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Vida Religiosa
Miguel Ángel Gutierrez Sánchez op Txenti García/RD
Martínez de Aguirre: "Mitxel ha cuidado siempre mucho las celebraciones y le ha preocupado la formación del laicado"

(Txenti García).- Miguel Ángel Gutierrez Sánchez, Fray Mitxel, es un dominico nacido en tierras leonesas y que ha pasado más de la mitad de su vida ligado a la parroquia de Los Ángeles de Vitoria-Gasteiz, donde se incorporó en 1974 a la labor pastoral que los dominicos venían desempeñando desde hacía diez años antes.

Al cumplirse sus bodas de oro sacerdotales la comunidad de la parroquia de Los Ángeles ha querido mostrar su agradecimiento por los años de servicio prestados hasta la fecha. Un homenaje que se concentró en la misa de una del domingo 8 de abril de 2018.

La comunidad de Los Ángeles se reunió en su tradicional misa dominical de la una, pero en esta ocasión había algo diferente, y se notaba. Fray Carlos aprovechó la monición de entrada para homenajear a su hermano de la orden en sus bodas de oro sacerdotales, y lo hizo, no glosando los méritos de Mitxel, cosa que le hubiese molestado, sino ensalzando la vocación del sacerdocio.

En la homilía Fray Mitxel dirigió sus primeras palabras a sus preferidos, los niños, de los que una nutrida representación se había hecho presente en la celebración. Volvería a dirigirse a ellos cuando recordó que allí donde ellos estaban sentados hace unos años lo hacían dos amigos que hoy le acompañaban en el altar, Óscar, diácono permanente, y David, obispo de Puerto Maldonado en la Selva amazónica.

Uno de los más pequeños del grupo, con tan solo cuatro años, ya le había confesado que quería ser como Mitxel. El resto de la homilía vino a sintetizar el sentimiento que este dominico ha vivido a lo largo de sus más de veinte años de servicio en esta parroquia: "sobre todo he aprendido aquí a compartir la fe". Recordó como cuando vino a Vitoria, su segundo destino tras ser ordenado sacerdote, venía con esa sensación de inseguridad ante lo nuevo y lo desconocido. "Hasta que no llegué a esta comunidad no descubrí de verdad que nuestra fe es una fe del encuentro". Termino dando gracias a todos por todos estos años.

El ofertorio se convirtió en un desfile de ofrendas a Dios y a Mitxel, cargadas de simbolismos, el cartel de los Scouts donde se le pedía que siguiese al frente de la máquina, el bonsái, la llave o la makila de los grupos parroquiales, o la caja de "gamusinos" del otrora grupo juvenil Icaro de la parroquia rememorando aquellos campamentos.

Un templo abarrotado celebró toda una misa pascual de acción de gracias en la que cada intervención suscitaba un aplauso de refrendo.

A este homenaje se suman en este artículo varias personas que de alguna manera han estado ligadas a Mitxel en su servicio pastoral y humano en Vitoria.

Manu Sagastume pertenece a la comunidad parroquial de los Ángeles desde sus comienzos.

"Yo llevo en la parroquia de Los Ángeles desde su creación, en 1960; únicamente estuve parcialmente ausente durante mis estudios en Madrid, pero sin perder el contacto. Lógicamente, viví sus primeros años con sacerdotes seculares y fui testigo de la llegada de los PP. Dominicos. Estaba, pues, allí cuando Fray Mitxel se incorporó al equipo sacerdotal. Han sido, como es natural, muchos años en los que he participado en diversas funciones; y han sido muchos años de alegrías y también de problemas.

Sin embargo, si tengo que señalar algo de la trayectoria de Fray Mitxel, a mí me parece necesario fijarme en dos aspectos que creo fundamentales:

1. Su permanente actitud para vivir y expresar una liturgia encarnada, significativa y comprensible para el hombre actual; siempre ha sido más importante el significado que el frío ritual significante.

2. Su profundo interés por la formación teológica del laicado, de cuantos hemos participado en las funciones parroquiales, un interés que se ha mantenido por encima de los resultados concretos".

