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Vaticano
Trata de mujeres en Brasil
El grito de Dios a Caín... nos insta a estudiar seriamente las diversas formas de complicidad con las que la sociedad tolera y anima, especialmente a propósito de la trata con fines sexuales, la explotación de hombres, mujeres y niños vulnerables

(C. Doody/Agencias).- La tecnología, los medios de comunicación, la economía... son demasiadas las facetas del capitalismo cómplices en la trata de seres humanos, fenómeno que está "mucho más difundido de lo que se pueda imaginar", para "nuestra vergüenza y escándalo". El Papa Francisco ha vuelto a cargar contra el "flagelo" de la esclavitud moderna en una audiencia con miembros del 'Grupo Santa Marta'.

El pontífice realizó esta denuncia ante esta red internacional de jefes policiales, religiosos y expertos que coordina acciones contra el tráfico de personas, lacra que sigue causando "indecibles sufrimientos humanos", según el obispo de Roma. 

La esclavitud es una ofensa contra la dignidad humana

Tal como explicó el cardenal Vincent Nichols, presidente de este grupo: "La esclavitud es una ofensa contra la dignidad humana y todos tenemos la responsabilidad de combatirla". Y precisamente este jueves -en el día en que la Iglesia recordaba a Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa secuestrada de niña por comerciantes de esclavos- comenzaron los trabajos de la conferencia internacional del Grupo Santa Marta que concluyó hoy.

De este modo, los representantes de más de treinta países, con delegados procedentes de África, Europa, Asia y América, entre los cuales obispos, religiosos, altos funcionarios de Policía y relevantes Organizaciones Internacionales, se encontraron para discutir y compartir las mejores iniciativas para contrastar la trata de seres humanos y las modernas formas de esclavitud dentro de su propio contexto geográfico.

El Papa Bergoglio manifestó su esperanza de que estas jornadas de reflexión y de intercambio de experiencias hayan sido útiles para seguir aclarando "la interacción de las problemáticas, globales y locales, de la trata de personas humanas". Y añadió que la experiencia demuestra que estas formas modernas de esclavitud "están mucho más difundidas de cuanto se pueda imaginar, incluso -con nuestra vergüenza y escándalo- en nuestras sociedades más prósperas".

"El grito de Dios a Caín -'¿Dónde está tu hermano?', que se encuentra en las primeras páginas de la Biblia- nos insta a estudiar seriamente las diversas formas de complicidad con las que la sociedad tolera y anima, especialmente a propósito de la trata con fines sexuales, la explotación de hombres, mujeres y niños vulnerables", les dijo Francisco, aludiendo a su exhortación apostólica Evangelii gaudium

Y no dudó en afirmar que las iniciativas tendentes a combatir la trata de personas con el objetivo concreto de desmantelar las redes criminales, deben considerar cada vez más los crecientes sectores relacionados, como por ejemplo, "el uso responsable de las tecnologías y de los medios de comunicación, por no hablar del estudio de las implicaciones éticas de los modelos de crecimiento económico que privilegian el beneficio sobre las personas".

Con la seguridad de que estos días de trabajo sirvan también para incrementar la conciencia de la creciente necesidad de ayudar a las víctimas de estos crímenes, acompañándolas por un camino de reintegración en la sociedad y de restablecimiento de su dignidad humana, el pontífice les dijo que la Iglesia agradece todos los esfuerzos realizados para llevar "el bálsamo de la misericordia divina a quienes sufren".

Con su gratitud por el trabajo que llevan a cabo en este sector crucial, el Papa Francisco se despidió con la seguridad de acompañarlos con su oración no sin antes invocar sobre todos ellos, sus familias, y las personas a las que sirven, la bendición del Señor "que da sabiduría, fuerza y paz". "Y les pido, por favor, que se acuerden de rezar por mí", añadió.