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Vaticano
Francisco, con los enfermos
El movimiento de los cuidados paliativos y la cultura del cuidar del otro, es el único modo para derrotar la ‘cultura del descarte', como ama decir el Papa Francisco, que está deshumanizando a este mundo"

(Jesús Bastante).- Esta semana se celebra en Roma un Congreso Internacional sobre Cuidados Paliativos, un tema considerado tabú durante muchos años. Ayudar a la dignidad de la vida, incluso en sus últimos momentos, es tarea indispensable de los cuidadores y, especialmente, de los cristianos. Así lo ha querido mostrar el Papa en su mensaje, leído por el cardenal Parolin, y en el que, entre otras cosas, anima a "compartir la impotencia de los que llegan al punto extremo de la vida".

En su mensaje, Francisco reconoció que todo lo que concierne a los momentos finales de la vida "ponen al ser humano frente  a un límite que parece insuperable para la libertad, suscitando a veces rebelión y angustia". Por ello, frente al silencio de la sociedad ante la muerte, la respuesta "consiste ante todo en cuidar: su tarea es cuidar siempre, aunque no siempre sea posible curar."

"Los cuidados paliativos prueban, dentro de la práctica clínica, la conciencia de que el límite requiere no solo ser combatido y alejado, sino también reconocido y aceptado. Y esto significa no abandonar a las personas enfermas, sino estar cerca de ellas y acompañarlas en la difícil prueba que se presenta al final de la vida", recalca Francisco, quien invita a "compartir la impotencia de los que llegan al punto extremo de la vida".

En otro momento, Bergoglio se refiere a la "terapia del dolor", sobre "la administración de analgésicos para aliviar dolores insoportables que no pueden ser tratados de otra forma, incluso si, en la fase de muerte inminente, fueran la causa de un acortamiento de la vida", y señala que "la complejidad y lo delicado de los temas presentes en los cuidados paliativos requieren una reflexión continua".

 

 

Paglia: "Si no podemos curar, podemos todavía aliviar el dolor y el sufrimiento"

Por su parte, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Vincenzo Paglia, saludó a los asistentes al congreso subrayando que "los cuidados paliativos realizan una cosa importante: valorizan a la persona. Por ello, exhorto a todos aquellos que, de diferentes formas están comprometidas en el campo de los cuidados paliativos, a practicar este compromiso conservando integro el espíritu de servicio en vista del bien del hombre"

"No debemos jamás olvidar - señala Paglia - que todo esfuerzo terapéutico asume su significado en esa relación profunda que lleva a cuidar a la persona enferma... (...) En este sentido, para evitar equívocos, es necesario tener presente que si no podemos curar, podemos todavía aliviar el dolor y el sufrimiento y continuar con el cuidado de la persona enferma".

"Sin esta convicción fácilmente se cae en el abandono terapéutico o en la eutanasia", puntualiza Paglia, quien añade que "los cuidados paliativos ayudan a la medicina a redescubrir su vocación humanista de defensa de la dignidad de toda persona en cualquier condición esa se encuentre".

"Estoy convencido - afirma Mons. Paglia - que el movimiento de los cuidados paliativos y la cultura del cuidar del otro, es el único modo para derrotar la ‘cultura del descarte', como ama decir el Papa Francisco, que está deshumanizando a este mundo".

Antes de concluir su discurso, Paglia presentó el Proyecto PAL-Life de la Pontificia Academia para la Vida, recordando las palabras del Papa Francisco a los participantes en la XXII Asamblea General de este Dicasterio, en el cual alentaba a promover los cuidados paliativos. "Deseando seguir las palabras del Santo Padre, en marzo de 2017, la Pontificia Academia para la Vida inició el Proyecto PAL-Life, instituyendo un grupo de estudio, internacional, para favorecer el desarrollo y la difusión de los cuidados paliativos en el mundo y la promoción de una cultura del acompañamiento de los débiles y de quien están por afrontar la última etapa de su vida".

 

 

Turkson: "Si las enfermedades y los fármacos son huérfanos, no podemos dejar huérfanas a las personas"

Por su parte, el cardenal Peter Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ha enviado un mensaje para la XI Jornada de las Enfermedades Raras en el que subraya que "cada enfermo debe ser acogido y amado y ninguna enfermedad debe condenarlo al abandono y a la marginación".

"Muestra quién eres, al lado de quien es raro" es el título del mensaje, en el queTurkson señala que las enfermedades raras son descuidadas por las grandes inversiones de las multinacionales de los fármacos "que financian casi exclusivamente la investigación sobre las patologías más difundidas".

"Por esto, cuando nos referimos a enfermedades genéticas se habla de enfermedades ‘huérfanas', a menudo dadas a conocer por los mismos enfermos en asociaciones especializadas. Pero si las enfermedades y los fármacos son huérfanos, no podemos dejar huérfanas a las personas".

En este sentido, el cardenal reclama "la creación de una red internacional de investigación" que "favorecerá el alcance de un mayor número de diagnósticos y de diagnósticos precoces, reduciendo el número de personas que en todo el mundo deben convivir con una enfermedad rara". Al tiempo, Turkson llama a la industria farmacéutica a donar "una parte de las ganancias para la investigación sobre las enfermedades raras" porque "se trata de una causa urgente e impostergable".