• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
Francisco, en el Angelus RD
Estas palabras nos ayudan a rechazar el peligro de hacer de nuestra alma, morada de Dios, un lugar de mercado, buscando nuestro interés en lugar del amor generoso y solidario

(Jesús Bastante).- "Es muy feo cuando la Iglesia se desliza en esa actitud de querer convertir la casa de Dios en un mercado". El Papa Francisco lanzó una dura andanada contra fariseos y escribas del siglo XXI, haciendo suyas las palabras de Jesús a los mercaderes: "No conviertan en un mercado la casa de mi padre".

Este pasaje evangélico, al que se refirió el pontífice durante el Angelus, es uno de los pocos en el que contemplamos a Jesús en actitud vehemente, lanzándose contra los mercados en el interior del templo. "Una acción decidida, que suscitó gran impresión en la muchedumbre, y la hostilidad de las autoridades religiosas, y quienes tenían intereses económicos", subrayó el Pontífice desde el balcón.

¿Cómo debemos interpretarla?, se preguntó Francisco. "No era una acción violenta. Tanto es así que no provocó la intervención de la policía", aclaró. Sí "fue entendida com una acción típica de los profetas, quienes con frecuencia denunciaban en nombre de Dios abusos y excesos"

En el fondo, recalcó Bergoglio, se trataba de "una cuestión de autoridad". "¿Qué signos nos muestras qué autoridad tienes?", le preguntaron los maestros de la ley, "como pidiendo la demostración de que Jesús obraba en nombre de Dios". La respuesta, aclaró el Papa, está en el salmo 69: "El celo por tu casa me devorará".

 

 

"El celo del amor de Dios lo llevará hasta la cruz", añadió Francisco. "El signo que Jesús dará será su muerte y resurrección". Así también se demuestra con sus palabras: 'Destruyan este templo y en tres días lo levantaré'. Algo que significaba la creación "de un nuevo culto, el del amor, y un nuevo templo, que es Él mismo".

"La actitud de Jesus nos exhorta a vivir por la gloria de Dios, no por nuestros intereses", clamó el Papa, quien insistió en que "estamos llamados a tener presentes estas palabras de Jesús: No conviertan la casa de mi Padre en un mercado". "Es muy feo cuando la Iglesia se desliza en esta actitud de hacer de la casa de Dios un mercado", criticó.

"Estas palabras nos ayudan a rechazar el peligro de hacer de nuestra alma, morada de Dios, un lugar de mercado, buscando nuestro interés en lugar del amor generoso y solidario. Esta enseñanza de Jesús es siempre actual, no sólo para las comunidades eclesiales, sino para los individuos y la sociedad", concluyó el Papa, advirtiendo de "la tentación de aprovecharse de actividades buenas y necesarias para cultivar intereses privados e ilícitos". "Es un grave peligro instrumentalizar a Dios o al hombre, por eso a veces Jesús usó modos bruscos, para sacudirnos de este peligro mortal".