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Vaticano
El neocardenal español Aquilino Bocos
No voy a tener ni palacios ni lugares donde tener grandes recibidores. Voy a seguir una vida normal, como un religioso que vive en su comunidad y está al servicio de los demás religiosos

(C. Doody/Agencias).-  "Lo que quiere el Papa es que haya testigos y no sólo maestros. Si hasta ahora he sido mucho maestro, ahora tengo que ser mucho más testigo". El neocardenal español Aquilino Bocos Merino tiene claro cuál va a ser su misión después de que Francisco le cree cardenal en el consistorio de este jueves. "Lo que el Papa me pida. Porque yo no tengo ningún problema", afirma el claretiano, rotundo.

Monseñor Bocos Merino (Canillas de Esgueva, 1938) fue superior de la Congregación de los Claretianos entre 1991 y 2003 y Francisco ha decidido otorgarle la púrpura, aunque no pueda ser miembro elector en un eventual cónclave al haber sobrepasado los 80 años de edad. El religioso asegura que vivirá esta nueva distinción sin ostentaciones ni palacios y, a sus 80 años, siempre preparado para servir a su Iglesia.

Reconoce en una conversación con Efe que el nombramiento le pilló en un momento que se planteaba como una jubilación para escribir algunos proyectos sobre el tema de la vida religiosa, a la que está vinculado desde que entrara en los Claretianos en su juventud.

"Todo esto se me ha interrumpido pero pienso volver otra vez sobre ellos", reconoce, tranquilo, ante su inminente nombramiento.

Este misionero, que ha recorrido "ochenta y tantos" países a lo largo de su vida, asegura que no puede prever qué misiones podrá asignarle el Papa, quizá asesoramiento en algunos temas.

Pero en cualquier caso subraya que siempre está "al pie de salir, de hacer lo que pueda ser mejor para la Iglesia".

Y es que los tantos caminos que recorrió le han proporcionado un "don", asegura, le han hecho "universal" pues conoce "muy bien lo que significan el pluralismo de la Iglesia, las culturas, los diversos movimientos y las distintas religiones", explica.

Aquilino Bocos


Vive este momento "en la última etapa de la vida" siguiendo al pie de la letra la recomendación que el pontífice le hizo llegar mediante una carta: "De manera sencilla, humilde, sin ostentación y evitando toda mundanidad".

Por esa razón asegura que va a seguir viviendo en "una habitación pequeña" con la comunidad claretiana en el Instituto de Vida Religiosa en Madrid, donde cuenta con su estudio.

"No voy a tener ni palacios ni lugares donde tener grandes recibidores. Voy a seguir una vida normal, como un religioso que vive en su comunidad y está al servicio de los demás religiosos", señala el neocardenal, autor además de numerosas publicaciones.

Todo esto en un momento en el que, opina, el mundo vive "un trastoque de valores" considerable por lo que indicó la necesidad de que los cristianos y la Iglesia adopten una postura "más coherente con lo que creen".

Por ello, lo primero que puede ofrecer al Papa será "coherencia".

"A nivel personal a mi me preguntan qué puedo aportar: mi propia vida (...) Quiero ser coherente y cumplir con lo que está pidiendo para cada uno", asegura.

"El hombre que se tome en serio el destino de su propia vida y se de cuenta de que los demás son hermanos suyos y requieren un respeto y una atención y una solidaridad", indica.

En el extenso currículum del monseñor figuran una licenciatura en Filosofía por la Universidad Pontifica de Salamanca en España y una diplomatura en Psicología Clínica, además de haber cursado Teología.

El nombramiento le llega en la senectud, cuando se dedicaba a plasmar su pensamiento en diversas revistas pero también a asesorar en Capítulos Generales de la congregación, asambleas y reuniones.

