• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
Francisco, el buen pastor Agencias
Jesús no abrió una oficina de asesoramiento espiritual ni un consultorio médico

Con el Evangelio de San Marcos, propuesto por la liturgia del día, el Papa Francisco ofreció su meditación en Santa Marta, en que se refirió a los dos episodios de curación acerca de los cuales más que "meditar" - dijo - hay que "contemplar", porque indican "cómo era una jornada de la vida de Jesús", modelo de cómo debería ser también la de los pastores, obispos o sacerdotes.

Caminar, estar en medio del pueblo, ocuparse de él

El Apóstol describe la escena en que Jesús, una vez más, se encuentra rodeado por una muchedumbre, por una gran cantidad de gente que lo seguía, o a lo largo del camino o de la orilla del mar, en que el Señor se preocupaba por las personas. Y dijo que así Dios había prometido acompañar a su pueblo, estando en medio de él:

"Jesús no abre una oficina de asesoramiento espiritual con un cartel: 'El profeta recibe lunes, miércoles y viernes de tres a seis. La entrada cuesta tanto o, si lo desean, pueden dejar una oferta'. No, Jesús no hace así. Tampoco abrió un consultorio médico con el cartel: 'Los enfermos vengan tal día, tal día, tal día y serán curados'. Jesús se entrega en medio del pueblo".

Y es "ésta la figura de pastor que Jesús nos ofrece" - observó Francisco - a la vez que refirió de un "sacerdote santo que acompañaba así a su pueblo" y que por este motivo al llegar la noche estaba "cansado", pero con un "cansancio real y no ideal", sino "de quien trabaja" y está en medio de la gente.

Salir al encuentro de las dificultades con ternura

Además, el Pontífice destacó que el Evangelio de hoy también enseña que entre la muchedumbre Jesús es "apretujado" y "tocado". De hecho - hizo notar Francisco - en cinco ocasiones aparece este verbo en el texto de Marcos, y subrayó que de este modo también hoy se comporta el pueblo durante las visitas pastorales, a la vez que añadió que lo hace para "obtener la gracia", y esto el pastor lo siente.

También dijo que Jesús jamás se niega, sino al contrario, "paga", incluso con la "vergüenza" y la "mofa", "por hacer el bien". Son éstas - dijo - las "huellas del modo de obrar de Jesús" y, por lo tanto, "las actitudes del pastor verdadero":

"El pastor debe ser ungido con el óleo, el día de su ordenación: sacerdotal y episcopal. Pero el verdadero óleo, ese interior, es el óleo de la cercanía y de la ternura. Al pastor que no sabe hacerse cercano, le falta algo: quizá sea un patrón del campo, pero no es un pastor. Un pastor al que le falta la ternura será uno rígido, que apalea a las ovejas. Cercanía y ternura: lo vemos aquí. Así era Jesús".

La cercanía y ternura de los pastores es una gracia

Al igual que Jesús, también el pastor - prosiguió explicando Francisco - "termina su jornada cansado", cansado "de hacer el bien" y si su actitud será ésta, el pueblo sentirá la presencia viva de Dios. De aquí surgió la oración que el Santo Padre elevó hoy al Señor:

"Hoy podríamos rezar en la Misa por nuestros pastores, para que el Señor les dé esta gracia de caminar con el pueblo, estar presentes en el pueblo con tanta ternura, con tanta cercanía. Y cuando el pueblo encuentra a su pastor, siente esa cosa especial que sólo se siente ante la presencia de Dios - y así concluye el pasaje del Evangelio - 'Ellos fueron embargados por gran estupor'. El estupor de sentir la cercanía y la ternura de Dios en el pastor".

(RD/Vatican News)