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Religión Digital

Santiago Martín, fundador de los Franciscanos de María

"El problema de la CEE con los medios es el factor humano: hay que cuidar a los profesionales"

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Santiago Martín: "Algunos creen que la información religiosa tiene que ser un coro de palmeros de Monseñor X"

"Por primera vez el Papa va a contestar a preguntas en el VII Encuentro Mundial de las Familias"

José Manuel Vidal, 14 de mayo de 2012 a las 17:43

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Soy fiel a la Iglesia, absolutamente fiel al Papa, pero no soy un intransigente ni un radical. Ni por carácter ni por formación
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Encuentro mundial de las Familias de Milán

  • Santiago Martín
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  • Encuentro mundial de las Familias de Milán

(José Manuel Vidal).- Santiago Martín es un viejo amigo y colega de las labores informativas, por eso me voy a permitir tutearle. Fue periodista e icono de la televisión. Una vaca sagrada de la información religiosa, después de los Martín Descalzo, Javierre. Lo dejó en un momento dado, y se convirtió nada menos que en fundador de una nueva realidad religiosa: los Franciscanos de María. Además es el único español que está en el Comité Organizador del VII Encuentro Mundial de las Familias que se va a celebrar próximamente en Milán.

-Bienvenido, Santi.

-Muchas gracias, José Manuel. Estoy muy contento de estar aquí contigo.

-¿Qué queda en ti de aquella época gloriosa de la información religiosa en este país?

-Quedan muy buenos recuerdos, porque las heridas se cicatrizan.

-¿Hubo heridas?

-Muchas, claro. Pero en la vida hay que saber pasar las páginas, porque si no, es como si te ataran una bola de acero al pie. Si la llevas siempre a rastras, al final no eres libre. En cambio, los buenos recuerdos hay que atesorarlos. Y entre los buenos recuerdos quedan los buenos amigos, como es tu caso. A mí me parece que nunca se olvida lo de ser periodista. Es como un veneno que se lleva en la sangre, de alguna manera. Pero tengo que decir que el Señor tuvo misericordia conmigo, y me permitió, después de 14 años (hermosos y difíciles) en ABC y Televisión Española, seguir colaborando, pero de otra manera. Llevo muchos años en el canal de la Madre Angélica, he creado la propia televisión de los Franciscanos de María, Magnificat.Tv, tenemos distintas páginas web, siempre de evangelización... De alguna manera sigo conectado, pero a otro nivel. A un nivel donde se sufre menos.

-¿Qué hemos perdido en la información religiosa?

-Entre otras cosas, hemos perdido espacio. Eso es importante. La sociedad ha evolucionado, por desgracia, hacia un secularismo en algunos casos agresivo, y eso ha hecho que se suponga que el hecho religioso interesa menos, vende menos, incluso en las propias cadenas específicamente católicas, que tienen programas religiosos, pero en horarios más o menos arrinconados.

-¿Y eso de que interesa menos no es una falacia? Religión Digital tiene tres millones de visitas mensuales, y me imagino que tu canal demuestra lo mismo.

-Sí. Y no solamente es eso. Fíjate en Italia: todos los periódicos con cierto peso tienen habitualmente información religiosa. A lo mejor no todos los días, pero sí habitualmente. Y no es porque tengan el Vaticano, porque el Vaticano es universal. Igual que interesa a los italianos, yo estoy seguro de que podría seguir interesando a los españoles. Lo que pasa es que, en un momento dado, los que mandaban decidieron que tenía que quedar arrinconada, y efectivamente hubo pocas excepciones.

-¿Quién nos ha ido arrinconando? ¿Es paradigmático el caso del ABC y El Mundo, periódicos de derechas que han ido perdiendo espacio para la información religiosa?

-Se pensó equivocadamente que no vendía, que no atraía lectores, y que, en cambio, había otras secciones como ecología o sociedad que eran más interesantes para el público. Eso llevó a determinados periódicos incluso a perder sus señas de identidad, y (en el caso del ABC), también a perder mucha de la importancia que tenía. Yo me tuve que marchar, entre otras cosas, precisamente por eso. Antes teníamos casi una sección diaria, un suplemento una vez a la semana... Es verdad que se compensó con la llegada de Alfa y Omega, pero el semanario lo hace la Archidiócesis de Madrid, y tiene unos objetivos distintos de lo que es la información periodística. Alfa y Omega es otra cosa distinta. Al final todo esto hace que las noticias religiosas que se logran publicar sean sólo las noticias ligadas a escándalos.

