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Vaticano
El Papa saluda desde el balcón a los fieles RD
La misión de las familias es crear las condiciones favorables para el crecimiento armónico y pleno de los hijos, para que puedan vivir una vida buena, digna de Dios y constructiva para el mundo

(Jesús Bastante).- Los padres son los custodios de sus hijos, "no sus propietarios". Una lección que, en su día, hubieron de aprender José y María y que hoy, día de la Sagrada Familia, último del 2017, el Papa Francisco recordó a los miles de fieles presentes en el Angelus dominical. "La misión de las familias es crear las condiciones favorables para el crecimiento armónico y pleno de los hijos, para que puedan vivir una vida buena, digna de Dios y constructiva para el mundo".

Las palabras del Papa giraron en torno a la experiencia de la familia de Nazaret, "que crecieron juntos como familia en el amor recíproco y la confianza en Dios". Una confianza que se puso a prueba el día en que llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo en el templo, y se encontraron con el anciano Simeón.

"José y María son el custodio de la vida de Jesús, y no sus propietarios", recordó el Papa, que recordó que todos los padres "deben ayudar a sus hijos a crecer, a madurar". El pasaje evangélico, añadió, nos recuerda que "Dios es el Señor de toda la historia, la individual y la familiar".

"Toda familia está llamada a reconocer este primado, custodiando y educando a los hijos para abrirse a Dios, que es la gran sorpresa de la vida", recalcó Bergoglio, quien recordó cómo Simeón profetizó que Jesús sería "signo de contradicción, para que sea desvelado el pensamiento de muchos corazones".

 

 

Y es que, añadió el Papa, "Jesús ha venido para hacer caer las falsas imágenes que nos hacemos de Dios, y de nosotros mismos, para contradecir las tradiciones mundanas", de tal modo que resurja "un camino humano y cristiano, verdadero, fundado sobre los valores del Evangelio".

Algo que pueden, y deben, vivir todas las familias, incluso "las que están heridas", pues regresar a la fuente ofrece "posibilidad impensables", recordó Francisco. Y de este modo, como José y María, comprobar cómo "el niño crecía y se fortalecía, pleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en él". "Ése es mi deseo para todas las familias de hoy".

En su saludo posterior al Angelus, el Papa mostró su cercanía "a los hermanos coptos ortodoxos de Egipto, golpeados hace dos días por dos atentados, a una iglesia y un negocio en la periferia de El Cairo". Así, pidió por los muertos, por los heridos y los familiares, así como que "el Señor convierta el corazón de los violentos".

Siendo el último día del año, Francisco insistió a los fieles en la necesidad de "no olvidarnos de agradecer a Dios por el año transcurrido, y por todos los bienes recibidos. Nos hará bien a cada uno de nosotros tomar un poco de tiempo para pensar cuántas cosas buenas hemos recibido de Dios este año". "Hoy es una jornada de agradecimiento", culminó.