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Vaticano
Durísimo documento del Vaticano contra el mercado del capitalismo salvaje Agencias
La elusión fiscal de los mercados representa una abominable sustracción de recursos a la economía real y un daño para toda la sociedad civil

(Jesús Bastante/Agencias).- Durísimo documento del Vaticano contra el mercado y sus estratagemas para perpetuar su poder en el mercado económico-financiero. Especialmente, en lo tocante a las 'offshore' que "se han convertido en lugares de lavado de dinero 'sucio', es decir, fruto de ganancias ilícitas (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia, botín de guerra...)".

El documento 'Oeconomicae et pecuniariae quaestiones', publicado al alimón por Doctrina de la Fe y el nuevo Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, denuncia la "elusión fiscal" de los mercados, que "representa una abominable sustracción de recursos a la economía real y un daño para toda la sociedad civil".

El texto vaticano identifica riesgos, injusticias e inmoralidades en el actual sistema. Pero sugiere también soluciones: pide mayores reglas para que todos tengan garantías, propone un impuesto mundial sobre las transacciones "offshore" (que podría resolver el problema del hambre en el mundo) e invita a llevar a cabo cambios estructurales para resolver el problema de la deuda pública de muchos países.

 

 

"Frente a la inmensidad y omnipresencia de los actuales sistemas económico-financieros, nos podemos sentir tentados a resignarnos al cinismo y a pensar que, con nuestras pobres fuerzas, no podemos hacer mucho. En realidad, cada uno de nosotros puede hacer mucho, especialmente si no se queda solo", concluye el documento, que 'baja al barro' y concreta problemas y soluciones ante, por ejemplo, las "burbujas especulativas", los "repentinos colapsos ruinosos" y las crisis sistémicas.

Entre las últimas la propuesta de la creación de comités éticos en los bancos que controlen no solo el funcionamiento de las entidades sino también la emisión de algunos productos financieros "inmorales".

La Santa Sede justifica su intervención porque "está en juego el verdadero bienestar de la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro planeta (...) mientras algunas minorías explotan y reservan en su propio beneficio vastos recursos y riquezas, permaneciendo indiferentes a la condición de la mayoría"

"En el mundo económico y financiero se dan casos en los cuales algunos de los medios utilizados por los mercados, aunque no sean en sí mismos inaceptables desde un punto de vista ético, constituyen casos de inmoralidad próxima, ocasiones en las cuales con mucha facilidad se generan abusos y fraudes", afirma.

Cita el reciente comercio de "algunos productos financieros" que aunque "lícitos en sí mismos", aprovechan la situación de asimetría, las lagunas informativas o "la debilidad contractual de una de las partes".

 

 

Piden por ello una "urgente autocrítica" y cambio de la cultura empresarial y financiera, así como la posibilidad de "establecer comités éticos, dentro de los bancos, para apoyar a los consejos de administración".

"Todo ello para ayudar a los bancos, no sólo a preservar sus balances", sino también "a apoyar adecuadamente la economía real", añaden.

También consideran la necesidad de "introducir una certificación de las autoridades públicas para todos los productos que provienen de la innovación financiera, al fin de preservar la salud del sistema y prevenir efectos colaterales negativos".

Explican que es necesaria una mayor regulación, pues "entre los principales motivos de la reciente crisis económica se hallan también conductas inmorales de representantes del mundo financiero".

Afirman que "una gran ayuda para evitar crisis sistémicas" sería una clara separación de la gestión de cartera de créditos comerciales y de la de inversión o negociación de cartera propia.

Entre los comportamientos moralmente criticables en la gestión del ahorro, señalan "los excesivos movimientos del portafolio de títulos, con el propósito principal de incrementar los ingresos" y que incluyen entre otros, "la concesión de préstamos por parte de un intermediario bancario, subordinada a la simultánea suscripción de otros productos financieros quizás no favorables al cliente".

Otra de las críticas es "la creación de títulos de crédito de alto riesgo" o "los llamados derivados".

Califica de "deplorable, desde el punto de vista moral, cuando unos pocos - por ejemplo importantes fondos de inversión - intentan obtener beneficios mediante una especulación encaminada a provocar disminuciones artificiales de los precios de los títulos de la deuda pública, sin preocuparse de afectar negativamente o agravar la situación económica de países enteros".

Esto se produce, dice el documento, "llegando incluso a determinar artificialmente el funcionamiento adecuado de los sistemas políticos".