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Vaticano
Francisco, almorzando con los pobres de Roma Agencias
Allí llegaron pobres, desfavorecidos o sin hogar, cuyas invitaciones fueron entregadas a las personas sin hogar en las estaciones o distribuidas gracias a la colaboración de la Comunidad de Sant'Egidio

(J. Bastante).- ¿Cómo celebrar la fiesta de los santos Pedro y Pablo, los pilares de la Iglesia? La respuesta de Francisco fue clara, con un gesto rotundo, que muestra quiénes deberían ser, en realidad, los pilares del Evangelio de Jesús. Así, el Papa invitó a almorzar a 280 pobres de la diócesis de Roma en el Vaticano.

La fiesta sirvió también para conmemorar el cardenalato del limosnero pontificio, Konrad Krajewski. Un nombramiento con un profundo significado, como el Papa Francisco se encargó de explicar en su reciente entrevista a Reuters: colocar la caridad a la cabeza, también, del trabajo de la Curia, junto a la Verdad (de ahí el cardenalato al prefecto de Doctrina de la Fe, el español Luis Ladaria).

El almuerzo, o más bien merienda-cena, tuvo lugar a las 18,30 horas, en el mismo lugar donde, a diario, comen los trabajadores de la Santa Sede. Allí llegaron pobres, desfavorecidos o sin hogar, cuyas invitaciones fueron entregadas a las personas sin hogar en las estaciones o distribuidas gracias a la colaboración de la Comunidad de Sant'Egidio.

Como uno más, el Papa departió con todas las personas que se acercaron a saludarle, abrazarle o sacarse una foto con él. Mirando a cada uno de ellos a los ojos, intentando observar en su mirada el rostro de tantos cristos rotos.