amigo, el defenestrado cardenal Müller, en el prólogo de un libro. Y, como otras veces, la frase de Ratzinger ha vuelto a crear controversia en el seno de la Iglesia católica.

Algunos se preguntan si el Papa emérito no está apoyando, de nuevo y publicamente, al ex prefecto de Doctrina de la Fe, defenestrado por el Papa Francisco. Otros, sin embargo, consideran esta nueva intervención pública de Ratzinger como un intento de mediación entre Francisco y Müller.

Lo que sí quiere dejar claro Ratzinger es que "un sacerdote, y ciertamente un obispo o un cardenal, nunca se jubilan". Y así lo escribe en la apertura del libro "El Dios Triuno. Fe cristiana en la era secular", dedicado al prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwing Müller.

El volumen, editado por Herder, fue publicado en alemán en ocasión del septuagésimo cumpleaños de Müller, el 31 de diciembre próximo, y del cuadragésimo aniversario de su ordenación como sacerdote.

En el libro, de casi 700 páginas, se leen, entre otras, las contribuciones de los cardenales Reinhard Marx, Angelo Scola y Kurt Koch, de los arzobispos Rino Fisichella y Bruno Forte, y del sucesor de Müller, monseñor Luis Ladaria.

En su texto, el papa emérito recuerda que fue Paulo VI quien deseó que un alto cargo del Vaticano fuese asignado solo durante cinco años. Pero, dijo, incluso sin un cargo particular, el cardenal Müller seguirá "sirviendo públicamente a la fe", como sacerdote y como teólogo.

Además, Benedicto XVI elogia el rol que ambos desempeñaron, el de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Observó que se trata de un "rol en el que la sabiduría no está dada solo por la competencia en la materia, sino también por el hecho de reconocer el límite de este conocimiento teológico". "Y Müller pasó sus años en Roma justamente tratando de hacer esto", subrayó.