• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
Guerrero y Viganó
Para nosotros obedecer y apoyar al Papa no es porque nos gusta lo que hace, sino por quien representa. Lo importante para nosotros no es a quien apoyamos, sino por Quién lo hacemos

(José M. Vidal).- A través de Juan Pablo Guerrero, la Compañía de Jesús acaba de firmar un convenio de colaboración con la Secretaría para la Comunicación del Vaticano. En él, los jesuitas pasan "de dirigir a colaborar" en una "tarea ingente y no fácil" de rediseñar y actualizar la comunicación de la Santa Sede y del Papa. Una decisión que demuestra que "ni Francisco pone a los suyos, ni los suyos piden puestos de privilegio", según el consejero general jesuita.

¿El Convenio entre la Secretaría para la Comunicación y la Compañía es un acuerdo para ayudar a discernir el marco teórico de la comunicación vaticana o se va a plasmar en actividades concretas?

Discernir el marco teórico de la comunicación vaticana ahora es tarea de otros. Hay equipos muy capaces en la SPC. Los Jesuitas destinados en la SPC o en otras instituciones ayudarán en la medida en que los responsables de la SPC se lo soliciten. El acuerdo firmado se plasma más bien en actividades concretas.

La Compañía de Jesús continuará enviando jesuitas de diferentes lenguas y latitudes como responsables de diversas redacciones lingüísticas, a convenir entre la SPC y la Compañía, para que el mensaje de la Iglesia y del Papa llegue a los diversos países en sus propia lengua y de modo comprensible en la propia cultura. El acuerdo simplemente adapta la relación ya existente de muchos años a las mudanzas que se están produciendo en todos los órganos relacionados con la comunicación de la Santa Sede.

¿Quién o quiénes van a ser los jesuitas dedicados a esta función?

Los mismos que ya están trabajando al servicio de la Secretaria de la Comunicación. En su mayoría ya trabajaban antes en la Radio Vaticana. Ahora son alrededor de 20 y hay una renovación natural. Este año se han ido tres y han venido otros tres.

¿La Compañía vuelve a recuperar el lugar que tuvo en la política comunicativa del Vaticano o nunca lo perdió?

La Compañía continúa colaborando con la comunicación de la Santa Sede. Una nueva política comunicativa pide un modo nuevo. Antes la dirección de la Radio Vaticana (que ya no era solo radio ni solo audio) se había confiado a la Compañía de Jesús. Había un jesuita que dirigía la radio y un equipo de unos 20 jesuitas trabajando en ella con otros muchos profesionales, unos 400. Ahora la SPC constituye una nueva realidad. El numero de jesuitas que colabora es parecido, el grupo de profesionales es algo mayor y la dirección y la responsabilidad última está en manos de otros.

Algunos interpretan que, con este Convenio, le han ganado ustedes la batalla al Opus Dei en el universo mediático vaticano. ¿Ganas de interpretar los acontecimientos en clave de restar, cuando de lo que se trata es de sumar?

Como le vengo diciendo, esta interpretación yerra el tiro. Leerlo como búsqueda de influencia es no entender. Con el Papa Benedicto, el P. Federico Lombardi SJ fue portavoz de la Santa Sede, director de la TV a título personal y de la radio Vaticana que había sido confiada a los jesuitas en 1931. Todo ello simultáneamente. Con Francisco, el portavoz ya no es jesuita, es del Opus Dei, institución que dirige buenas escuelas y facultades de comunicación, y la TV y la Radio han desaparecido para integrarse en el proyecto multimedia que ahora está bajo el paraguas de la SPC, un dicasterio enorme y muy plural de muchos sacerdotes, religiosos/as y laicos/as, que suman más de 500, dirigidos por un prefecto y un secretario, monseñores muy cualificados profesionalmente.

Tanto el Papa como los responsables del dicasterio, Prefecto y Secretario, han tenido mucho interés en que la Compañía continúe como grupo ayudando a la misión evangelizadora de la comunicación Vaticana. Las conversaciones que he tenido para este acuerdo con los responsables de la SPC han sido muy cordiales. A mí personalmente me alegra que con el Papa jesuita, los jesuitas hayamos pasado de dirigir a colaborar. Creo que es muy de la Iglesia que quiere Francisco, servicio, sin carrerismos ni pugnas por la influencia. Unas veces se sirve de un modo y otras de otro. Ni Francisco pone a los suyos, ni los suyos piden puestos de privilegio.

