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Vaticano
La multiplicación de los panes y los peces Agencias
"¡Si Señor, doy todo!" Y no cometerá más estos errores, estos pecados, cambiaré de vida en esto..." El camino de la conversión por amor: tú me has dado tanto amor, también yo te doy este amor

(J. B. /Vatican News).- "¿Sigo a Jesús por interés o por fe? ¿Cómo respondo a su amor?". Estas fueron algunas de las preguntas que formuló esta mañana el Papa Francisco en su homiía de Casa Santa Marta.

¿Buscamos a Dios por sus milagros, es decir, por interés, o por fe, para escuchar su palabra? Para esto, "es necesario refrescar la memoria de aquello que el Señor ha realizado en nuestra vida y poder así responder con amor", apuntó Bergoglio.

La homilía papal se basó en el Evangelio de Juan que narra lo que sucedió después de la multiplicación de los panes y los peces, cuando la multitud quería nombrar a Jesús rey: "Lo buscaban no sólo para escucharlo sino también por interés, porque hacía milagros".

Jesús se retira y cuando lo encuentran, les reprocha: "vosotros me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado". Reflexionando, el Papa Francisco nota estos dos aspectos: por un lado, buscaban a Jesús para sentir como su palabra "llegaba al corazón", por la fe. Por otro lado, lo buscaban por "interés". Están también personas buenas, pero con una fe "un poco interesada". Jesús entonces les reprocha por la poca fe.

Una actitud que se transparenta también con la curación del endemoniado de Gerasa: cuando la gente ve que había perdido los cerdos, piensa que no le conviene, que así perdían dinero y, por lo tanto, le dicen que se vaya. Y nuevamente, con la curación de los 10 leprosos: uno solo vuelve para agradecer, mientras los otros, después de la curación, se olvidan de Jesús. Por esto, Jesús invita a obrar, no por el alimento perecedero sin por aquel que permanece para la vida eterna, es decir, por la "palabra de Dios y el amor de Dios".

 


El Papa señala también otra actitud: la de San Esteban que, como se ve en la Primera Lectura (Hechos de los Apóstoles 6, 8-15):

"Seguía a Jesús sin sopesar las consecuencias: esto me conviene, no me conviene... no era interesado. Amaba. Y seguía a Jesús, seguro. Y así terminó. Le tendieron la trampa de las calumnias, lo hicieron entrar allí y así termino lapidado. Pero dando testimonio de Jesús".


Tanto la multitud del Evangelio como Esteban siguen a Jesús pero hay dos modos para hacerlo: dando la vida o "con un poco de interés personal", afirma el Papa. E invita a cada uno a preguntarse cómo se sigue a Jesús, "refrescando la memoria", preguntándose qué ha hecho Jesús, no en general, sino concretamente en la propia vida:

Y encontraremos tantas cosas grandes que Jesús nos ha dado gratuitamente, porque nos ama: a cada uno de nosotros. Y una vez que yo veo las cosas que Jesús ha hecho por mí, me hago la segunda pregunta: ¿y yo, qué debo hacer por Jesús? Y así, con estas dos preguntas, quizás lograremos purificarnos de toda manera de fe interesada. Cuando veo todo lo que Jesús me ha dado, la generosidad del corazón va y..."¡Si Señor, doy todo!" Y no cometerá más estos errores, estos pecados, cambiaré de vida en esto..." El camino de la conversión por amor: tú me has dado tanto amor, también yo te doy este amor.


Finalmente, el Papa reitera la importancia de estas dos preguntas para purificar la fe:

"Ésta es una buena prueba para ver cómo nosotros seguimos a Jesús: ¿interesados o no? Refrescar la memoria: las dos preguntas. ¿Qué ha hecho Jesús por mí, en mi vida, por amor? Y mirando esto, qué debo hacer yo por Jesús, como respondo a este amor. Y así, seremos capaces de purificar nuestra fe de todo interés. Que el Señor nos ayude en este camino".