• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
Miles de religiosos RD
Ya que el encuentro con Cristo, se precisa, es encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva y cada vez que se repite esta experiencia crece la convicción de que es lo que los demás necesitan

(Jesús Bastante).- "Hacernos artesanos de la realidad". Éste es el objetivo que plantea la presidencia de CONFER de cara a la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebra este viernes.

En un mensaje, la presidenta María Rosario Ríos ODN, y el vicepresidente, Jesús Antonio Díez Sariego OP, invitan a celebrar que "el encuentro con Jesús, o el ser encontrados por Él, es el punto de arranque de nuestro itinerario como religiosos (...), que seguro nos ha llevado a cada uno a experimentar el amor salvador de Dios".

Por esa razón, señalan, "que celebrar la Jornada de la Vida Consagrada, sea para todos nosotros ocasión de hacer memoria agradecida al Amor de Dios que ha salido, y sigue saliendo, a nuestro encuentro y que nos transforma en sus testigos humildes y alegres, en artesanos del encuentro en cada realidad".

"El encuentro con Jesús cambia la vida, establece un antes y un después", recuerdan los responsables de Confer, quienes reclaman que los religiosos sean "hombres y mujeres que aprenden a mirar, a acoger, a acompañar, a hacer espacio al otro en lo que es, porque hemos sido encontrados por el Dios de la Vida para hacernos testigos de su Vida, para hacernos parte de su misión y ser, con Él, caricia de Dios para tantos".

 

 

"Como religiosos y religiosas, estamos invitados a vivir el encuentro con el Amor de Dios, en cada encuentro", añaden desde Confer, recalcando la necesidad de que "nuestra existencia se deje afectar y configurar por los pequeños y pobres, por los sufrientes... al modo de Jesús".

"Y ahí, también ahí, volvemos a ser invitados al encuentro, a reconocer (en ocasiones sólo a intuir en la fe) que, en el hambriento, en el sediento, en el extranjero, en el desnudo, en el enfermo, en el preso... el Señor nos sale al encuentro", concluye el escrito.

Por otro lado, el Papa Francisco presidirá la celebración Eucarística  este viernes, a las 5.30 de la tarde, en la Basílica de San Pedro. En el mensaje para esta Jornada, se invita a todos los consagrados y «a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso».

Ya que el encuentro con Cristo, se precisa, es encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva y cada vez que se repite esta experiencia crece la convicción de que es lo que los demás necesitan. Por ello, se señala en el mensaje, "el lema de esta Jornada que celebramos es nueva ocasión de entrar en lo íntimo de uno mismo, para ver qué es lo esencial, lo más importante para nosotros, y qué nos está distrayendo del amor y por tanto nos impide ser felices. El amor de Dios es fiel siempre, no desilusiona, no defrauda".

 

 

Éste es el mensaje de Confer:

Queridas hermanas, queridos hermanos:

El lema escogido este año para la Jornada de la Vida Consagrada, sin duda nos remite a las raíces de nuestra vocación como consagrados: el encuentro con Jesús, o el ser encontrados por Él, es el punto de arranque de nuestro itinerario como religiosos. Un encuentro que puede tener distintos matices en cada biografía, pero que seguro nos ha llevado a cada uno a experimentar el amor salvador de Dios. Como decía el papa Francisco hace pocos días: el encuentro con Jesús cambia la vida, establece un antes y un después.

Hace bien recordar siempre esa hora, ese día clave para cada uno de nosotros en el que nos dimos cuenta, en serio, de que "esto que yo sentía" no eran ganas o atracciones, sino que el Señor esperaba algo más.

Hacer memoria agradecida de aquel encuentro primero es, sin duda, brújula para seguirnos orientando en los sucesivos encuentros que jalonan nuestra historia, para seguir escuchando su llamada siempre nueva al seguimiento, con otros, para anunciar el Reino. Además, la experiencia honda del encuentro con el Señor Jesús, con el Amor de Dios, nos posibilita ser también nosotros artesanos del encuentro. Hombres y mujeres que aprenden a mirar, a acoger, a acompañar, a hacer espacio al otro en lo que es, porque hemos sido encontrados por el Dios de la Vida para hacernos testigos de su Vida, para hacernos parte de su misión y ser, con Él, caricia de Dios para tantos.

Como religiosos y religiosas, estamos invitados a vivir el encuentro con el Amor de Dios, en cada encuentro: en la comunidad, en la tarea apostólica, en la relación con las gentes con las que compartimos la vida... encuentros que se hacen de dar y recibir, de compartir, de construir cotidianamente fraternidad, de situarnos ¡y sabernos! hermanos de cada hombre, de cada mujer, de este mundo y esta Tierra que son expresión del Amor, a veces sufriente, de Dios.

Por eso mismo, estamos llamados a ser testigos del Amor de Dios, a ser posibilitadores para otros en ese camino de encuentro con Él: cuando acompañamos, cuando nuestra vida se teje de servicio y se hace señal que remite a Dios, cuando nuestra existencia se deja afectar y configurar por los pequeños y pobres, por los sufrientes... al modo de Jesús.

Y ahí, también ahí, volvemos a ser invitados al encuentro, a reconocer (en ocasiones sólo a intuir en la fe) que, en el hambriento, en el sediento, en el extranjero, en el desnudo, en el enfermo, en el preso... el Señor nos sale al encuentro. Que celebrar la Jornada de la Vida Consagrada, sea para todos nosotros ocasión de hacer memoria agradecida al Amor de Dios que ha salido, y sigue saliendo, a nuestro encuentro y que nos transforma en sus testigos humildes y alegres, en artesanos del encuentro en cada realidad.