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Vaticano
Hambre
¿Qué se hace en casa con la comida que sobra?”, subrayó el Papa, quien pidió “que en el mundo prevalezcan los programas destinados a la alimentación, el desarrollo y la solidaridad, y no los dedicados al armamento y la guerra”

(Jesús Bastante).- "¿Qué se hace en casa con la comida que sobra? ¿Se tira? No". El Papa Francisco utilizó el Evangelio de hoy, donde se relata la multiplicación de los panes y los peces, para recordar que "no podemos permanecer indiferentes ante el grito de tantos hermanos y hermanas que pasan hambre en todo el mundo".

"El anuncio de Cristo, pan de vida eterna, exige un compromiso generoso de solidaridad en favor de los pobres, los débiles, los últimos y los indefensos", clamó Bergoglio, quien puso como ejemplo al joven que, viendo a la multitud, ofreció lo poco que tenía a Jesús, sus cinco panes. "Un chico valiente, que nos hace pensar a todos, con coraje", insistió el Papa. "Los jóvenes son así, tienen valor. Tenemos que ayudarlos para que sigan adelante, valientes".

El milagro viene de esa generosidad, de la que "todos comen hasta saciarse". "La compasión de ese joven le llevó a ofrecer lo que tenía" como haría Jesús. "Jesús está atento a las necesidades de las personas. La gente tiene hambre y Jesús implica a sus discípulos para que su hambre sea saciada" subrayó Francisco.

"Jesús ha ofrecido su salvación, su vida, pero también se ha ocupado de la comida para el cuerpo", recordó, incidiendo en que "nosotros no podemos hacer como quien no quiere la cosa", porque "solo escuchando las más sencillas peticiones de la gente y poniéndose junto a sus concretas situaciones existenciales, podremos ser escuchados cuando hablemos de valores superiores".

 

 

Porque lo más relevante del Evangelio es que "el amor de Dios por la humanidad hambrienta de pan, de libertad, de justicia y de paz nunca decae". Porque "Jesús sigue dando de comer hoy, y lo hace a través de nosotros. El Evangelio nos invita a estar disponibles, como aquel muchacho que tiene cinco panes y dos peces y los da".

"No podemos permanecer como espectadores indiferentes y tranquilos. El anuncio de Cristo, pan de vida eterna, exige un compromiso generoso de solidaridad en favor de los pobres, los débiles, los últimos y los indefensos", clamó el Papa, quien también recordó cómo, al final del relato, Jesús pidió a sus discípulos que recogieran los pedazos sobrantes, "para que nada se desperdicie".

"Aquí pienso en la gente que tiene hambre, y en cuánta comida que sobra y nosotros tiramos", señaló el Papa, que preguntó a los fieles. "Cada uno de nosotros debe pensar en la comida que sobra, en el almuerzo, en la cena... ¿dónde va? En mi casa, ¿qué se hace con la comida que sobra? ¿Se tira? no".

"Si tú tienes esta costumbre, habla con tus abuelos, que han vivido un periodo posterior a la guerra. No tiren nunca la comida que sobra: se prepara o se da, pero jamás se tira el pan que sobra. Es un consejo y un examen de conciencia. ¿Qué se hace en casa con la comida que sobra?", subrayó el Papa, quien pidió "que en el mundo prevalezcan los programas destinados a la alimentación, el desarrollo y la solidaridad, y no los dedicados al armamento y la guerra".

Tras el rezo del Angelus, Francisco recordó que mañana se celebra la Jornada Mundial contra la Trata de Personas, "una plaga que reduce a la esclavitud a muchos hombres, mujeres y niños, con el fin de la explotación laboral y sexual, el comercio de órganos, la mendicidad y la delincuencia forzada".

"También aquí, en Roma, también las rutas migratorias son utilizadas por los traficantes y explotadores para reclutar a nuevas víctimas", denunció. Por ello, "es responsabilidad de todos denunciar las injusticias y luchar con firmeza contra este crimen vergonzoso".