• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
Teresianas de América, reunidas en Medellín
Miramos nuestro continente y nos sentimos conmovidas al escuchar el grito de los pobres y el grito de la tierra

La Compañía de Santa Teresa de Jesus en América, reunida en Medellín del 20 al 25 de marzo de 2018, miramos nuestro continente y nos sentimos conmovidas al escuchar el grito de los pobres y el grito de la tierra:

Una gran fuente de agua que está siendo privatizada violentando los derechos de los pueblos originarios y de las pequeñas poblaciones campesinas que se ven privadas de este elemento básico para la vida.

La deforestación en zonas como la Amazonía daña una gran reserva ecológica, patrimonio no solo del continente sino del mundo.

La minería, que atraviesa todo el continente, repercute en la contaminación de ríos, de los océanos y de la tierra, genera numerosas enfermedades en las personas y animales y provoca innumerables desplazamientos de poblaciones enteras.

La destrucción de los suelos y la aparición de nuevos suelos no naturales atenta contra el equilibrio natural del sistema y la contaminación del agua y del aire.

La corriente migratoria a lo largo de todo el continente, consecuencia de la pobreza, del hambre, de la corrupción, de las expropiaciones de tierras y de gobiernos totalitarios que no buscan el bien del pueblo.

La trata de niñas/os, adolescentes, jóvenes y mujeres, aumentada por la migración forzada, afecta a todos los países del continente.

La violencia de género incluido el feminicidio, es un fenómeno endémico que aumenta en todo el continente hasta llegar a cifras escandalosas.

Esta realidad que nos duele e indigna y la invitación del Papa Francisco en la Laudato Sí nos urgen a una profunda conversión ecológica y a posicionarnos públicamente en defensa de la madre tierra y de los más vulnerados a causa del deterioro de la casa común y de las políticas que atentan contra el bien de los pueblos.

Por eso, en sintonía con el XVII Capítulo General de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, ante el clamor de la tierra y de los pobres:

Sentimos la urgencia de luchar por un cambio cultural y construir con otros y otras una propuesta ética universal que nos permita avanzar en el proceso de humanización y reconciliación en nuestra sociedad1.

Asumimos, desde nuestro carisma educativo teresiano, la ética del cuidado como alternativa que genera un nuevo modo de relación con Dios y con todo lo creado2.

Nos sentimos comprometidas a implicarnos en el aprendizaje y la construcción de una pedagogía generadora de transacciones ganar-ganar en todos los espacios de socialización donde ocurre la vida, que nos ayude a pasar de una inteligencia competitiva y dominadora a una inteligencia colaborativa y solidaria. Solo este tipo de transacciones hace posible el aumento de la riqueza y la equidad al mismo tiempo.

Queremos realizar opciones y acciones que nos lleven a identificar y modificar comportamientos y hábitos cotidianos que tienen incidencia directa en el cuidado del ambiente, para romper la lógica de la violencia y del egoísmo, y prevenir y revertir el daño ecológico3.

Deseamos formarnos y formar para una nueva ciudadanía aprendiendo a crear organización y perteneciendo activamente a organizaciones porque es la organización la que convierte a las personas en actores sociales capaces de defender sus derechos.

Estamos dispuestas a implicarnos en la defensa de nuestros recursos comunes que son para el beneficio de la humanidad y a desarrollar un concepto grande de hospitalidad porque reconocemos que solo hay una casa común.

Con el Dios de la vida y, en sintonía con otras organizaciones y personas, queremos hacer posible el cuidado de la dignidad de todas y todos, especialmente de los más vulnerados.

Cuidamos lo que amamos y amamos lo que cuidamos4.

En el 50 aniversario de la II Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín.

Medellín, 24 de marzo de 2018 Fiesta de San Romero de América

1 Documento Conclusivo del XVII Capítulo General de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, Roma 2017.

2 Ibid.
3 Ibid.
4 Cfr. Leonardo Boff, El cuidado esencial.