• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
El Papa ora junto a representantes de otras religiones en Bangladesh Osservatore Romano
Asia es el continente más grande del mundo y alberga una innumerable cantidad de minorías religiosas. Además del cristianismo, en diferentes países se extienden el jainismo, el sijismo, el taoísmo, el zoroastrismo, entre otras

(Jesús Bastante).- Es el continente del futuro para la Iglesia. Asia fue el destino del último viaje papal. Asia es el tema del primer 'Vídeo del Papa' de 2018, en el que Francisco invita a luchar "para que, en los países asiáticos, los cristianos, como también las otras minorías religiosas, puedan vivir su fe con toda libertad".

El mensaje, muy visual, presenta una realidad marcada por las esclavitudes y persecuciones para aquellos que quieren profesar libremente su fe, y también la necesaria ruptura de cadenas en el continente. Sin importar cuál sea su credo, el Papa es claro: "Cuando pensamos en los que son perseguidos por su religión, vamos más allá de las distinciones de rito o de confesión: nos ponemos del lado de los hombres y mujeres que luchan por no renunciar a su identidad religiosa".

Con más de 43 millones de kilómetros cuadrados, Asia es el continente más grande del mundo y alberga una innumerable cantidad de minorías religiosas. Además del cristianismo, en diferentes países se extienden el jainismo, el sijismo, el taoísmo, el zoroastrismo, entre otras. Muchas de ellas conviven, pero en algunas regiones existen enfrentamientos y persecuciones religiosas.

"En el variado mundo cultural de Asia la Iglesia afronta muchos riesgos y su tarea resulta aún más difícil por el hecho de que constituye una minoría", resaltó Francisco. "Estos riesgos, estos retos, son compartidos con otras tradiciones religiosas minoritarias a las que nos une un deseo de sabiduría, verdad y santidad", subrayó.

 

 

Éste es el mensaje de Francisco en "El Vídeo del Papa"

En el variado mundo cultural de Asia, la Iglesia afronta muchos riesgos, y su tarea resulta aún más difícil por el hecho de que constituyen una minoría.

Estos riesgos, estos retos son compartidos con otras tradiciones religiosas minoritarias a las que nos unen un deseo de sabiduría, verdad y santidad.

Cuando pensamos en los que son perseguidos por su religión, vamos más allá de las distinciones de rito o de confesión: nos ponemos del lado de los hombres y mujeres que luchan por no renunciar a su identidad religiosa.

Pidamos por todos ellos para que, en los países asiáticos, los cristianos, como también las otras minorías religiosas, puedan vivir su fe con toda libertad