• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
Represión de manifestaciones pacíficas organizadas por católicos
Los secuestros, asesinatos, torturas, violaciones y el desplazamiento de personas, se han convertido en algo que se realiza de modo periódico, con lo que el número de personas desplazadas asciende a 4,25 millones en 2017

(Chika Onyejiuwa).- La Red África Europa Fe Justicia (AEFJN) es una red para la defensa, formada por congregaciones religiosas de la Iglesia Católica en Europa y África.

Observamos, con dolor en el corazón, el clima político actual en la República Democrática del Congo, saturado e inútil. La tensión ha comenzado tras la negativa del Presidente Joseph Kabila de celebrar elecciones al final de su mandato en 2016. Ha anulado un acuerdo, firmado el 31 de diciembre de 2016, bajo los auspicios de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), en la víspera de Año Nuevo, para darle la oportunidad de celebrar elecciones en 2017.

Como consecuencia de esta anulación, el clima político de la República Democrática del Congo y la condición socio económica de los ciudadanos, se han visto negativamente afectados. La prohibición del presidente Kabila de celebrar elecciones en 2017, según lo acordado en 2016, y su negativa a dimitir, es una violación flagrante del derecho de las personas para elegir a su líder. Consideramos que el quimérico calendario de elecciones convocadas para el 23 de diciembre de 2018, es como una cortina de humo y una forma de extender el dominio del presidente Kabila.

También observamos, con gran preocupación, otras violaciones de los derechos humanos en la República Democrática del Congo, contrarios a la declaración del gobierno de Kabila. Según la ONU, en 2017 hubo 1.176 ejecuciones extrajudiciales, 30% más que en 2016. El 31 de diciembre de 2017, antes de las protestas antigubernamentales programadas, el gobierno de Kabila ordenó a los proveedores de telecomunicaciones que cortaran los servicios de Internet y SMS en todo el país.

El 31 de diciembre de 2017, al menos siete personas perdieron la vida. Las fuerzas de seguridad dispararon e hirieron a decenas de personas, lanzando gases lacrimógenos para dispersar las protestas pacíficas organizadas por la Iglesia Católica. ¡Al menos 600 personas están en prisión! Los secuestros, asesinatos, torturas, violaciones y el desplazamiento de personas, se han convertido en algo que se realiza de modo periódico, con lo que el número de personas desplazadas asciende a 4,25 millones en 2017.

La manifestación organizada por la Iglesia Católica el 21 de enero de 2018, y apoyada por otras comunidades cristianas y musulmanas en diferentes ciudades, fue enérgicamente sofocada: solo en Kinshasa, según los informes, las fuerzas de seguridad mataron a seis manifestantes, hubo cerca de cincuenta heridos y varias personas arrestadas.

La historia no es diferente en Goma y Bukavu donde, según los informes, alrededor de 50 personas han resultado heridas, arrestadas o asesinadas. La lista sigue y sigue, pero los ataques, cada vez más violentos, obligan a los trabajadores humanitarios a retrasar la entrega de la ayuda o a suspender sus actividades.

Condenamos estas eliminaciones violentas de los derechos humanos básicos, y hacemos una llamada al Presidente Kabila para que actúe con moderación, que libere incondicionalmente a todos los presos políticos, que fueron detenidos cuando participaban en manifestaciones pacíficas, en las que solicitaban tener inmediatamente elecciones libres y justas. Afirmamos que es su responsabilidad constitucional proteger las vidas y las propiedades de la gente de la República Democrática del Congo.

Recomendamos encarecidamente el restablecimiento de la Comisión Electoral del Congo CENI, para incluir a la sociedad civil, a los representantes de la Iglesia y a otras partes interesadas. También condenamos enérgicamente el proyecto de ley, presentado a la Asamblea Nacional Congoleña para doblegar a las ONG y a los defensores de los derechos humanos. Pedimos a los honorables parlamentarios que rechacen el proyecto de ley y asuman su responsabilidad de proteger los derechos de las personas.

Aunque nos abstenemos de un juicio apresurado sobre el silencio de la Unión Europea y de los Estados miembros sobre la situación en el Congo, la situación no deja de ser muy preocupante. Por lo tanto, imploramos a la UE, a sus Estados miembros y a la comunidad internacional que se opongan a este comportamiento insensato y responsabilicen al Presidente Kabila de sus violaciones de los derechos humanos. En este sentido, acogemos con beneplácito el uso de sanciones proyectadas por la UE y el uso de medios adicionales, según lo previsto en las leyes internacionales existentes, si el progreso hacia una solución pacífica sigue siendo difícil de alcanzar. La UE tiene un gran espacio para demostrar su firme compromiso de apoyar la democracia y la protección de los derechos humanos en la región.

En cuanto concierne al apoyo técnico al proceso electoral, hacemos un llamamiento a la UE para que reitere su voluntad de trabajar con los socios internacionales, asegurando un plan claro y completo para financiar las elecciones congoleñas. La UE también debería estar convencida de que existe un calendario creíble y una clara voluntad política de celebrar las elecciones. El objetivo es ver que la falta de recursos no desvíe los planes para las elecciones.

Finalmente, agradecemos a la Unión Europea, su esfuerzo para que se solucionen conflictos internacionales y situaciones difíciles. Sin embargo esperamos su intervención en el estancamiento que asola la República Democrática del Congo.

AEFJN sigue comprometida con todos los esfuerzos para otorgar a cada persona humana sus derechos inalienables y continuará dando a conocer incansablemente las estructuras económicas y sociales injustas.