-¿Lo espectacular y lo morboso?

-Claro. Es como si sólo publicáramos noticias de economía cuando hay un desastre, de deporte cuando hay una muerte... De mi época final en ABC casi sólo recuerdo la expresión "no hay espacio". No hay espacio, no hay espacio... Un día le dije al redactor jefe que yo era capaz de publicar la noticia más sensacional en dos palabras, porque como "no había espacio", se iba a morir el Papa y yo iba a tener que poner "Papa pupa". Es una situación injusta de cara al lector. Por eso lo que yo estoy haciendo, y lo que tú estás haciendo, es refugiarnos en los nuevos ámbitos de libertad que nos da internet, gracias a Dios.

-¿La institución eclesiástica ha tenido algo que ver en esto, con su pérdida de imagen, credibilidad o influencia social?

-Sí, claro. Hay un concepto equivocado en la Conferencia Episcopal Española, y en otras donde lo he constatado, sobre la delegación de medios. En las Conferencias Episcopales el objetivo principal tiene que ser la pastoral. No debería haber comisiones episcopales para los medios de comunicación, sino para la pastoral. La Iglesia está para eso. La pastoral de los medios tiene que ser la pastoral de los comunicadores, que cuiden, atiendan y sigan a las personas. Al no atender a las personas, no se entiende a los medios. El problema siempre es el factor humano. Entonces, cuando no hay un seguimiento de la persona, no la comprendes. No sabes lo que está sufriendo para conseguir un centímetro en el periódico, lo que ha batallado para evitar un titular que no le gustaba y le han obligado a poner... Si no conoces nada de lo que hay detrás, solamente puedes juzgar por lo que ves o no ves. Eso es lo que he echado siempre en falta.

-¿Más cafés, más comidas, más trato?

-Eso es, más trato. Más pastoral. Incluso para disentir, para decirle al periodista lo que creen que no es justo, decírselo de amigo a amigo.

-¿O al menos para contrastar, para poder dar las dos versiones?

-Claro. Esa debería ser la labor primera de las comisiones episcopales de medios. Esto no solamente falla en España, es muy general: se busca tener influencia en los medios, y se descuida del factor humano. La pastoral no se hace con las máquinas, sino con las personas, con los seres humanos.

De periodista a fundador

-¿Cómo te has transformado, en tan poco tiempo, en fundador de una institución religiosa?

-Bueno, en realidad esto está ahí desde siempre. Cuando yo fundé los Franciscanos de María estaba aún vivo Martín Descalzo. Él me ayudó muchísimo, me orientó y me encaminó. Fue mi padre, mi amigo, mi maestro. Nuca he podido olvidar su personalidad y su afecto. Él me ayudó muchísimo en una etapa muy difícil de mi vida. Me orientó y me equilibró. Él y el cardenal Suquía fueron mis mentores. Durante la etapa en el ABC estaba ya con el proyecto de los Franciscanos de María, aunque trabajaba a tiempo completo en el diario, en televisión y en la COPE. Era tremendo compaginar todo, porque además era ayudante adscrito a una parroquia... era una vida de agotamiento. Empezábamos a crecer por España y por algunos países de Latinoamérica. Y yo llevaba en silencio el sufrimiento de las represalias. El temor.

-¿Por lo que escribías?

-Sí. La columna de Fray Junípero, por ejemplo. Las amenazas venían de forma velada, o a veces no tanto. En una diócesis que no voy a decir (aunque no es difícil imaginarlo) no nos dieron permiso para trabajar porque yo era de ABC y al obispo del lugar la línea del periódico, sobre todo en materia de terrorismo, no le gustaba nada. Ciertamente el ABC cargaba día sí y día también contra ese obispo, aunque yo cuidaba al máximo no entrar en esos temas. Para mí no ha sido fácil ser periodista en un medio de comunicación de punta, de primera línea, y ser fundador. Era una situación de verdadera pesadilla.

-Pero al final lo conseguiste

-Bueno, lo he conseguido porque he sido tenaz y he creído en lo que tenía entre manos. Luego vi que los Franciscanos de María necesitaban que me dedicara a ellos a tiempo pleno, y que la situación en ABC se hacía francamente irrespirable. Por lo menos para mí: No tengo ninguna gana de criticar a nadie. Entonces hablé con el cardenal Rouco y le solicité permiso para dejar el ABC. Cuando él me dijo que sí, le dije a la empresa que me marchaba, y terminamos de buenas maneras.

