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El Papa se abraza a un enfermero anciano Vatican News
Cuidando de hombres y mujeres, de niños y ancianos, en cada fase de sus vidas, desde el nacimiento hasta la muerte, están comprometidos en una continua escucha, listos a comprender cuales sean las exigencias de ese enfermo

(Jesús Bastante/Vatican News).- "Promover la salud, prevenir la enfermedad, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento". Estas son las claves de los que trabajan más cerca de los enfermos, de las personas privadas de salud, frágiles y temerosas. Así se las recordó el Papa Francisco esta mañana a los miembros de la Federación de Colegios de Enfermeros Profesionales, Auxiliares de Salud, Asistentes de Guarderías de Italia, a quienes recibió en audiencia en el Aula Pablo VI.

"Estando con los enfermos y ejercitando su profesión ustedes mismos tocan a los enfermos y cuidan de su cuerpo. Cuando lo hagan, recuerden como Jesús tocó al leproso: no de modo distraído, indiferente o con fastidio, sino atento y amoroso, que lo hizo sentir respetado y acudido", subrayó el Pontífice.

En su discurso, el Papa agradeció a los enfermeros el precioso trabajo que desempeñan en favor de tantas personas y por el bien de toda la sociedad. "Vuestro rol es verdaderamente insustituible en la asistencia a los enfermos", recalcó el Pontífice, quien subrayó que "como ningún otro, el enfermero tiene una relación directa y continua con los pacientes, cuida de ellos cotidianamente, escucha sus necesidades y entra en contacto con el mismo cuerpo, al cual acude".

 

 

"Cuidando de hombres y mujeres, de niños y ancianos, en cada fase de sus vidas, desde el nacimiento hasta la muerte, están comprometidos en una continua escucha, listos a comprender cuales sean las exigencias de ese enfermo, en la fase que está atravesando", señaló Francisco.

Para realizar este trabajo, precisó, no se necesita solamente un protocolo, sino también un continuo esfuerzo de discernimiento y atención a cada persona, esto es lo que hace de su profesión una verdadera "misión" y de ustedes "expertos en humanidad". Por ello, agrega el Pontífice, la sensibilidad que adquieran cada día en el contacto con los pacientes, haga de ustedes promotores de la vida y de la dignidad de las personas.

"La ternura es la clave para entender al enfermo, y es también una medicina preciosa para su curación", culminó Francisco, recordando que Jesús estuvo cerca de los enfermos, los acogió con amor y a muchos de ellos los sanó, tal como hizo con el leproso descrito en el Evangelio de Mateo, a quien donó no sólo la curación física, sino también la curación del corazón, porque el leproso no sólo fue curado en el cuerpo, sino también se sintió amado.

"Estando con los enfermos y ejercitando su profesión - alienta el Papa Francisco a los Enfermeros - ustedes mismos tocan a los enfermos y cuidan de su cuerpo. Cuando lo hagan, recuerden como Jesús tocó al leproso: no de modo distraído, indiferente o con fastidio, sino atento y amoroso, que lo hizo sentir respetado y acudido. De este modo se restablece la cercanía de Dios Padre, de su ternura por cada uno de sus hijos. Justamente la ternura es la clave para entender al enfermo, y es también una medicina preciosa para su curación".