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Vaticano
"Si no nos oponemos al mal, lo alimentamos (…) Es bueno no hacer el mal, pero es malo no hacer el bien" RD
No es suficiente no odiar, es necesario perdonar; no es suficiente no guardar rencor, debemos orar por los enemigos; no es suficiente no ser causa de división, debemos traer paz donde no existe

(Jesús Bastante).- "Si no nos oponemos al mal, lo alimentamos (...) Es bueno no hacer el mal, pero es malo no hacer el bien". El Papa Francisco se despidió este mediodía de los más de 70.000 jóvenes italianos, que han peregrinado a la Ciudad Eterna como preparación del Sínodo de la Juventud de octubre.

Durante el Angelus, Francisco dejó claro que "el cristiano no puede ser hipócrita, tiene que vivir de manera coherente", renunciando al mal, lo que "significa decir no al pecado, a las tentaciones, a Satanás, a una cultura de la muerte", que no deja de ser "una huida de la realidad representada en el fraude, la mentira o el desprecio del otro".

Así, Bergoglio animó a "rechazar una conducta dominada por la división y la discordia", vicios que "envenenan el corazón y conducen a improperios contra Dios y el prójimo". Por eso, "no es suficiente no hacer el mal para ser un buen cristiano. Es necesario adherirse a la bondad de hcer el bien".

 

 

"Algunos dice: 'No lastimo a nadie, y me creo que soy un santo'. ¿Y el bien cuándo lo hacen?", se preguntó el Papa, que advirtió cómo "sus vidas fluyen en la apatía, la tibieza. Esta actitud es contraria el Evangelio y a la naturaleza de los jóvenes, que son apasionados, dinámicos y valientes"

"Recuerden esto: es bueno no hacer el mal, pero es malo no hacer el bien", subrayó Francisco, quien pidió a los jóvenes que "desempeñen el papel de liderazgo para un mundo mejor", porque "cada uno es culpable del bien que él podía hacer y lo que no hizo".

"No es suficiente no odiar, es necesario perdonar; no es suficiente no guardar rencor, debemos orar por los enemigos; no es suficiente no ser causa de división, debemos traer paz donde no existe; no es suficiente no hablar mal de los demás, debemos parar cuando escuchamos a alguien hablar mal", culminó el Papa, recordando que "si no nos oponemos al mal, lo alimentamos tácitamente. Es necesario intervenir donde el mal se propaga; porque el mal se extiende donde no hay cristianos atrevidos que se oponen con el bien".