-¿Hacen falta curas comunicadores, o simplemente gente que comunique la información que produce la institución? ¿Si no ha comunicación, no hay presencia pública?

-Es verdad. Y si no hay comunicadores, no hay comunicación. Es muy importante entender que una persona que trabaja en un medio no es el dueño de ese medio. En ningún medio del mundo tienes libertad absoluta. La única libertad que tienes es la de decir: yo trabajo aquí, o yo no trabajo aquí. Y, en un momento como éste, es una libertad muy condicionada, porque no es que haya grandes ofertas de trabajo. En cualquier caso, por motivos de conciencia, puedes decir "yo aquí no puedo estar". Puedes y debes decirlo, en determinados casos (cuando, después de mucho batallar, llegas a la línea roja de la conciencia, que no debes cruzar). Pero tienes que asumir que tu libertad no es plena, que estás en un medio concreto que tiene una línea editorial o un redactor jefe concreto, con su propia personalidad y su propia visión del hecho religioso. Las circunstancias son difíciles, y por eso creo que hay que hacer la pastoral del comunicador.

-¿Y los informadores que se suponía que iban a salir de las facultades de periodismo de las universidades de la Iglesia?

-Hay muy pocos. Yo creo que la misión de una facultad de periodismo llevada por una universidad católica como las de Salamanca o Pamplona, o la Francisco de Vitoria en Madrid, no es solamente preparar a profesionales que den información religiosa, sino preparar informadores buenos y honestos, que den información general manteniendo un criterio católico.
Manuel Bru hizo lo posible, con aquello de la Crónica Blanca, reuniendo a jóvenes que estaban estudiando o que habían terminado la carrera para formarlos. Me parece que fue un intento valioso, aunque no sé cuánto ha cuajado. Es muy difícil entrar en los grandes medios y que te dejen hacer algo.
Yo aprendí de Martín Descalzo que la verdad es la verdad, como decía Santo Tomás. Sólo hay una verdad, y la verdad hay que contarla. Pero hay que contarla entera. Porque contar media verdad puede ser peor que una mentira. Tienes que contar lo que ocurre. Esto yo lo practiqué siempre, y a algunos les molestaba. Quizá porque creían que la información religiosa tenía que ser un coro de palmeros que están todos los días lo bien que lo hace Monseñor X.

-¿Algunos obispos confunden la información religiosa con la catequesis?

-Confunden un diario independiente con la hoja diocesana. Entonces, la presión que había sobre un sacerdote era mucho mayor que si en vez de un sacerdote, hubiera sido un laico. Y sobre todo si ese sacerdote era un fundador. Para mí fue muy duro.

-¿Entonces la solución es sólo la red?

-Exacto. No sé si vendrán tiempos mejores. Por otro lado, hay que decir que el mundo del periodismo escrito, no creo que acabe, pero está en su ocaso. Internet cuesta menos que el papel, recibes la noticia de forma automática, es casi de acceso universal... Esto está dejando a los diarios escritos más reducidos al ámbito de la opinión. Es decir, ya sabes lo que ocurre, pero quieres saber qué piensa sobre eso tal o cual prestigioso columnista. Pero esos prestigiosos columnistas ya tienen sus blogs en medios digitales, o en el propio diario que, de forma gratuita o previo cobro, te pone eso al alcance. Por tanto, no creo que desaparezca el periodismo escrito, pero está en un proceso de evolución y de ocaso.

-¿Tu Fundación tiene ya la aprobación pontificia?

-La aprobación definitiva, sí. Me llegó el 25 de marzo. El Vaticano da primero una aprobación de los estatutos ad experimentum, por cinco años. Luego, si no hay modificaciones y no ha ocurrido nada, te da la aprobación definitiva.

-¿Estáis creciendo mucho?

