• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
SSVP, infancia y juentud SSVP
Actualmente, la SSVP está presente en 153 países o territorios, reuniendo a 800.000 miembros y más de un millón de voluntarios, ayudando a 30 millones de personas al año

(Renato Lima de Oliveira, presidente general SSVP).- Hace 185 años, el 23 de abril de 1833, un grupo de laicos franceses católicos, devotos y con visión de futuro, se reunió para fundar la primera "Conferencia de Caridad", años después conocida como "Sociedad de San Vicente de Paúl".

Lo que motivó a aquellos hombres de fe fue la práctica de la caridad, la santificación personal, la amistad entre ellos y la construcción de un mundo más justo, basado en los valores del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

En pocos años, la entidad naciente crecía rápidamente dentro de Francia, llegando a otros países de Europa y del mundo. Actualmente, la SSVP está presente en 153 países o territorios, reuniendo a 800.000 miembros y más de un millón de voluntarios, ayudando a 30 millones de personas al año. Esa primera Conferencia (Saint-Étienne-du-Mont) se ha convertido en 50.000 nuevas "comunidades de fe y de servicio". ¡Un verdadero milagro de Dios gracias a la intercesión de nuestros fundadores! La Iglesia también, a través de diversos Breves Papales, ha conferido un amplio reconocimiento institucional al SSVP, en diversas oportunidades.

Todos nosotros, vicentinos del siglo XXI, necesitamos estar conscientes de que, con la gracia de Dios, el trabajo que realizamos, aunque bastante discreto, es muy efectivo y ha generado innumerables frutos para las personas socorridas. Son incontables los beneficios proporcionados a millones de seres humanos necesitados, que cuentan con la mano amiga vicentina para seguir superando los desafíos de la vida. No siempre percibimos la importancia y la relevancia que la acción caritativa de la SSVP ejerce en el mundo.

 

 

Vale la pena aquí mencionar algunas palabras de estímulo que el 1er Presidente General, Emmanuel Joseph Bailly de Surcy , ha dicho en la introducción de la Regla de 1835, las cuales yo aprecio mucho: "Los sentimientos de fraternidad entre los consocios deben convertir nuestros corazones en un solo corazón, y todas nuestras almas en una sola alma ("cor unum et anima una"), y eso hará más querida nuestra Sociedad fraterna. Aunque amemos mucho a nuestra humilde Sociedad, nacida por la misericordia de Dios, tenemos que saber que es frágil".

Yo no podría terminar esa reflexión sin mencionar los consocios y consocias ya fallecidos en estos 185 años de existencia de la SSVP. Recordamos respetuosamente su memoria, ya ellos dirigimos una oración amorosa, pues nuestros predecesores que ya se encuentran en la Casa del Padre forman parte de la "Conferencia Celestial", y siguen intercediendo por nosotros aquí en la Tierra. Es por eso que nuestra SSVP puede ser considerada una verdadera "escuela de santidad", ya que ya tenemos alrededor de 50 miembros en procesos de canonización en diferentes etapas, entre ellos el bienaventurado Federico Ozanam.

En la condición de 16º Presidente General, y en nombre de la Mesa directiva internacional, quisiera que ese mensaje llegase a todos los vicentinos del mundo, felicitándolos por los relevantes servicios prestados a la humanidad, a la Iglesia ya la sociedad civil. Manténgase firmes en la fe, en la caridad y en la esperanza, siempre en unidad con el Consejo General, que es el guardián de la Regla y de los orígenes de nuestra Sociedad.

Que el buen Dios siga colmándonos de bendiciones y que la Virgen María nos proteja de todos los males. ¡Muchas gracias, Ozanam, Bailly, Lallier, Clavé, Le Taillandier, Lamache y Devaux! ¡Gracias, hermana Rosalie Rendu! ¡Enhorabuena a todos los vicentinos del mundo! ¡Viva Francia! ¡Viva la SSVP!