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Vaticano
Francisco, con los políticos franceses Vatican News
El Papa recuerda a "migrantes y refugiados, que han tenido que escapar de sus países por culpa de la guerra, de la miseria, de la violencia"

(J. B./Aica).- "Contribuir a la construcción de una sociedad más justa, más humana y más fraterna". Este es el objetivo de todo político que quiera trabajar "por el bien de todos, para acogerlos, protegerlos, promover su desarrollo humano integral e integrarlos", según sostuvo este mediodía el Papa Francisco durante su encuentro con un grupo de parlamentarios franceses.

Libertad, igualdad y fraternidad fueron los lemas de la Revolución Francesa, el germen de la democracia moderna. Hoy, cuando las fronteras vuelven a cerrarse para los más desvalidos, Bergoglio quiso recordar "a los migrantes y refugiados, que han tenido que escapar de sus países por culpa de la guerra, de la miseria, de la violencia", sin perder de vista tampoco todo "lo que ya se ha hecho para ayudarles".

En ese sentido, el Papa sostuvo que "los valores de libertad, de igualdad, de fraternidad constituyen las fortalezas y un horizonte para el ejercicio de la responsabilidad. Ante los problemas de la sociedad, es también necesario hacerse promotores de un verdadero debate sobre los valores y las orientaciones reconocidas como comunes a todos". 

Para Francisco, "la estima de la Iglesia Católica por el compromiso político cuando éste está motivado por la voluntad de crear las condiciones favorables para vivir juntos respetando las diferencias, permaneciendo pendientes de las situaciones de precariedad, y pendientes de las personas más frágiles".

 

 

Tras reconocer que "en sus territorios, como en otros muchos lugares, afrontan problemas que constituyen para ustedes, en el ejercicio de su misión, numerosos desafíos", recordó una frase de Laudato si': "En efecto, ‘la grandeza política se muestra cuando, en los momentos de dificultad, se trabaja sobre la base de grandes principios, y pensando en el bien común a largo plazo".

"La historia de sus regiones, fuertemente marcadas por la dimensión mediterránea, atestigua la riqueza de la diversidad que son reales potencialidades para el ámbito humano, económico, social, cultural y también religioso", afirmó el Pontífice, quien reivindicó los principios de "subsidiariedad y de solidaridad, en un gran esfuerzo de diálogo político y de creación de consenso" para "tener en el corazón la búsqueda del desarrollo integral de todos". 

En este debate, añadió, "los cristianos estamos llamados a participar con los creyentes de todas las religiones, y con todos los hombres de buena voluntad, con el fin de favorecer el desarrollo de una cultura del encuentro", que permita "construir puentes entre las personas que se encuentran en diferentes condiciones sociales, económicas, culturales y religiosas, al igual que entre diversas generaciones".

Francisco invitó a los políticos franceses "a ser también creadores de vínculos entre los espacios urbanos y los rurales, entre el mundo del estudio y de los profesionales, con el fin de que el dinamismo de sus territorios se enriquezca siempre por las diferentes especificidades". 

"Están llamados a tratar siempre de hacerlos cercanos a los demás, especialmente entre las personas en situaciones de precariedad; a no resignarse nunca a la disparidad social, raíz de los males de la sociedad, sino a promover una conversión ecológica integral al servicio de la salvaguarda de nuestra casa común", concluyó.