-Estamos creciendo de forma continuada. Si creciéramos mucho estaría asustado. Intento que las cosas no se me escapen de las manos. El nuestro es un camino deliberadamente de equilibrio. Yo soy fiel a la Iglesia, absolutamente fiel al Papa, pero no soy un intransigente ni un radical. Ni por carácter ni por formación. Una cosa que hunde sus raíces en el franciscanismo, que tiene ya ocho siglos largos de historia, no es una aventura recién llegada. Podrá ser una adaptación, una nueva versión, una modificación. Pero hunde sus raíces en algo serio y consolidado. Y una cosa que tiene como modelo principal a la Santísima Virgen no es como para hacer cosas raras y extremistas, porque Ella es precisamente un modelo de paciencia, de amor a la Iglesia y de humildad. Entonces, yo intento que las cosas vayan a un buen ritmo, pero sin destapes o descorches de champán. Porque después las burbujas bajan.

Único español en el comité organizador del VII Encuentro mundial de las familias de Milán

-Eres el único español en el Comité Organizador del VII Encuentro Mundial de las Familias.

-Gracias a Dios, en el Pontificio Consejo de las Familias hay muchos españoles. Es verdad que, en ese pequeñísimo grupo que se ha creado para organizar los actos de la jornada, el único español, y el único no italiano, soy yo. Pero es sólo un pequeño grupo de trabajo para el VII Encuentro Mundial de las Familias, que será en Milán los días 2 y 3 de junio. Antes está un congreso previo de reflexión.

-¿Visita del Papa incluida?

-Si Dios quiere, sí.

-¿Qué se pretende en el encuentro de Milán?

-Yo creo que estos encuentros tienen un doble objetivo: por un lado, llamar la atención a nivel mundial sobre un tema. En la Jornada Mundial de la Juventud el mensaje era: "Oiga, hay muchísimos jóvenes que están en la Iglesia Católica, y aunque sean una minoría dentro de la juventud mundial, existen y están decididos". En ese sentido, es una puesta en escena de lo que somos. Estas grandes jornadas tienen una repercusión mediática muy importante.

-¿La Nueva Evangelización pasa por ahí?

-Yo creo que sí. No queda más remedio.

-¿Hay que montar grandes eventos?

-Sí, hay que montarlos. No sé si afortunada o desgraciadamente, porque todo tiene su pro y su contra. Pero es una realidad.

-Lo ha demostrado la JMJ

-Por ejemplo. Guste o no, porque también hay cosas negativas, gastos económicos... Pero en este momento la Nueva Evangelización pasa por organizar, de vez en cuando, algún acontecimiento que ponga de manifiesto al mundo y a los medios de comunicación que hay algo extraordinario por lo que interesarse. Se trata de poner de manifiesto la presencia de católicos en relación al ámbito concreto (juventud, familia, liturgia...). Luego, otro elemento fundamental es la profundización en ese tema en concreto que se va a tratar en cada Jornada, que gira en torno a un tema. Ese tema se desarrolla en los días previos de estudio y en los mensajes del Papa. En esta ocasión, hay una originalidad, porque normalmente el Papa en todas las jornadas anteriores ha dado dos mensajes: el del sábado por la tarde, y el de la misa del domingo (la homilía). En este caso, el mensaje del sábado por la tarde no va a ser al uso, sino que va a ser contestando a preguntas. Por primera vez el Papa va a contestar a preguntas relacionadas con la familia, relacionadas con su propia experiencia. Creo que serán cinco, por la premura del tiempo.

-¿En directo?

-Sí. Son personas que ya están elegidas y preparadas, que van a contar su testimonio. Por ejemplo, una muchacha de Vietnam, que está previsto que vaya a la Jornada con su familia, va a hacerle al Papa una pregunta sobre su situación. También va a haber una persona que está viviendo el problema del divorcio y del no poder comulgar.

-¿Le va a plantear al Papa el problema de los divorciados católicos vueltos a casar?

-No estoy muy seguro, pero creo que ese tema va a salir. Pero sí se va a tratar el tema de qué tiene que hacer la Iglesia con los divorciados vueltos a casar por lo civil porque no se han podido casar por la Iglesia. Y va a salir de esta manera totalmente original. Al igual que el de cómo afrontar la grave crisis económica en una familia. Y en vez de enumerarlos en un discurso, por párrafos, que sería lo normal, en esta ocasión va a hacerse mediante preguntas y respuestas.

La RAI (Radio Televisión Italiana) va a dar en directo la hora y media que esté el Papa el sábado por la tarde. Y es verdad que Italia tiene mucho más interés por el tema religioso que nosotros, pero es que además es muy novedoso.

-¿Cuánta gente esperáis?

