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Vaticano
"Nuestro destino es convertirnos en amigos de Jesús", sostiene el Papa en Santa Marta Agencias
Jesús "es fiel en la amistad y nosotros debemos pedirle esta gracia de permanecer en su amor, permanecer en su amistad, esa amistad que hemos recibido como don en suerte de parte suya"

(Jesús Bastante).- Judas traicionó a Jesús, "apostató" de él, alejándose. Sin embargo, "él no reniega de este don, no reniega de nosotros, nos espera hasta el final. Y cuando nosotros por nuestra debilidad nos alejamos de Él". El Papa reivindicó la amistad de Jesús, que puede con todo.

Durante su homilía de hoy en Casa Santa Marta, Bergoglio subrayó cómo "Jesús espera, espera y continúa diciendo: ‘amigo, te espero'. 'Amigo, ¿qué quieres?'". Incluso, en el caso de la traición de Judas. "Amigo, ¿por qué con un beso me traicionas?".

Y es que, como resaltó Francisco, "hemos recibido en suerte, es decir, como destino, no por casualidad, la amistad con Jesús, y nuestra vocación es justo la de seguir siendo amigos del Señor". "Y lo mismo habían recibido los apóstoles, aún más fuerte, pero lo mismo", añadió el Papa, quien apuntó que "todos los cristianos hemos recibido ese don: la apertura, el acceso al corazón de Jesús, la amistad de Jesús. Hemos recibido en suerte el don de tu amistad".

"Nuestro destino es ser amigos tuyos. Es un don que el Señor conserva siempre, y Él es fiel a este don", aseguró. Muchas veces, sin embargo, "nosotros no lo somos y nos alejamos con nuestros pecados, con nuestros caprichos" pero "Él es fiel a la amistad".

 

 

Jesús, añadió el Papa, "ya no nos llama siervos, sino amigos, y conserva esta palabra hasta el final porque es fiel. Incluso con Judas: la última palabra que le dirige, antes de la traición, es amigo: no le dice 'vete'".

"Jesús es nuestro amigo", dijo el Papa. " Y Judas, como dice aquí, se fue para una suerte nueva, para el destino que él eligió libremente, se alejó de Jesús. La apostasía es eso: alejarse de Jesús. Un amigo que se convierte en enemigo o un amigo que se vuele indiferente, o un amigo que se convierte en traidor".

En lugar de Judas, es elegido Matías "para ser testigo de la Resurrección, testigo de este don de amor". "El amigo -recuerda el Papa- es el que comparte los secretos" con el otro. "Les llamé amigos porque todo lo que he oido a mi Padre se lo he dado a conocer", dice Jesús en el Evangelio. Se trata, por tanto, de una amistad que "hemos recibido en suerte, es decir, como destino", como la recibieron Judas y Matías.

"Pensemos en esto, Él no reniega de este don, no reniega de nosotros, nos espera hasta el final. Y cuando nosotros por nuestra debilidad nos alejamos de Él, Él nos espera, sigue diciéndonos: "Amigo, te espero. Amigo, ¿qué quieres? Amigo, ¿por qué me traicionas con un beso?", concluyó el Papa, recalcando cómo Jesús "es fiel en la amistad y nosotros debemos pedirle esta gracia de permanecer en su amor, permanecer en su amistad, esa amistad que hemos recibido como don en suerte de parte suya".