El que fuera alcalde de esta ciudad, José Ángel Cuerda, es parroquiano de Los Ángeles: "En cuanto a Mitxel, el Padre Mitxel, lo que yo puedo subrayar es el gran cariño y admiración que sentimos por él mi esposa y yo. Desde hace tantos años que nos conocemos, sentimos su afecto y generosidad constantemente ejercida desde la parroquia. Nos sentimos amigos sin reservas, y para él será siempre nuestro gran abrazo. No nos cansaremos de decirle una vez más: gracias querido amigo Mitxel".

Y también se suman sus hermanas de la Orden de predicadores, las Dominicas del Convento de Santa Cruz ubicado en el Casco Viejo de la ciudad.

"Se podría escribir mucho sobre Fray Mitxel Gutiérrez Sánchez OP, pero nos vamos a centrar en la relación con nuestra comunidad de monjas dominicas del convento de santa Cruz, en el Cantón de Santa María en el Centro Histórico de la ciudad. Es el dominico que más años lleva en Vitoria, casi toda su vida sacerdotal. Es, por ello, quien más ha venido por nuestro convento: ha impartido distintos cursos... todos los años las cartas pastorales de los obispos de las tres diócesis vascas las hemos estudiado con él; hemos celebrado y orado la Lectio Divina muchísimas veces -una vez por semana- y reconocemos que tiene para ello un don muy especial. ¡te "mete" en la Palabra de Dios hasta lo más profundo! y ¡qué bien y qué acertadamente lo hace!

Desde hace unos meses son nuestros frailes los capellanes del convento y estamos encantadas: son nuestros hermanos. Él viene como cada uno de ellos algunos días a celebrar la Eucaristía de la 7,30 de la tarde".

Y por último aquellos que de niños se sentaban en la zona de la capilla y hoy compartieron altar con Mitxel, Óscar y David.

Óscar Areitio es diácono permanente en la Diócesis de Vitoria. Está casado y junto a su mujer forma parte de la comunidad de San Viator.

"Mi primer recuerdo de Mitxel es rodeado de chiquillos, todos los Domingos, en la misa de niños. Yo era uno de ellos. Y es que como él ha dicho hoy, los niños son y han sido su vida. Mitxel es un enamorado de Jesús, que ha sabido transmitir su mensaje acercándolo a la gente. Ciertamente, Mitxel es un hombre de Dios. Por eso mismo, doy gracias a Dios por su vida y por el 50 aniversario de su Ordenación sacerdotal. Ha sido una verdadera gozada haber podido celebrarlo hoy con él y con tanta gente querida en la que siempre será nuestra casa, la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Zorionak, Mitxel!".


David Martínez de Aguirre, vivió los primeros pasos de su vocación en la parroquia de Los Ángeles, ingresó en la orden dominicana y tras ser ordenado sacerdote fue destinado a la selva del Amazonas como misionero. Hoy es el obispo de Puerto Maldonado en Peru.

"Mitxel ha sido el que ha dado continuidad a la comunidad parroquial y a la comunidad dominicana. En él se concentran esos valores que se han querido llevar como santo y seña de la comunidad, Mitxel es la encarnación del Vaticano II en esta parroquia. Mitxel pertenece a esa generación de los hijos del Concilio, cuando se vivía ese debate de ciertos libros prohibidos, de esa liturgia postconciliar, de esa catequesis más encarnada. Mitxel ha cuidado siempre mucho las celebraciones y le ha preocupado la formación del laicado. Y luego esa vida de comunidad que para mí ha sido todo, para mí sigue siendo una comunidad de referencia en mi vida. Y eso se ha logrado gracias a la labor de hombres como Mitxel".

Ojalá todos los sacerdotes recibieran el arropo de su comunidad y el agradecimiento por los años compartidos, y celebrar con ellos cada onomástica de la ordenación sacerdotal.

Ante un cariño como el que se ha vivido en la parroquia de Los Ángeles este domingo, ni el más humilde de los frailes podría resistirse a aceptar con humildad un homenaje merecido, y que además ha sido no solo un ensalzar la vocación de Mitxel, sino más, la vocación sacerdotal y la vocación comunitaria. Y como Non solum sed etiam suele fijarse en detalles que a veces pasan desapercibidos, para mí no lo ha sido que monseñor Martínez de Aguirre, obispo de Maldonado, haya concelebrado como un fraile más, sin hacer uso de su dignidad episcopal. Aunque su ilustrísima le quitará importancia al detalle, porque al fin y al cabo, en casa uno es Mitxel y el otro David.

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