-Yo soy poco sensacionalista para las cifras, soy poco amigo de echar las campanas al vuelo. Pero, teniendo en cuenta que, si no recuerdo mal, Benedicto XVI no ha ido nunca a Milán, y que hacía muchísimo tiempo que iba Juan Pablo II, los milaneses confían en alcanzar dos millones. De lo que no están muy seguros es de si todo el mundo que vaya el sábado se quedará el domingo, pero la aproximación es de un millón y medio o dos millones.

-¿Eso superaría lo de Valencia?

-Es la previsión. Luego habrá que ver. De todas formas, a mí eso me preocupa relativamente poco. Va a ser un gran encuentro de masas. Si hay un millón, ya es muchísimo. Ya lo son 700.000 personas. Es una gente inmensa. ¿Qué político hace eso? Nadie lo consigue. Ni siquiera un cantante. Es una cosa maravillosa. Y mucho menos lloviendo, como pasó aquí en la JMJ.


-Una pregunta de actualidad: ¿Qué opinión te merece toda la polémica en torno a las declaraciones de Monseñor Reig?

-Mi opinión de verdad es exactamente la que dijo Monseñor Martínez Camino cuando le preguntaron sobre el tema al acabar la Plenaria: Creo que Reig ha dicho la doctrina de la Iglesia. En otras cuestiones prefiero no entrar.

-¿Ni siquiera en si fue oportuno o inoportuno?

-Prefiero no entrar en ello.

-¿Los obispos deberían decir algo sobre los irregulares que se van a quedar sin atención sanitaria?

-Me parece que hay mucha confusión sobre el tema. Yo, de hecho, pensaba precisamente eso, que se iban a quedar sin atención sanitaria. Después me he enterado de que van a tener siempre las urgencias, lo cual es fundamental. Creo que el Gobierno no está explicando muy bien, en ese tema y en otros, en qué consisten exactamente las medidas. Habría que tener más información. Desde luego que si los irregulares se quedaran absolutamente sin atención sanitaria, los obispos tendrían que decir algo.

-¿Y la Iglesia tendría que suplir?

-Claro, tendría que intentar una suplencia, como estamos haciendo en otros ámbitos. Es muy complejo sustituir el ámbito sanitario. Los antiguos dispensarios hacían poco más que un médico de familia y poner inyecciones. A lo mejor hay que volver a implantar eso. Es básico que tengan siempre atención de urgencia. Si se les quita eso, algo habría que hacer.

Algunos titulares

Lo de ser periodista nunca se olvida, es como un veneno

Las propias cadenas específicamente católicas tienen programas religiosos, pero en horarios más o menos arrinconados

Hubo un momento en que los que mandaban decidieron que la información religiosa tenía que quedar arrinconada

Se pensó equivocadamente que la información religiosa no vendía, no interesaba

Las noticias sobre escándalos religiosos son como si sólo publicáramos sobre deporte cuando hay una muerte

El arrinconamiento de la información religiosa es injusto de cara al lector

Nos estamos refugiando en los nuevos ámbitos de libertad que nos da internet

El problema de la CEE con los medios es el factor humano: hay que cuidar a los profesionales

En ningún medio del mundo tienes libertad absoluta. La única libertad que tienes es la de decir: trabajo o no trabajo aquí

Contar media verdad puede ser peor que una mentira

Algunos creen que la información religiosa tiene que ser un coro de palmeros que está todos los días alabando lo bien que lo hace Monseñor X

Mucha gente confunde un diario independiente con la hoja diocesana

Martín Descalzo fue mi padre, mi amigo, mi maestro. Nuca he podido olvidar su personalidad y su afecto

En una diócesis que no voy a decir (aunque no es difícil imaginarlo) no nos dieron permiso para trabajar porque yo era de ABC

Intento que las cosas en los Franciscanos de María vayan a un buen ritmo, pero sin descorches de champán

Soy fiel a la Iglesia, absolutamente fiel al Papa, pero no soy un intransigente ni un radical. Ni por carácter ni por formación

Los Encuentros Mundiales son una puesta en escena necesaria

No queda más remedio que montar grandes eventos como la JMJ

Por primera vez el Papa va a contestar a preguntas en el VII Encuentro Mundial de las Familias

¿Qué político consigue reunir 700.000 personas?

Si los irregulares se quedaran absolutamente sin atención sanitaria, los obispos tendrían que decir algo


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