Bergoglio allana el camino para un 'Francisco II' con la creación de 14 nuevos cardenales

El Papa creará mañana 14 nuevos cardenales, once de ellos menores de 80 años y por ello electores en un posible cónclave para elegir a un nuevo pontífice, y que siguen la línea de dar "universalidad" al Colegio Cardenalicio como pretende Francisco.

La huella de Francisco ya se nota en el Colegio Cardenalicio, pues de los 125 purpurados electores 59 de ellos ya han sido creado por el Papa argentino, respecto a los 46 de Benedicto XVI y los 20 de Juan Pablo II.

Si se suman los tres mayores de 80 años que recibirán el "capelo" y el anillo cardenalicio mañana serán 74 los purpurados que ha creado Francisco en estos cinco años de pontificado.

Pero la verdadera huella del Papa es la de haber plasmado su idea de Iglesia universal y no centralizada en Europa, y en particular en Italia, del Colegio Cardenalicio, con nombramientos que llegan desde rincones alejados del Vaticano.

Durante el anuncio del consistorio, Francisco ya indicó que "su procedencia expresa la universalidad de la Iglesia que sigue anunciando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra" y que la inclusión de estos nuevos cardenales en la diócesis de Roma, explicó, "manifiesta el indivisible vínculo entre la Sede de Pedro y las Iglesias particulares difundidas por el mundo".

Por ello mañana jurarán obediencia y fidelidad al Papa y a sus sucesores con una fórmula en latín, el patriarca de Babilonia de los Caldeos, en Irak, Louis Raphael I Sako, en lo que se interpreta como un gesto de cercanía ante la situación de los cristianos perseguidos en la región y Joseph Coutts, arzobispo de Karachi, Pakistán, otro lugar donde los cristianos son una minoría.

Francisco quiere representación de todos los países y por ello también tras este consistorio habrá en el futuro cónclave un japonés Thomas Aquino Manyo Maeda, arzobispo de Osaka, y un purpurado de Madagascar, Désiré Tsarahazana, arzobispo de Toamasina.

Francisco imprime su huella en el Colegio Cardenalicio


En la Plaza de San Pedro, mañana también será creado cardenal un jesuita como el Papa, el arzobispo de Huancayo, Pedro Ricardo Barreto Jimeno, y gran defensor de la Amazonía y del pueblo indígena.

El resto son nombramientos vinculados a la Curia como el español Luis Ladaria Ferrer, jesuita y que desde el primero de julio de 2017 es Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; el exsustituto de la Secretaría de Estado y ahora prefecto para La Causa de los Santos, Giovanni Angelo Becciu.

También el Limosnero pontificio, Konrad Krajewski, que será cardenal entre los pobres ya que ha asegurado que continuará con su labor de salir a la calle a acudir a las personas sin hogar.

Completan los 14, el vicario de Roma, Angelo De Donatis, y el obispo de Leiria-Fátima, Antonio dos Santos.

 


 

Y los tres que ya han cumplido los ochenta años y que "se han distinguido por su servicio a la Iglesia", como dijo Francisco: el mexicano Sergio Obeso Rivera, el boliviano Toribio Ticona Porco y el español Aquilino Bocos Merino.

Aunque los cardenales europeos en un posible cónclave siguen siendo la mayoría, al pasar de 48 a 54, con Francisco el continente Americano ha pasado a 35 (17 de Norteamérica, 5 de Centroamérica y 13 de Sudamérica), y los de África pasan de 15 a 16; de Asia pasan de 14 a 17 y de Oceanía siguen siendo 4.

En la ceremonia de mañana llena de simbología, el Papa leerá la fórmula de creación y citará los nombres de los nuevos cardenales, y su título o diaconía, la parroquia de Roma a la que serán asignados.

Seguirá la profesión de Fe y el juramento y de rodillas recibirán el capelo que el Papa recordará que es "rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana".

Y el anillo "signo de esa dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la Sede del Apóstol San Pedro".

El Papa intercambiará después el beso de la paz con los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio.

Francisco, rodeado de cardenales