• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
La casa común
El papa Francisco en su encíclica Laudato Si nos exhorta a trabajar por la casa común, y desde aquí nos comprometemos a realizar acciones, reflexiones y cuantas medidas nos de la imaginación en la tarea

(MRC).- El Movimiento Rural Cristiano, reunido en su 50 Encuentro General en Los Negrales (Madrid) durante los días 16, 17 y 18 de marzo de 2018, han profundizado en la tarea de evangelizar cuidando la casa común y centrados en los más pobres de los hermanos: los hombres y las mujeres.

Hemos visto como cuidar de la tierra, del agua, de todos los seres vivos, es una tarea irrenunciable, que heredamos de nuestros antepasados y que debemos entregar y conservar para nuestras futuras generaciones, intentando dejarlo un poco mejor. Todos somos necesarios para esa tarea común.

Ya desde el Genesis nuestro padre nos hizo el regalo de la creación de la naturaleza y del mundo. Los hombres somos los jardineros de ese jardín. Somos responsables de su cuidado y de su conservación.

Sin embargo, nuestra sociedad apuesta por una utilización salvaje de los recursos, como si no hubiera mañana. Esta provocando desequilibrios, apropiación de bienes que no le pertenecen y causa en las personas pobreza, soledad y enfermedad.

Nos negamos a mantener la situación provocada por la avaricia, el ansia de acumular riquezas, las injusticias y el quebranto de la paz.

El papa Francisco en su encíclica Laudato Si nos exhorta a trabajar por la casa común, por su cuidado, por las personas que lo habitan. Y desde aquí nos comprometemos a realizar acciones, reflexiones y cuantas medidas nos de la imaginación en la tarea. Empezamos con nosotros mismos viviendo desde la austeridad como ya nos propuso Caritas en una de sus campañas "Vivir simplemente, para simplemente otros puedan vivir".

Pero también animando a nuestros vecinos de los pueblos a tomar conciencia del cuidado de la naturaleza. A buscar, con otros colectivos y redes, soluciones nuevas para los nuevos problemas globales.

Con ello intentaremos, siendo fieles al evangelio de Jesús, restaurar el equilibrio entre hombre y naturaleza para conseguir una paz que llegue a todos los hombres y mujeres que habitan la casa común.