¿En el fondo, se trata de apoyar las reformas del Papa Francisco a través de una mejorada política informativa vaticana?

Las comunicaciones han cambiado y la Santa Sede se adapta. La radio Vaticana ya no era solo radio, era algo multimedia, con Webs, redes sociales, y contenidos multimedia en modo incipiente. Supongo que cada institución de comunicación de la Santa Sede avanzaba y se adaptaba a la nueva realidad a su modo. Se ha creado una nueva realidad que pretende llevar delante de modo integrado toda esta puesta al día.

En la Santa Sede se insiste en que no se trata de coordinar o fusionar las instituciones precedentes sino de crear algo ex novo. La tarea que tiene por delante la SPC es ingente y no fácil. Tiene que ahorrar sin despedir a nadie, actualizarse técnicamente y crear una estructura de funcionamiento muy flexible. Creo que ahora es el dicasterio mayor de la Santa Sede. Nosotros no llegamos ahora, ya estábamos.

Hemos firmado un convenio en que se define nuestra colaboración en la nueva realidad de las comunicaciones Vaticanas. Esa es la novedad. Se pide de nosotros colaborar en la renovación de las comunicaciones con flexibilidad y en modo diverso al que habíamos iniciado en la Radio Vaticana. Se puede comprender que para nosotros, jesuitas y colaboradores que compartían misión en la Radio, no ha sido una tarea fácil adaptarnos, estamos en ello. Nos hemos embarcado con los responsables nombrados por el Papa en la travesía del desierto. Lo que había ya no existe y lo que vendrá todavía no está. Algo nuevo va naciendo.

Permítame también que exprese nuestras razones: nosotros apoyamos las reformas del Papa, no porque sea jesuita o sea nuestro Papa. Lo hemos hecho con los anteriores y lo haremos con los que vengan. Para nosotros obedecer y apoyar al Papa no es porque nos gusta lo que hace, sino por quien representa. Lo importante para nosotros no es a quien apoyamos, sino por Quién lo hacemos.

¿Qué podemos hacer los medios que nos movemos en esta misma órbita de apoyo al Papa y a sus reformas?

No soy quién para dar consejos a los medios. La Iglesia que quiere Francisco es evangélica, lugar de escucha, misericordia y reconciliación. Hoy los medios están polarizados. Supongo que más misericordia para comprender a los otros y menos azuzar las diferencias y excitar las pasiones de la propia clientela para vender, ayudaría a acoger y apoyar las reformas que quiere Francisco.

Francisco es, sin duda, una 'estrella mediática', pero ¿no le da la impresión que los grandes comglomerados mediáticos del mundo silencian sus grandes mensajes (sobre todo, los de denuncia del sistema), para quedarse sólo con lo más superficial y anecdótico de su pontificado?

Supongo que tendrá que ver con los intereses que defiende cada medio, con quién paga sus espacios de publicidad y con lo que suponen que son las expectativas de los clientes para poder seguir vendiendo.

¿A qué cree usted que se debe la saña con la que atacan al Papa Francisco algunos medios, especialmente digitales, que se dicen católicos?

Francisco quiere una Iglesia que viva la alegría del Evangelio. Seguidora de Jesús, portadora de un evangelio de misericordia. Que no condena. Perdona. Los únicos mensajes críticos del Papa, como los de Jesús, se dirigen al fariseísmo de los aparentemente buenos. Me parece que las críticas le vienen principalmente de éstos, de los que se creen a sí mismos buenos cristianos. A los hombres religiosos siempre nos hace más bien la crítica que la alabanza, pues siempre estamos en falta con el Evangelio.

¿Por qué permanecen ocultas tantas noticias bellas y buenas que se producen en la Iglesia?

Seguramente porque no vende. Muchos medios se han ido configurando como empresas de información más interesadas en vender -hacer caja, ganar prestigio o influencia- que en contar la verdad, mostrar el bien o apoyar causas justas.