• Director: José Manuel Vidal
Vida Religiosa
Sor Victoria de la Cruz Aica
En 1936 fue destinada a Japón, a donde llegó en barco dos meses después de dejar España. Cuando el país nipón entró en la Segunda Guerra Mundial, la religiosa tuvo que marchar desde Tokio a las montañas de Karuizawa

La misionera española María Victoria de la Cruz, de la congregación Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento, que el próximo 25 de junio habría cumplido 111 años, falleció en Japón este lunes 4 de junio, a causa de un paro cardíaco.

Victoria nació el 24 de junio de 1907 en la fonda Andaluza, situada en Málaga y propiedad de su abuela paterna. Decidió ingresar en las adoratrices tras unos ejercicios espirituales que recibió en los años veinte del pasado siglo.

En 1936 fue destinada a Japón, a donde llegó en barco dos meses después de dejar España. Cuando el país nipón entró en la Segunda Guerra Mundial, la religiosa tuvo que marchar desde Tokio a las montañas de Karuizawa, al norte de la capital japonesa, junto a las religiosas de su comunidad.

"Me acuerdo perfectamente de aquellos momentos difíciles que pasamos durante la guerra, sufrimos entonces muchísimo frío, teníamos poca comida, y pasamos de todo, hasta que acabó la guerra y todos nos marchamos a la ciudad de Yokohama" expresaba en declaraciones a la agencia de información del arzobispado de Valencia (AVAN).

En abril de este año fue una de las misioneras protagonistas en el programa Misioneros por el Mundo de 13TV dedicado a Japón. Allí apareció con otras dos religiosas ancianas de su congregación: María Carmen Medina Arselene, una madrileña de 98 años y Cándida Flores Rosado, extremeña de 104 años. María Victoria decía que era "tan feliz como hace 20 ó 30 años".

 

 

La religiosa se hizo conocida durante la celebración de su último cumpleaños, momento en el que se la vio tocando alegremente las castañuelas en Japón para sus compañeras de comunidad al ritmo de la canción "Que viva España".

Durante sus años como misionera, Victoria de la Cruz ejerció su labor en distintos colegios, llegando a ser superiora en varias de las comunidades por las que ha pasado e, incluso, fundadora de algún centro. Tras unos años de misión en Japón, fue destinada a California, durante seis años para fundar un colegio en la ciudad de Dos Palos, y de nuevo regresó a Japón para seguir con sus responsabilidades.

Sus últimos años de vida permaneció en la ciudad de Kitami, en Tokio, en una residencia de religiosas, en donde existen tres comunidades "que se reúnen para rezar, participar en las eucaristías y comer juntas", explicó a AVAN.

(RD/Aica)